Si ya eres un lector habitual de este blog y has leído algún que otro post mío, te habrás dado cuenta de que tengo un problema crónico: me cuesta horrores hacer posts breves.

No es nada negativo de por sí, de hecho, entrar con cierta profundidad en los temas me ha reportado buen feedback y con el tiempo se ha convertido incluso en la marca de la casa, pero lógicamente tiene un gran problema: consume mucho tiempo.

Así que siendo esto así, y haciendo esto en mi tiempo libre, más me vale centrarme cuando hago un post.

Conseguir cuadrar el tiempo libre con este tipo de posts y alguna otra cosa más, como el eBook en el que estoy trabajando ahora, es posible por tres motivos: porque mi mujer y yo somos un equipo en esto, porque renuncio a muchas actividades típicas del tiempo libre que no me aportan nada y porque creo que últimamente he aprendido a ser bastante productivo en la redacción de los posts que es precisamente el tema de hoy.

En su día ya publiqué un post con ideas para arañarle arañar horas al día, así que hoy me centraré en qué es lo que personalmente me ha funcionado para conseguir la máxima productividad a la hora de redactar mis posts porque, aunque son cosas muy sencillas, no son muy evidentes ya que la gran mayoría no somos realmente conscientes de por dónde se nos escapa el tiempo.

12 Ideas sencillas de cómo escribir en un blog siendo productivo

En mi caso, reflexionando un poco sobre mis propios errores, el denominador común de casi todos ellos es una falta de disciplina que me lleva a perder el foco constantemente, debida precisamente a que esta actividad me gusta, un problema que se me antoja debe ser muy común.

Se ve con frecuencia la frase de que un blogger necesita pasión para tener éxito. En efecto, no puedo estar más de acuerdo, pero lo que no se suele decir es que también es uno de sus mayores enemigos.

Esto es así porque cuando disfrutas de algo, la cabeza se te suele llenar de ideas sobre cosas que hacer y lo que te pide el cuerpo es enredar con todas. Estás escribiendo, llegas a un punto especialmente interesante, dejas de escribir para profundizar un poco más con algunas lecturas rápidas sobre el tema y recoger buenas referencias que enlazar desde el post, además, ya puestos, quedaría muy bien una imagen, así que te pones a buscar una imagen adecuada, etc., etc., etc.

En definitiva, como estás disfrutando de ello, haces de todo, menos centrarte en tu post.

Así que la principal conclusión a la que he llegado es que tienes que aprender a controlar tus impulsos y educarte a ti mismo estando muy atento a tus malas costumbres para pillarte in fraganti cuando se te “vaya la pinza” con los enredos.

En mi caso, las lecciones más importantes que he aprendido han sido éstas:

1. No dejes escapar tus ideas

Las mejores ideas te vienen cuando no las buscas. Por tanto, no hay necesidad de perder tiempo intentando parirlas cuando te pones con un nuevo post. Lo suyo es que ya tengas una lista de ellas esperando a ser plasmadas en un post. Aparte del tiempo perdido en dar con la idea, con la presión de tener que encontrar esa idea estupenda, la calidad del resultado, al menos en mi caso, empeora notablemente. Las cosas buenas vienen cuando vienen y lo importante es que te pillen preparado para cazarlas.

Aquí a cada uno le funciona una cosa, para alguna gente será el bloc de notas en papel de toda la vida, otros ya usan Evernote que es una excelente opción y en mi caso me gusta mucho gestor de tareas online Toodledo. El caso es tener siempre una herramienta a mano para cuando se te venga a la cabeza esa idea cojonuda, poder apuntarla inmediatamente.

2. Dedica un 10-20% del tiempo a pensar la estructura

Una de las muchas cosas negativas de la pasión del blogger que comentaba antes es la impaciencia, es totalmente mortal porque si cedes ante ella, generalmente, te llevará a hacer las cosas sin madurarlas y eso es malo siempre.

En el caso de los posts, antes, cuando tenía una idea más o menos clara, ponía sobre la marcha tres o cuatro subtítulos sin pensarlo mucho en cuanto tenía una idea más o menos clara de las cosas de las que hablar y acto seguido a empezaba a redactar como un loco. Luego, conforme avanzaba en el post, iban cayendo cosas mucho más importantes o interesantes que se me habían quedado en el tintero, las incorporaba, adaptaba el contenido existente a ello o lo eliminaba, y así sucesivamente.

El gestor de tareas Toodledo es, por ahora, mi herramienta preferida para organizarme con los contenidos del blog.

Al final, el proceso de redactar un post era totalmente caótico: constantes modificaciones, bloques enteros tirados a la basura, y, en definitiva, un esfuerzo totalmente excesivo, muchas veces más del doble de lo razonable.

Ahora le dedico bastante más tiempo a pensar sobre qué escribir y qué dejar fuera. A veces, incluso uso mapas mentales para acabar de desarrollar las ideas de un post. No me pongo a redactar hasta haber plasmado un esqueleto definitivo de subtítulos, con una o dos frases de ideas clave en cada uno. También presto especial atención a introducción del post para centrar lo mejor posible las expectativas para el post e intentar captar con ello su atención. Ésta es, sin duda, la parte más difícil y en la que aún más tengo que trabajar para progresar realmente en hacer un copywriting aceptable:

“Copywriting o cómo hacer tus contenidos irresistibles usando la psicología de tus lectores”

Sin embargo, si con esta parte me quedo satisfecho, lo que queda de post se convierte en mucho más fácil y todo “fluye” de otra manera.

3. No te pases de ambicioso y perfeccionista. Acota tus posts

No me entiendas mal, cuando digo “acotar” no me refiero al número de palabras. De hecho, los posts largos tienen sus ventajas, el concepto de post pilar o “epic post” (que se caracterizan, entre otras cosas, por ser especialmente largos), al menos en mi experiencia, funciona muy bien y posiciona especialmente bien.

La cuestión es que, de nuevo, si algo te gusta uno tiende a querer hacer virguerías y eso no solamente consume mucho tiempo y esfuerzo, sino que se puede volver incluso contraproducente porque te acabas pasando en longitud, en complejidad, y te acabas metiendo en detalles que sólo te a ti, pero no a tus lectores.

Así que, sea largo o no el post, mantente en alerta de que lo que estás redactando en cada momento. Vigila que sea realmente relevante.

Y si ves que el post se te va de las manos, plantéate la posibilidad de dividirlo. Eso sí, un consejo: no cometas el fallo tan común de usar el mismo título del tipo “ABC, parte I”, “ABC, parte II” (yo lo he cometido muchas veces). Es mucho mejor para el lector y para el SEO que uses títulos específicos para el tema concreto de cada parte.

4. Termina lo que empiezas. Evita arranques y paradas. Te matan

Ésta lección debería ser la primera de la lista porque posiblemente sea la que más impacto ha tenido en mi caso.

Tenía la mala costumbre de empezar varios post a la vez, hacer un trocito de uno, luego otro trocito de otro, dejándome llevar por apetencias. Aparte de que pierdes un tiempo con cada arranque para volver a centrarte, esta forma de picotear dispara la tendencia a hacer cambios sobre el trabajo ya hecho. Total, el paradigma de la máxima ineficiencia.

Hoy intento como sea acabar un post cuando lo empiezo, salvo en los casos que por su longitud ya es imposible que, por desgracia, en mi caso son muchos. Pero en todo caso lo que hago siempre es no empezar con un post nuevo hasta que no acabo el anterior ya solo con esto no hay color.

5. No añadas ideas sobre la marcha

Fundamental, todo lo anterior se va al traste si no controlas tu impulso de seguir añadiendo cosas en medio de la redacción. Por tanto, insisto de nuevo en el punto 2, cuánto mejor madures la estructura, menor será la tendencia de hacer esto, aunque aun así siempre te verás expuesto a esta tentación porque, hagas lo que hagas, se te van a ocurrir ideas. La cuestión es como en la vida misma: hay que aprendas a decir que no.

Sin embargo, veo una excepción: los posts pilar o posts que por otro motivo sean estratégicos para tu blog (por ejemplo, aquellos que quieres posicionar como referencia en un nicho clave de tu blog).

Para estos posts dejaría un poco más de manga ancha porque se justifica un esfuerzo especial para intentar clavarlos y el detalle sí que muchas veces puede ser decisivo para conseguir o no tu objetivo.

6. Ve consolidando el contenido y la ortografía párrafo por párrafo de arriba abajo

Parece una tontería, pero no: ésta ha sido una de las mejores prácticas que he ido descubriendo en estos últimos años.

Y es así por una simple cuestión de disciplina: me impongo que tengo que cerrar los párrafos anteriores para prohibirme a mí mismo volver hacia atrás y repasar. Volver atrás es tremendamente ineficiente, pero resulta ser la tendencia natural en muchas personas (entre las que me incluyo). Es algo que antes hacía constantemente, no quiero ni saber el tiempo que me ha hecho perder.

Ahora consolido bien la estructura (punto 2) y a partir de ahí voy en orden secuencial, cerrando párrafos revisados. Con el post completo hecho, hago un último repaso (del tirón, por supuesto). Esto, por cierto, a mí me funciona mucho mejor (no sé por qué) al día siguiente, porque me salen pequeñas mejoras que el día anterior no se me habrían ocurrido.

7. No mezcles tareas de diferente naturaleza. Identifica puntos de corte limpios

Muy relacionado con lo anterior está el vicio de mezclar tareas diferentes: estar redactando y probar en WordPress cómo va quedando el post, estar alterando la redacción con la búsqueda de referencias, la búsqueda de imágenes, etc.

El resultado final es un esquema de arranque y parada continuo en cada una de las tareas con lo que las estás volviendo todas mucho más lentas e ineficientes.

Por ejemplo, es mucho más rápido buscar 5 imágenes, manipularlas, optimizarlas y dejarlas listas que hacer esto 5 veces por cada imagen. Y el resultado del trabajo es el mismo.

Así que ahora sigo esta secuencia de pasos:

  1. Elaborar el esquema del post
  2. Buscar y apuntar referencias
  3. Redactar el contenido completo según comentaba en el punto 6. Si veo un lugar claro para una imagen ya lo dejo marcado, pero no las busco hasta no acabar con el contenido. Esto lo hago en Word.
  4. Veo si conviene alguna imagen más o un vídeo.
  5. Busco todas las imágenes
  6. Tratamiento de las imágenes: ajusto su tamaño si acaso y las optimizo.
  7. Repaso final (al día siguiente), para ello ya paso el post de Word a WordPress. Así aprovecho el repaso también para corregir los pequeños defectos de formato fruto del copiar y pegar.
  8. Realizar el resto de la maquetación (subir imágenes, etc.)

Ten en cuenta, además, que es una estructura con puntos de corte limpios. Hacer paradas y arranque en este tipo de puntos de cortes prácticamente no penaliza tu productividad.

Esta estructura de trabajo hace, además, que sea mucho más fácil delegar. A partir del punto 4, puedes plantearte delegar las tareas en otra persona si te compensa.

8. Fija un umbral mínimo de tiempo de dedicación

Para que lo anterior sea posible se necesita una ventana de tiempo mínima. No se puede llevar a la práctica si sólo dispones de trocitos de 15 minutos a lo largo del día.

Un bloque viable, en mi experiencia empieza más o menos en una hora. Normalmente esto no te permitirá crear el post completo (quizás uno cortito sí). Pero sí que debería ser un tiempo suficiente para consolidar la mitad de un post de longitud normal (máximo  1000 palabras) y hacer en el siguiente hueco la otra mitad. La pérdida de productividad con una sola parada, especialmente si se aplican los demás principios aquí expuestos, es bastante reducida.

Un gran problema en esto es que la tendencia natural de todo el mundo es decir que no tienes esa hora de paz a lo largo del día. Pero sé sincero: ¿de verdad es así?

En mi experiencia, casi todo el mundo tiene ese hueco, pero todo el mundo dice que no.

Los mismos que decían que no la tienen luego los ves enredando 2 horas seguidas en Internet o una hora de cháchara con los vecinos en el jardín lamentándose de lo estresados que están y el poco tiempo libre que tienen…

En mi caso, por ejemplo, tengo reservado un hueco los fines de semana que es sagrado y que es de las 9h a las 14h. El resto del tiempo del fin de semana ya es un poco más sobre la marcha, pero ese hueco es totalmente sagrado.

Entre semana es algo más complicado de planificar, pero coordinándonos entre mi mujer y con el niño casi siempre se saca un hueco de 1-2h a lo largo del día y, teniendo paz, da para mucho.

9. Identifica los mejores huecos del día y resérvalos

Esto es, en realidad un pequeño complemento a lo anterior: si puedes ubicar esos huecos en horarios fijos, miel sobre hojuelas. Una vez “negociado” con tu pareja, evitarás el ruido y desgaste de discusiones y pensar cada día en cuándo sacarlo.

10. Fuera email, redes sociales, teléfono, etc.

Éste es otro de mis principios fundamentales. Seguramente no te sorprenda a estas alturas si te digo el email es el “productivity killer” número uno, muy seguido de redes sociales, teléfono, y medios similares.

Estas cosas pertenecen a las que solo son “un minuto” y con las que, por tanto, no te cortas en estar “picoteando” todo el día. Es problema es que lo del minuto es mentira y cómo vas acumulando trocitos de tiempo no percibes realmente la barbaridad de tiempo que se va en esto. Si se te ocurre hacer en esto en tu hueco del post que ya de por sí es ajustado, ya lo matas del todo. Así que mi consejo es radical: cuando estés con tu post, hasta que hayas acabado, estas distracciones quedan totalmente prohibidos.

En mi experiencia es muy poco frecuente que un email realmente no pueda esperar al día siguiente, pero tendemos a verlos todos como “muy importantes”. Haz la prueba sincera y verás.

Para el hosting de tu web te recomiendo Webempresa, Siteground y Hostgator

11. No pasa nada por hacer también algún post corto

Bueno, ya es casi un ejercicio de autoterapia, porque a ver si yo consigo alguna vez esto…

Pero el hecho de que personalmente me cueste no obsta para que se un buen principio: resulta una buena idea hacer también posts muy breves (en torno a 400-500 palabras máximo), aunque quizás te puedan dar inicialmente la sensación de ser exageradamente cortos. Siempre que sigan aportando valor a pesar de la brevedad, funcionarán tan bien como los medianos o largos con tu audiencia.

El único “pero” que le veo a esto es que quizás a nivel SEO pueden resultar un pelín más inefectivos porque Google ahora valora contenidos más largos. A cambio, son un comodín estupendo para quitarte un poco de presión.

Es más, en algunos de los bloggers más conocidos del mundo, como Seth Godin, al que muchos consideran un auténtico genio del marketing, la brevedad forma parte de su sello personal. En el caso de Seth, por ejemplo, es muy conocido también precisamente por esta faceta y ya forma parte integral de su imagen y marca personal. Como ves, en su caso la brevedad no ha sido ningún problema, posiblemente más bien una ventaja.

12. Mide tus avances

Para poner todo en práctica de manera eficaz, te sugiero que te plantees “medirte” antes y después. Ponte a trabajar en un post como lo haces siempre, sin presionarte, y mides tiempos de trabajo productivo y distracciones. Y luego, si te convencen algunas de las sugerencias de aquí y estás dispuesto a probarlas, vuelves a medir tiempos y comparas.

Puedes hacerlo de manera muy simple, con un reloj y apuntando distracciones o puedes usar herramientas. Existen herramientas gratuitas que son una auténtica virguería y que no solamente miden, sino que además evitan distracciones. José Román Hernández, @Manz, el autor Emezeta, ha hecho una magnífica recopilación de ellas en este post.

Concluyendo

Personalmente, el verme obligado por las circunstancias a espabilar con esto de la productividad me ha permitido acortar mucho los tiempos de creación de los posts, pero a la vez soy consciente que todavía me queda mucho por aprender, así que me encantaría conocer también tus consejos en los comentarios.

¿Cuáles son las ideas que te han funcionado a ti para ser más productivo en tu blog?

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