La emoción es clave para meterse en el bolsillo a la audiencia en las redes sociales. ¿Hay, al fin y al cabo, algo más humano que la emoción? Teniendo en cuenta que lo que hace tan especial a la Web 2.0 es precisamente la humanidad, la emoción no puede faltar en las estrategias de los “marketeros” en los social media.

No obstante, para llevarse al huerto al público en la Web Social, no vale tampoco cualquier emoción. Hay emociones que tenemos que explotar y otras que deberíamos evitar, en la media de la posible, en los social media.

En estas plataformas haríamos bien, por ejemplo, huyendo como de la peste de estas dos emociones:

1. Alegría
La alegría es una emoción “marketera” muy codiciada en las redes sociales. Todo el mundo aspira a dibujar sonrisas de felicidad en el rostro de la audiencia en los social media. Y por eso precisamente nos cuesta tanto destacar entre la multitud cuando tenemos a bien colgarnos del brazo de esta emoción en las redes sociales. No es que la alegría no sea efectiva como emoción en los redes sociales. Lo es, y mucho, pero hacer feliz al cliente no es fácil, y menos cuando contamos con un presupuesto modesto.

2. Tristeza
La tristeza, ya tome la forme de nostalgia o de dolor, es una emoción tan sobreexplotada en el marketing que la audiencia se ha hecho de alguna manera inmune a ella. Y no sólo eso. Si buscamos de manera deliberada poner triste al público y erramos el tiro, corremos el riesgo de convertir la tristeza en cinismo puro y duro. Y también de asociar, quizás innecesariamente, nuestra marca al desconsuelo. Enarbolando la bandera de la tristeza en los social media reduciremos además las opciones de que nuestro contenido se comparta.

emocion

Son, en cambio, emociones que haríamos bien en explotar en los social media estos dos sentimientos:

1. La ira
Es una emoción que hay que utilizar con cautela, pero lo cierto es que la ira está excelentemente avenida con la viralidad. Lo ideal es utilizar la ira o en su defecto, a su “prima hermana”, la frustración, para hurgar en la herida de la audiencia y después intentar sanar esa herida con los productos y servicios de nuestra marca a modo de “medicina”.

2. La sorpresa
La sorpresa tiene una química excelente con las redes sociales. De hecho, dicen los expertos los seres humanos están diseñados específicamente para ser sorprendidos. Si nos las ingeniamos para sorprender al consumidor en las redes sociales, lo tendremos (casi) todo ganado.