Además de contar con las herramientas adecuadas para poder recopilar o capturar mejor, es imprescindible asegurarnos de que el proceso de recopilación o captura no se vea dificultado o perjudicado por ningún factor externo y, si es posible, intentar facilitarlo al máximo. No olvides que, sobre todo al principio, el objetivo es desarrollar y consolidar un hábito. Algunas ideas a considerar son las siguientes:

  • No existen las malas ideas: El criterio “bueno/malo” no solo es tremendamente subjetivo sino también muy impreciso. ¿Para qué en concreto es bueno o es malo? ¿Lo es siempre, en cualquier momento y circunstancia? ¿Lo es para todo el mundo? Por eso, uno de los factores clave para recopilar o capturar con éxito es no evaluar mientras capturas. Evaluar, reflexionar sobre las cosas, aclarar qué son y qué hay que hacer con ellas corresponde a una etapa posterior del proceso. Además, aún en el supuesto de que la idea fuera realmente mala, puede que descartarla sin más no sea una buena decisión
  • No temas sobrecapturar: Piensas en muchas más cosas de las que crees. El contenido real de nuestra mente es territorio desconocido para la mayoría de las personas. Si te atreves a entrar en él, te sorprenderás de tus hallazgos. Lo más probable es que a día de hoy estés aprovechando solo una mínima parte de tu potencial creativo y el hábito de recopilar o capturar intensivamente es una de las formas más fáciles y eficaces de liberarlo
  • La información es el origen del conocimiento: Si te das permiso para liberar tu pensamiento al nivel de tu capacidad real, comprobarás que el valor que puedes llegar a generar es prácticamente infinito. Si dejas fluir las ideas, recopilándolas o capturándolas sin juzgarlas ni decidir sobre ellas, tomarás conciencia de posibilidades y recursos cuya existencia hasta ahora desconocías. Como dice Mario Alonso Puig, “no vivimos a la altura de nuestras posibilidades sino a la altura de nuestras creencias”
  • Libérate de compromisos: Recopilar o capturar ideas significa simplemente eso, sacarlas de tu cabeza para que no molesten ni se pierdan. Y nada más. El hecho de recopilar o capturar una idea no implica en absoluto el más mínimo compromiso de que vayas a hacer nada con ella, ni ahora ni nunca. A veces, cuando la gente me ve capturando cosas me pregunta si realmente pienso hacerlas todas y cuando les respondo que no lo sé me dicen que no entienden por qué las apunto entonces. Para que recopilar o capturar se convierta en un hábito es muy importante que lo separes de cualquier tipo de compromiso o responsabilidad. Lo único que pretendes es vaciar tu mente para luego poder considerar todas las opciones
  • Conviértelo en un estilo de vida: Recopilar o capturar requiere intención y esfuerzo. Intención de decidir algo al respecto más adelante y esfuerzo para escribirlo. Hay quienes presumen de no tomar notas por no necesitarlo. Claro que “necesitar” es un concepto relativo. Si cuando un pensamiento irrumpe en tu cabeza no lo recopilas ni capturas, estás abonando el terreno para que aparezca recurrentemente, generalmente cuando no puedas hacer nada al respecto, de forma que consumirás cantidades importantes de atención sin obtener nada a cambio y te resultará difícil tomar buenas decisiones en la medida que a menudo se te pasarán por alto opciones. Cuando recopilar o capturar forma parte de ti, te cuesta entender que haya gente que prefiera llevar la cabeza permanentemente llena de ruido

La productividad y la eficacia personal en la Era del Conocimiento dependen fundamentalmente de elegir mejor qué hacer y qué dejar sin hacer para, una vez tomada la decisión correcta, entregarte a ella con atención plena hasta terminarla. Para conseguirlo, necesitas contar en todo momento con un mapa completo de opciones y con las condiciones mentales adecuadas para prestarle toda tu atención. GTD te ofrece un camino para ello y el primer paso es vaciar tu mente. Estos 5 factores clave te ayudarán a conseguirlo.

Optima Infinito