A menudo nos sentimos frustrados porque, deseosos pero incapaces de estirar las 24 horas del día como el chicle, nos conseguimos hacer todo aquello que tenemos en mente.

La falta de tiempo es lamentablemente una epidemia en los tiempos digitales que corren y porta en sus entrañas un virus absolutamente letal para la productividad.

Afortunadamente existen unos cuantos trucos, no para parar el tiempo, pero sí para gestionarlo un poco mejor. Si quiere que la productividad no le escape entre los dedos, haga uso de los consejos que propone a continuación Inc.:

1. Tómese dos minutos para imaginar un día 100% productivo
Antes de irse a la cama para caer en los brazos de Morfeo (o cuando está llenando el estómago a primera hora de la mañana), comprométase a tener un cita con su propia mente, deje volar su imaginación y fantasee con un día tan pacífico como productivo. Imagínese a sí mismo respondiendo a las urgencias con una sonrisa de oreja a oreja, trabajando de manera diligente y no perdiendo en ningún momento el foco en los proyectos que tiene entre manos.

2. Elija un tema y hágase a sí mismo una promesa personal
A veces nuestra atención se dispersa porque estamos trabajando en varios proyectos de manera simultánea. Una buena idea para recuperar la concentración es elegir un tema (“positivismo”, “paz”, “rapidez”, etc.), escribirlo sobre un pedazo de papel y colocarlo en algún lugar visible para recordar la que será nuestra promesa personal a lo largo de nuestra jornada laboral.

3. Tenga citas consigo mismo
Para respetarse tanto a sí mismo como a su propio tiempo, fije citas consigo mismo en su agenda y respételas. No hace falta que tales citas se prolonguen durante horas y horas. A veces le bastará con que la cita dure apenas una hora. Lo importante es que no se sienta tentado de anular las citas y que no se las salte a la torera.

4. Organice su semana en función de los tipos de tareas
Determine los tipos de tareas que hace regularmente (administración, emails, redacción de propuestas, reuniones, etc.). Y reserve bloques de tiempo en su agenda a cada uno de los tipos de tareas que llenan su día a día laboral. Deje, por ejemplo, las reuniones para por la mañana y la redacción de propuestas para por la tarde.

5. Programe su agenda en función de los tipos de tiempo
Hay básicamente cuatro tipos de tiempo: el que se reserva a tareas que precisan concentración, el que requiere flexibilidad, el que se dedica a la familia y aquel en el que entra en juego el tiempo libre. Intente que en su agenda haya suficiente equilibrio entre los dos primeros tipos de tiempo (necesarios en el trabajo) y los dos restantes (vinculados al ocio).

6. Entrene su cerebro para conseguir los máximos niveles de concentración
La música funciona habitualmente muy bien a la hora de conseguir buenos niveles de concentración. Póngase unos auriculares y elija música sin palabras y de tonos acompasados para relajarse y lograr abstraerse completamente en la tarea que demanda su atención.

Un artículo publicado en Marketing Directo