Estamos acostumbrados a compartir nuestras historias y vivencias con nuestros amigos y familiares e incluso lo hacemos con extraños a través de plataformas como Facebook, Twitter o LinkedIn. Las historias se suceden de forma continua en nuestra cabeza lo que demuestra que las historias son la forma natural de comunicación.

Nuestras historias son un medio para influir a nuestro entorno. Un caso muy claro es el de los medios de comunicaciónque cuando sucede una tragedia no se limitan a aportar los datos sobre la misma sino que siempre intentan buscar el lado humano y emocional de la historia. Aunque esto está bien para llegar a la gente no quiere decir que el éxito de la narración resida en el sensacionalismo sino que la capacidad de comunicar es uno de los requisitos para poder liderar.

Un líder sin la capacidad de contar una gran historia ha perdido su poder de persuadir y esto es un peligro en el mundo empresarial en el que el storytellingse ha convertido en uno de los grandes protagonistas. Cuando se dirija a sus empleados debe construir su discurso en base a unos argumentos sólidos de los que esté seguro asegurándose que su audiencia se siente identificada. Para ayudarle en esta tarea a continuación se muestran siete consejos que no puede olvidar:

1. Enseñe, no cuente

Utilicemos el ejemplo del cine. No cuente a su público la película. Hágalos sentir como en el cine y hágales ver la película. Su discurso debe evocar las escenas.

2. Arranque con un héroe

Cualquier cosa o elemento puede ser un héroe en nuestra historia, desde la propia empresa a un cliente. Asegúrese de que su público se identifica con este héroe.

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3. Administre su ego

No siempre se trata de ser nosotros los héroes ni se trata de hablar de nuestros éxitos. El público se relaciona más a menudo y aprenden más con las historias de “fracaso”.

4. Incorpore giros

Su héroe debe tener metas que cumplir y superar. Añada luchas y obstáculos antes de alcanzar la meta.

5. Hágalo interesante

Utilice el diálogo para hacer la narración más emotiva y emocionante. Utilice metáforas, analogías y otros recursos para añadir un poco de humor. Eso sí, con moderación y siempre humor modesto.

6. Mantenga el hilo conductor

A lo largo de su narración haga volver a su audiencia hacia un punto que recalcó al principio de la misma para reflexionar y mantener la atención.

7. Desafíe a sus oyentes

Termine con una resolución que motive a sus oyentes.

Un artículo publicado en Marketing Directo