El día a día laboral está lleno de sobresaltos (grandes y pequeños) que socavan inevitablemente nuestra productividad.

Perderle la pista a la productividad es terriblemente sencillo entre tantos emails, tantas llamadas telefónicas y tantas reuniones (a veces sin sentido).

No obstante, hay unas cuantas maneras que nos pueden servir de brújula para caminar siempre sobre la senda de la productividad y no extraviarnos por el camino. Inc. recoge a continuación algunas de las mejores:

1. Identifique sus horas más productivas y sáqueles todo el jugo
Todos tenemos momentos a lo largo del día en el que estamos más concentrados y cargados de energía. Algunos se sienten más productivos por la mañana temprano, otros alcanzan, por el contrario, los picos más altos de productividad por la tarde. Lo importante es poner nombres y apellidos a nuestros periodos más productivos e intentar concentrar allí las tareas más importantes.

2. Utilice la responsabilidad como mantra
Muchas personas se sienten más motivadas a la hora de sacar adelante los proyectos que tienen entre manos cuando saben que los demás dependen de ellas. Si cree que está adscrito a este tipo de personas, rodéese de gente a las que tenga que rendir cuentas. Y tenga siempre en mente a los demás (a sus clientes, a sus empleados, etc.) a la hora de ponerse manos a la obra.

3. Haga cosas pequeñas
A veces las tareas que tenemos por delante son tan monstruosamente gigantescas que no sabemos verdaderamente por dónde empezar. En tal caso una buena idea es comenzar con algo pequeño a modo de “calentamiento”. De esta manera, nos será más fácil mentalizarnos para acometer el resto de tareas (que podemos dividir en cómodos “pedacitos”).

4. Minimice las distracciones
En el mundo hiperconectado en el que nos desenvolvemos es asombrosamente sencillo distraernos con la connivencia de la red de redes, que está llena hasta los topes de distracciones. Por eso, es bueno comprometerse durante un breve periodo de tiempo (30 minutos, por ejemplo) a concentrarnos en nuestras tareas sin tolerar ningún tipo de distracción (tanto online como offline).

5. Cree espacios inspiradores
Intente cargar de energía positiva su puesto de trabajo con sus colores favoritos, con un par de citas inspiradoras, con fotos de su familia y de sus mascotas, con un silla lo más cómoda posible y con luz, mucha luz (a ser posible, natural).

6. Priorice tareas
Identifique aquellas tareas que corren más prisa y muévalas a los primeros puestos de su lista de tareas. Intente además asignar una línea de tiempo a todas sus tareas pendientes para evitar que proyectos sin fechas topes concretas se demoren eternamente sine die.

7. Tómese un respiro
Resista la tentación de estar al 110% todos y cada uno de los minutos del día. Levántese de vez cuando para rellenar su botella de agua o simplemente para mover un poco el esqueleto y de paso dar un respiro a las neuronas. Y cuando cumplimente una tarea, recompénsese a sí mismo con descansos de 10 minutos. No coma delante del ordenador y aproveche la hora del almuerzo para salir a la calle y airear las ideas.

Un artículo publicado en Marketing Directo