Teletrabajo

19 disparatadas campañas de crowdfunding que fracasaron estrepitosamente

La llegada del crowdfunding como alternativa de financiación colectiva ha permitido el florecimiento numerosos proyectos tan útiles como creativos. Sin embargo, hoy venimos a hablarte en forma de infografía de una serie de extrañas campañas que no consiguieron el apoyo esperado.

La fórmula del crowdfunding ha cambiado las reglas del juego diversificando las oportunidades que proyectos de diversa índole tienen para ver la luz. Este sistema de financiación colectiva sirve para recaudar dinero a través de donaciones online, desde proyectos artísticos a gadgets tecnológicos, empresas o campañas políticas. Algunas de sus plataformas más famosas son Kickstarter o Indiegogo a nivel internacional o Verkami en el caso español. 

En los últimos tiempos te hemos contado algunos de los éxitos más sonados en materia de crowdfunding, como esta cartera flexible de bolsillo, un original juguete para combatir la ansiedad, una diadema para controlar tus sueños, el tocadiscos moderno que hace levitar los vinilos o un dispositivo que te permite controlar tus dispositivos digitales sin usar las manos.

Crowdfunding para financiar el absurdo, lo extravagante o lo curioso

En el lado contrario de la balanza, existen ideas disparatadas que buscan inversión mediante micromecenazgo en estas plataformas pero que, ya sea porque no se ajustan a la demanda del mercado, porque no convencen a los consumidores ni son capaces de llamar su atención o fijan un precio desmedido se acaban estrellando contra el suelo y cayendo al pozo del olvido.

En la siguiente infografía elaborada por Visual Capitalist te mostramos, nada más y nada menos, que 19 campañas de crowdfunding que resultaron todo un fracaso. La parte derecha muestra la plataforma utilizada, la cantidad recaudada y la meta de recaudación de fondos. En el centro, destaca la recompensa más ridícula que se ofreció a los patrocinadores, y cuántas personas la reclamaron.

Entre ellas, encontrarás casos tan extraños y curiosos como un anillo de pedida de boda conectado al Internet de las Cosas, un detector para saber si escupes la comida, un dispositivo antigravedad, un bunker nuclear -que recaudó un dólar-, un conjunto de branquias artificiales para respirar bajo el agua -que por su imposibilidad científica tuvo que devolver 900.000 dólares a sus patrocinadores-, o un transportador de salsa de soja para llevar a los picnics en el campo.

Escrito por Andrea Núñez-Torrón Stock

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