Teletrabajo

¿Está tu móvil matando tu productividad?

Si sufres nomofobia, aunque sea moderada, es probable. La necesidad de saber qué es esa notificación que acabas de recibir en el móvil te abstrae de cualquier otra cosa que estés haciendo, incluyendo tu trabajo.

Un recordatorio del calendario, un correo, el cumpleaños de un amigo o un ingreso en la cuenta bancaria. Son sólo cuatro de las muchas cosas que puede significar esa notificación que acabas de recibir en el móvil mientras trabajas. Pero siempre tiene el mismo efecto: abstraerte de lo que estás haciendo.

Y es que nuestro móvil es uno de los elementos que más nos distraen, respondamos o no a las notificaciones. Cuando escuchamos el sonido (o vemos la luz led de aviso que incluyen muchos modelos) nuestra capacidad de concentración se ve automáticamente reducida, y las probabilidades de comerte un error son tan altas como si respondiéramos a una llamada.

Son las llamadas distracciones digitales y su efecto entre los millennials es todavía mayor porque son heavy users de los móviles y por ende reciben más notificaciones.

Según un estudio de Pew Research Center, un usuario de entre 18 y 24 años manda y recibe una media de 109,5 mensajes en su móvil cada día; si tenemos en cuenta que pasa alrededor de un tercio de la jornada en el trabajo, sólo en este contexto recibe de media entre 30 y 40 mensajes (esto sin tener en cuenta los grupos en los que pueda estar incluido, ya que en ese caso la cifra puede dispararse).

La distracción que provocan las dichosas notificaciones no es más que la necesidad de saber qué significan; cuando revisamos la respuesta que nos dan a un mensaje o accedemos a información que un segundo antes no teníamos, nuestro cerebro activa la dopamina, que nos produce satisfacción.

Esto acaba siendo la pescadilla que se muerde la cola: cuantas más notificaciones consulto, mejor me siento, y al final acabo siendo adicto.

Esta adicción tiene relación estrecha con la ya conocida nomofobia, trastorno por el que una persona se siente mal, aislada y desconectada (con cuadros de ansiedad en los casos más extremos) si no lleva encima su teléfono móvil y lo tiene sin batería y no puede consultarlo.

Es uno de lo males que aquejan a las sociedades modernas y conviene atender a los síntomas para ver si nos hemos convertido en escalvoss de nuestros terminales (dolor de cabeza o de estómago, pensamientos obsesivos o taquicardias).

Si fuera el caso, en conveniente acudir a un especialista, y en el entorno laboral, tomar ciertas medidas. Es difícil prescindir del móvil cuando en él tenemos aplicaciones que sirven tanto para la vida diaria como para la productividad, así que lo ideal es fraccionar el tiempo y utilizar determinados momento para consultarlo.

Apaga los avisos de notificaciones o siléncialos (asergurándote de que la luz led tampoco te distrae). Diversos estudios recogen que, de media, cada seis minutos miramos las actualizaciones en nuestras apps; por eso es recomendable dejar tu terminal apartado y cogerlo en momentos de descanso.

En cuanto a los emails, la notificación laboral por excelencia, también es aconsejable consultarlos y responderlos todos a la vez, y en momentos concretos del día.

Escrito por Lara Olmo

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