Teletrabajo

9 razones para renunciar a tu empleo HOY mismo

¿Debo renunciar a mi empleo… o seguir trabajando donde estoy?

Si cada mañana al despertarte te haces esta pregunta, es porque hay algo que no va bien en tu vida laboral.

Tener un trabajo que no es el ideal para ti puede convertirse en un verdadero infierno; pero dejarlo a veces también es demasiado complicado.

Al fin y al cabo, esa labor es la que te da cada mes el dinero que necesitas para sobrevivir, mantener a tu familia, y de vez en cuando, poder comprar algo que te hace feliz.

Pero sin duda, la peor parte de renunciar a un empleo es cuando empiezas dudar de ti mismo. De repente a tu cabeza llegan preguntas que ni siquiera sabías que estaban ahí…

 

¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Y si tomo una decisión equivocada? ¿Qué pasa si no encuentro otro trabajo mejor?

 

Antes de dejar mi anterior empleo, yo me hacía esas mismas preguntas una y otra vez.

Siempre estaban ahí, haciendo que dudase de mí misma y que el miedo que había mi interior creciese cada vez más y más.

Hasta que al final ese miedo me paralizó.

Abandoné la idea de irme a otra empresa porque el temor que sentía era demasiado grande, y pensé que quizás mi situación cambiaría para mejor en el futuro.

No lo hizo. De hecho, las cosas se pusieron mucho más feas en mi trabajo…

Fue justo en ese momento cuando me di cuenta de que hay otros motivos mucho más poderosos que el propio miedo para renunciar a un empleo.

Si tú también estás pasando por la misma situación, pero no te decides a dejar ese puesto que te está matando, aquí tienes 9 razones que te convencerán para irte de tu empleo actual, y buscar algo mucho mejor para ti.

9 señales que te dirán si debes renunciar a tu empleo HOY

 

1. Ya no sientes pasión por lo que haces

Hace tiempo que tu empleo dejó de ilusionarte. ¿Recuerdas tu primer día de trabajo?

Los nervios se apoderaban de ti porque estabas emocionado por saber qué te ofrecería ese nuevo destino. Estabas ansioso por conocer a tus nuevos compañeros y ver cómo serían.

Te imaginabas a ti mismo disfrutando de ese trabajo, dando las gracias por la oportunidad que habías conseguido con tu esfuerzo, y logrando alcanzar la vida que habías soñado.

Pero poco a poco fuiste viendo cómo tus ilusiones desaparecían…

Tus tareas no eran lo que tú esperabas. Cada día, los fuegos artificiales que había al principio en tu interior se iban apagando, hasta que al final no ha quedado más que una pequeña chispa.

Y cada día te despiertas rezando para que llegue el viernes cuanto antes porque lo único que te motiva es pasar el fin de semana lejos de tu puesto, sin tener que pensar en tu jefe, en tus compañeros, y en lo que debes hacer en tu empleo.

Si has llegado hasta este punto, es una señal clarísima de que debes renunciar a tu empleo y buscar otro que te haga feliz.

2. Nadie tiene en cuenta tu opinión

Tener un trabajo que te motive y te llene no sólo consiste en que tus tareas te gusten y te hagan feliz. Hay algo que a veces es mucho más importante que eso: sentir que existes para los demás.

Si cuando tienes una idea, los demás la escuchan para darte sus opiniones, eso te hace sentir que formas parte de ese equipo, y que te valoran no sólo como trabajador, sino también como persona.

Sentir que con tus propuestas has contribuido a un proyecto, o a mejorar algún aspecto de tu empleo, es gratificante.

Pero si cada vez que intentas hacerle una sugerencia a tu jefe, él no te hace ni caso, rechaza tu opinión, o hasta se burla por lo que has dicho, entonces trabajar en ese lugar es totalmente desmotivador.

Y llegará un momento en que nada de lo que hagas relacionado con tu empleo te importe, y pierdas las ganas de seguir ahí.

Por eso esta es también una gran razón para renunciar a tu trabajo: porque tú te mereces ser tratado como una persona que tiene sus propios pensamientos, y no como un robot que sólo sirve para trabajar y hacer ganar dinero a los de arriba.

3. Nunca te dicen “gracias”

Ser agradecido en la vida es una de las claves para ser feliz; cuando apreciamos lo que tenemos, hacemos de este mundo un sitio mejor no sólo para nosotros, sino también para los demás.

Y la empresa en la que trabajas debería dar las gracias por poder contar con una persona como tú, alguien que se está esforzando cada día por dar lo mejor de sí mismo.

Necesitas que te digan palabras como “gracias” o “buen trabajo”, porque esa es la mejor forma de saber cuando has hecho tus tareas bien, y de darte la motivación para seguir amando lo que haces.

¿Tu jefe o tus superiores te han dicho alguna vez estas palabras?

Si nunca – o casi nunca – han tenido un momento para valorar el trabajo que haces en tu puesto, es hora de que te vayas a otro sitio donde sí aprecien tus habilidades y tu esfuerzo.

4. Ya no te importa tu trabajo

La desmotivación que sientes cada día cuando llegas a tu puesto es tan grande que ya te da igual todo.

No te importa si haces bien tu trabajo o no, si tu jefe te sonríe o se enfada contigo; te da igual si te despiden (a veces incluso piensas que eso sería un alivio).

Cuando entraste en ese puesto tenías grandes planes de futuro, como ascender en tu empresa, aportar nuevas ideas, y retirarte sin haber cambiado de empleo.

Pero ahora ya no tienes ningún propósito porque no te importa si causas un impacto positivo en ese maldito negocio o no.

La vida es muy corta para irte todos los días a tu casa pensando que no has logrado nada importante a pesar de tus esfuerzos. Así que ya sabes qué es lo que debes hacer…

5. No tienes ganas de ir a trabajar

El trabajo perfecto no existe. Todos los empleos tienen sus partes malas que no nos gustan (y quien te diga que nunca ha tenido un día malo, te está mintiendo).

Pero también deben tener sus momentos buenos, divertidos, con situaciones en las que un reto te devuelva la emoción que habías perdido, y estés deseoso de poner todas tus ganas para superarlo.

Cuando te despiertas por las mañanas, tu empleo debe ser capaz de generar en ti emociones que te hagan pensar “hoy tengo muchas ganas de hacer eso…“.

¿Sigues teniendo la misma emoción que el primer día que entraste a laborar? ¿O esa chispa ya se ha apagado en tu interior?

Si tu respuesta es no, entonces está claro que debes renunciar a tu empleo para encontrar algo que te haga vibrar de nuevo.

6. Tu jefe te critica en público

Siempre es bueno tener a alguien que nos guíe y que nos dé consejos sobre cómo podemos mejorar tanto en el trabajo como en nuestra vida personal.

De hecho, los verdaderos líderes y jefes son aquellos que actúan como mentores y que te impulsan a que vayas hacia arriba para que puedas desarrollar todo tu potencial.

Por desgracia, hay personas que tienen empleados a su cargo y en vez de apoyarles, prefieren dedicarse a criticarlos públicamente delante del resto de sus compañeros.

Si tienes la mala suerte de trabajar para un jefe así, que disfruta humillándote a ti y a los demás en público, siento decirte que nunca llegarás muy lejos en tu carrera profesional dentro de esa empresa.

Así que lo mejor es que tomes la decisión de irte, y encuentres otro lugar en el que te traten mejor.

7. Tu empleo no te deja vivir

Algunas empresas y negocios creen que sus empleados son de su propiedad y que pueden hacer lo que les dé la gana con ellos, como por ejemplo ponerles horarios larguísimos que prácticamente no les dejan vivir su vida fuera de allí.

Pero cuando estas largas horas de empleo te quitan tiempo para cuidar y disfrutar de tus hijos, o para poder dedicarte el tiempo libre que te mereces, es sin duda el momento de renunciar a tu trabajo.

Ningún niño debe criarse sin sus padres por culpa de una empresa que sólo quiere ganar más y más dinero; y ninguna persona debería sentirse atrapada en su puesto laboral porque su empleo no le deja vivir.

Recuerda esto: tú trabajas para poder vivir, no vives sólo para trabajar. Tu vida está compuesta de muchas otras cosas maravillosas de las que deberías poder disfrutar cuando quieras.

8. Te sientes como un robot

Todos trabajamos por un sueldo. En eso es en lo que consisten los empleos: en cambiar nuestro tiempo y esfuerzo por dinero para poder vivir.

Pero también trabajamos para marcar una diferencia en este mundo, ayudar a otros, y sentirnos realizados y llenos plenamente como seres humanos.

Sin embargo, cuando tu jefe no se sabe ni tu nombre, nunca te pregunta qué tal estás, y te mira sólo como algo que le está haciendo ganar mucho dinero, es muy difícil sentirte como una persona real.

De esa forma sólo te sientes como un robot, como un engranaje más que no le importa a nadie en tu empresa, y que puede ser sustituido fácilmente dentro de esa maquinaria.

Por esto también deberías renunciar a tu empleo, porque sentir que tan sólo eres un número más entre la multitud sólo hará que vivas una vida miserable e infeliz.

9. Crees que no hay nada mejor para ti

Esta es la razón más poderosa de todas para renunciar a tu trabajo.

Sé que ahora mismo estás pensando cosas como “nunca encontraré un empleo mejor“, “donde yo vivo no hay otros trabajos así”, o “he puesto demasiado tiempo en esta empresa como para irme ahora de ella…”.

Ninguna de esas frases es verdad.

Tú tienes el potencial para encontrar otro trabajo mejor. De hecho,  te mereces encontrar un empleo mejor que el que tienes ahora.

Pero debes creer y confiar en tus habilidades, en tu creatividad y tu perseverancia para lograrlo.

Cree en ti, y TODO será posible.

¿Por cuáles de estas razones renunciarías tú a tu empleo? Déjame un comentario aquí abajo y dime qué piensas.

Un artículo publicado en Gananci.com

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *