Teletrabajo

5 ingredientes para cocinar entre fogones (marketeros) la mejor marca personal

Antaño el branding personal quedaba reducido al título impreso en las antediluvianas tarjetas de visita.

En los tiempos que corren las tarjetas de visita siguen vivas y coleando, pero constituyen únicamente la punta del iceberg del branding personal.

La construcción de una marca personal echa raíces inevitablemente en la red de redes, donde se clavan hoy en día los cimientos para apuntalar (firmemente) los cimientos del branding personal.

Si quiere cocinar una marca personal absolutamente deliciosa, le recomendamos localizar cuanto antes los ingredientes (imprescindibles) que propone a continuación Horizont:

1. La historia es lo verdaderamente decisivo (no el título)
Los títulos profesionales son meros cajones en el armario de la uniformidad. Una marca personal debe ser única y debe pivotar en torno a una historia con gancho que se ajuste a los intereses del protagonista y que utilice el lenguaje que los demás esperan de quien copa en ella todos los flashes.

2. Quien no existe en la red de redes existe sólo a medias
El networking tiene lugar no tanto en las conferencias y en los congresos como en los social media (donde está operativo las 24 horas del día y los 7 días de la semana). Nuestro “timeline” en las redes sociales arroja luz todos los días sobre decenas de personas con las que podemos contactar e intercambiar impresiones. Para hacer networking de manera eficaz en el universo 2.0 debemos experimentar con varias plataformas y decidirnos por aquellos canales en los que nos sintamos más cómodos.

3. Los temas de los que habla son los que acaban dando forma a su marca personal
Un hospital es necesariamente estéril, las redes sociales no lo son (ni nadie quiere que lo sean). En los canales 2.0 debemos elegir de qué temas deseamos hablar (de fútbol, de moda, de series, etc.). Y tales temas serán los que en buena medida darán forma a nuestra marca personal y los que nos ayudarán también a entablar contacto con otras personas. Cuando nos colguemos del brazo de determinados temas y compartamos en las redes sociales artículos relacionados, deberemos, eso sí, tomarnos la molestia de añadir nuestra opinión para dar así empaque a nuestra marca personal.

4. Dé prioridad a la calidad sobre la cantidad pura y dura
La cantidad de los contactos no es tan importante como la calidad. Debemos interactuar con aquellas personas que resultan verdaderamente relevantes para nosotros. Se trata de encontrar faros en la negra oscuridad que constituyen a veces los social media. Y para ello hay que comentar, formular preguntas y expresar sin ningún tipo de miedo nuestro parecer (y no circunscribirse única y exclusivamente a los “likes” y los retuits).

5. Piense a largo plazo
Un título es momentáneo. Nuestro recorrido profesional es mucho más largo. A lo largo de nuestro periplo laboral y vital cosecharemos unos cuantos éxitos y también probablemente un buen puñado de fracasos. Pero lo verdaderamente importante es que permanezcamos siempre fieles a nosotros mismos (a lo que constituye el núcleo de nuestra marca personal).

Vía: Marketing Directo

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