Editorial

Ser un influencer de mentirijillas es coser y cantar (e increíblemente rentable)

Los “fakes” que hay en el universo del tan en boga influencer marketing son un secreto a voces. Sin embargo, y pese que este tema, aunque escandaloso, poco o nada tiene de nuevo, los experimentos para destapar el fraude en el influencer marketing siguen aflorando (para sacar los colores a la disciplina marketera de moda).

Uno de esos experimentos lleva la firma de la cadena alemana de radio 1Live, que ha demostrado la sencillo (y lucrativo) que es convertirse en un influencer de relumbrón en Instagram.

Con la inestimable ayuda de los bots y la compra de seguidores y “likes”, Frederik Fleig, el reportero que ha prestado su rostro al experimento de 1Live, consiguió que su número de “followers” en Instagram pasara, en un plazo de cuatro semanas, de apenas 600 a 23.000.

Fleig invirtió 200 euros en comprar seguidores y “likes” y en poner en manos de un bot la búsqueda de fotos gratuitas de bancos de imágenes en la red de redes y en la posterior publicación de las fotografías en Instagram (para presumir de una vida tan “cool” como rematadamente falsa).

Para convertirse en un instagramer de éxito Fleig no movió en realidad un dedo (más allá de para hacer compras que respaldaran el objetivo último de su misión). Y sin embargo, lasofertas de marcas (deseosas de colgarse del brazo del influencer de turno) no tardaron en llegarle al bueno de Fleig.

En apenas un mes a Fleig le llegaron ofertas de 40 empresas que prometían depositar en sus bolsillos la nada desdeñable cifra de 2.900 euros.

El siguiente vídeo resume las conclusiones (quizás no demasiado sorprendentes) del estudio de 1Live:

Vía: Marketing Directo

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