Teletrabajo

3 ideas que nos enseñaron mal en la escuela

Con frecuencia, lo que nos lastra en nuestra vida no es tanto lo que desconocemos, como lo que conocemos y creemos que es cierto, pero que sin embargo no lo es.

Hoy no voy a hablar de por qué el sistema educativo no está adaptado a la sociedad actual. Ni tampoco de cómo esto está conduciendo la vida de millones de personas al abismo. Posiblemente de esto ya te hayas dado cuenta tú mismo.

Hoy sólo quiero compartir tres ideas que muchos aprendimos de forma indirecta en el interior del sistema educativo y que están impidiendo que muchas personas progresen en la vida.

1. Pensar que sólo hay una respuesta válida en la vida
Es el síndrome del examen tipo test. Durante años adiestran nuestro cerebro para pensar que sólo existe una respuesta única en la vida. Normalmente la que dice el profesor o el libro de texto. Esto nos lleva a concluir erróneamente que en la vida sólo existe una respuesta adecuada. La consecuencia directa de pensar que sólo existe una respuesta válida en la vida es tener miedo a no acertar. De ahí a la parálisis hay sólo un paso. El único lugar dónde sólo existe una respuesta única en la vida es en los exámenes en la escuela.

En la vida real, hay mil maneras de negociar bien y mil maneras de conducir mal una negociación. Hay mil maneras de acertar con el mejor regalo para tu pareja, y también mil maneras de fallar en ese mismo regalo. Las cosas no suelen ser blancas o negras… salvo, insisto, en los exámenes de la escuela, que son un error histórico con el que aún cargamos.

Hace unos años hice un examen tipo test. Aunque en la vida me examino cada día, llevaba años sin enfrentarme a un examen tipo test, y espero que pasen muchos más. Me pareció un acto entre grotesco y exótico. De hecho me propuse recordar ese día con detalle para poder explicarle a mis nietos cómo funcionaban las cosas en el pasado. Espero que si todo va cómo pensamos este tipo de exámenes nos parezcan algo tan arcaico e inexplicable como hoy en día lo es la Inquisición.

Aprender a observar cómo nuestro cerebro está condicionado a pensar en términos de acierto 100%/ me equivoco 100% o de bien/mal o de funciona/ no funciona es fundamental. La vida se muestra con mucha más riqueza que este enfoque dicotómico propio de un sistema educativo arcaico y desconectado del la vida real. Entender esto te permitirá vivir más relajadamente, y posiblemente adoptar decisiones con algo más de libertad.

2. Pensar que uno tiene que saberlo todo
El único lugar del planeta donde tienes que saberlo todo tú es dentro de las aulas de la escuela o de la universidad. El único lugar del planeta donde en los exámenes de la vida no se puede contar con la ayuda de nada ni nadie es en el interior del sistema educativo, ese lugar que tiene sus propias normas que sólo funcionan en su interior.

Desde pequeños nos explican que los exámenes los tiene que hacer uno sólo y sin ayuda de nadie. De hecho en los exámenes se penaliza el trabajo en equipo, e incluso se le ha asignado un nombre peyorativo -copiar- que te puede expulsar del interior de ese sistema.

Sin embargo, en la vida real, fuera de las aulas, las personas de éxito “copian” todo el tiempo, ya que cuentan con ayuda de expertos para tomar decisiones. Por mi parte, en los exámenes que la vida me propone cada día, cada decisión importante que tomo la consulto con alguien que tenga más conocimiento y experiencia que yo en ese área. Esto es exactamente lo contrario a la idea con la que me bombardearon el cerebro durante años en el interior del sistema educativo, que propone el individualismo con este sistema de evaluación.

Esto conduce a un problema enorme en la vida real. Las personas toman decisiones importantes sin consultar con expertos, asesores, abogados, consejeros, psicólogos o personas que reunían algún tipo de experiencia en ese asunto. Y las consecuencias de esto ya las conoces. Es normal; durante años hemos sido entrenados para pensar que en los exámenes de la vida no podemos contar con ayuda de otros.

Sin embargo, en la vida real, normalmente, cuanto mejor asesorada está una persona en un área determinada, mejores resultados obtiene. En la vida real no se premia a nadie por conseguir la mejor respuesta de manera individual, sino sólo por conseguir la mejor respuesta.

En la vida real el conocimiento lo es todo y es importante entender que no podemos saber de todo.

3. Pensar que tengo que hacerlo todo yo
Si en la escuela un compañero le hace los deberes a otro a cambio de, digamos, que le preste la bicicleta, probablemente ambos tengan problemas con la autoridad. De nuevo, esta es una anomalía que sólo sucede dentro del sistema educativo.

En la vida real, los seres humanos colaboramos todo el tiempo. Y el éxito de una persona suele ser mayor, cuanto mayor sea su capacidad de establecer relaciones de colaboración con otras personas, así como de cuánto aprenda a delegar aquellas tareas en las que no aporte valor.

Todo lo contrario a lo que nos enseñan en el sistema educativo, que es el único lugar donde a una persona se la penaliza por no hacer bien las cosas en una materia o área en concreto. De locos.

En la vida real yo puedo ser malo en casi cualquier asunto mientras aprenda a aportar valor a otras personas a través de aquello en lo que sí que soy bueno. Y si aprendo a hacerlo cada vez mejor, cada vez será menos importante si no soy habilidoso haciendo ciertas tareas, o conociendo ciertas materias.

Establecer redes de colaboración nos convierte en mejores seres humanos. Aprender a delegar y a trabajar eficazmente en nuestra área de especialización permite avanzar nuestra vida y la de la Humanidad en su conjunto. Sería ridículo a estas alturas que alguien tuviera que aprender a sembrar, a cuidar del ganado, a cortar leña y a inventar y fabricar su propio dispositivo telefónico. Sin embargo nuestro cerebro sale adiestrado para que funcionemos de esta forma.

Se promueve que cada persona lo haga todo, y esto impide que muchas personas en su vida adulta se especialicen o deleguen, que son dos de las claves para poder desarrollar nuestros talentos.

Como sabes, creo profundamente en la importancia de aprender permanentemente. Creo en que la educación es una de las cuestiones más importantes de la vida. Y tal y como están las cosas creo que es irresponsable delegar nuestra educación al sistema educativo hasta que su enfoque no se adapte al mundo real.

Por tanto te invito a que hagas como yo y a que te nombres tu propio Ministro de Educación y a que seas tú quien diseñes tu propio itinerario educativo. Tu educación, insisto, es un tema muy serio.

Sergio Fernández

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