Teletrabajo

El ABC de la mentoría empresarial efectiva: ¿como elegir un buen mentor?

Las mentorías empresariales están en el aire.

El problema nº1 del siglo XXI es la complejidad que ha desatado Internet y las nuevas tecnologías.

Y un mentor es una persona capaz de darte claridad para que sepas dónde poner el foco y acelerar tus resultados.

Todos tenemos muchas prisas (cada vez más).

Poco tiempo.

Y asumir el riesgo de hacer una cosa compleja sin la ayuda de nadie es abrir la caja de pandora de las frustraciones y el despilfarro del método Ensayo-Error.

¿Convencido?

Genial, pues la siguiente pregunta que te toca resolver es ¿Cómo elegir un mentor… sin meter la pata?

Porque si las mentorías empresariales suelen ser buenos aceleradores… baratas no son. Todo lo contrario.

Vamos a ver si puedo ayudarte a acertar en la selección de tu próximo mentor.

¿Qué es un buen mentor?

Bueno, en la esencia, un mentor es un sherpa.

Alguien que tiene un conocimiento profundo de la cima que quieres coronar, de tal forma que va a minimizar los riesgos y aumentar la probabilidad de que alcances la cumbre.

Es fundamental que tengas expectativas realistas: nadie te puede garantizar alcanzar la cumbre. De hecho, no todos los mentorizados lo logran, aunque si que todos habrán crecido a nivel profesional y personal durante la mentoría.

Para mi hay 6 aspectos claves que debe proporcionarte tu próximo mentor:

  1. Darte claridad mental. Es fácil perder el rumbo cuando estás liderando un negocio y trabajas asfixiado en tu burbuja. El buen mentor te orienta desde fuera, donde todo se ve más nítido, sin emociones, para que sepas dónde poner el foco.
  2. Enseñarte una metodología probada. El método de trabajo debe estar probado y ser congruente. ¿Trabaja tu mentor con este método hoy en día? Sí / No. ¿Ha transformado negocios de otros con este mismo método? Sí / No.  ¿Ha demostrado, año tras año, tener la capacidad de entregar resultados? No afirmarlos… sino demostrarlos.
  3. Hablarte de forma transparente. No hay nada peor que tener un mentor que sólo te alabe. Un buen mentor te da su opinión y feedback de forma clara para ayudarte a mejorar. Si lo estás haciendo bien, te felicita, pero si cree que te equivocas o que has perdido el foco, ese mismo mentor debería decírtelo. No se trata de tener un amigo que te hace sentir bien. Se trata de poner en marcha un sistema de control que te obliga a trabajar acciones de mayor impacto primero. Tu mentor debe ser directo y transparente contigo.
  4. Apoyarte emocionalmente. Ya sabes que emprender es duro. Vas a caerte más de una vez, pero tu mentor estará contigo para levantarte y seguir trabajando aún más duro. Cada vez que consigas un éxito, tu mentor te anima a celebrarlo, porque estas pequeñas victorias son esenciales en este camino arduo del emprendimiento. En definitiva, un buen mentor debe saber y tener empatía, aunque no haya ninguna respuesta a corto plazo más que la de procesar un fracaso.
  5. Hacerte sentir incómodo. Sí, has leído bien. Un gran mentor debe ser exigente y te tiene que “obligar” a salir de tu zona de confort. A veces, crecimiento y comodidad son incompatibles. Lo que te ha llevado hasta el punto dónde estás hoy con tu negocio, no es lo que te va a llevar al siguiente nivel. Tendrás que desaprender y volver a aprender cosas nuevas. Sí o sí.
  6. Ayudarte a pasar a la acción. Es un aspecto fundamental para mí. No se trata de arreglar tu mente o tu productividad personal. Se trata de acompañar, paso a paso, en la construcción de nuevos activos digitales o la adquisición de nuevas habilidades – cómo VENDER por ejemplo! Los mejores mentores aceleran tus pasos y te permiten hacer en 3 días cosas que otros hacen en 3 meses, aunque NO domines del todo estas cosas nuevas que estás incorporando en tu rutina de trabajo. Este punto diferencia, por ejemplo, a un mentor de un coach.

Un gran mentor es un líder que baja a la trinchera y tira del carro.

No una diva inaccesible que no baja del escenario dónde brilla.

Un aviso importante: un mentor no es un mago ni hace el trabajo por ti

Pues sí.

Acompañarte en la escalada de una montaña no significa portarte en sus hombros como un maharajá… ni hacerte más experto de lo que eres ahora al instante.

Tendrás que subir tú mismo esta montaña.

Sí o sí.

Eres el dueño de tu negocio.

Eres el experto en tu sector.

Eres el que toma las decisiones en tu vida.

Y el responsable de tus triunfos y tus fracasos.

Un mentor no te va a sustituir ni a decidir por ti.

Jamás.

Y por cierto, si nunca has escalado antes, no empieces por una montaña de 7.000 metros.

Mal asunto.

Elige cumbres más asequibles y vete preparando para tener los medios que te permitan alcanzar tu ambición.

El éxito es un proceso.

Ley Causa/Efecto.

Cada uno tiene su propio ritmo.

Nadie puede controlar la velocidad a la que llegarás a la cima. Es una mentira.

Importa más el movimiento perpetuo, paso a paso, que unos sprints largos que luego eres incapaz de mantener en el tiempo

Desarrolla tu visión a largo plazo.

La vas a necesitar para triunfar

¿Cómo elegir la mentoría empresarial perfecta para ti?

#1 – Tu mentor ha logrado lo que deseas

Todo parte de la base de elegir a alguien que ha logrado lo que quieres implementar en tu negocio.

Y no es fácil, si no tienes una buena claridad sobre lo que deseas.

#2 – Nadie es un buen sherpa en todas las montañas del mundo

Un buen mentor se ha especializado y conoce una montaña a fondo.

Eso es trabajo de toda una vida.

Así que huye de mentores generalistas que lo hacen todo: empresas offline, e-commerce, empresas digitales.

El que conoce todas las montañas del mundo es periodista, no mentor empresarial.

#3 – Haz tu trabajo de investigación previa

Un mentor debe tener casos visibles de alumnos transformados.

E idealmente que sus alumnos lo hagan aún mejor que él mismo.

Así habrá demostrado su capacidad para generar los líderes de mañana.

Existen personas que hacen cosas excepcionales porque son virtuosas, pero lo hacen de forma inconsciente. No saben explicarlo ni enseñarlo. Esto les convierte en malos mentores.

El propósito de un gran mentor debe ser maximizar probabilidades para un grupo grande, no fabricar un único campeón.

El proceso es distinto.

Busca atrás en el tiempo. ¿Hay referencias suyas desde hace 10 años… o ha surgido de la nada como un fantasma?

Algunos son muy buenos en presumir y surfear sobre marcas ajenas.

Unos artistas en el postureo.

#4 – El que te vende antes de nada compañerismo y lifestyle… te vende la moto

Pues sí.

Ten muy claro que si decides meterte en una mentoría empresarial, vas a currar como una bestia.

No todo es cantar en la playa y estar con el grupito de los que cortan el bacalao en tu sector.

Un gran negocio funciona sin la ayuda de nadie.

No depende de nadie.

Si te venden esto… es que los platos que te van a servir no tienes consistencia.

El método debe estar repleto de ejercicios de preparación.

De trabajo de implementación en tu negocio.

De fracasos… rápidos y baratos.

Ajustes consecutivos.

Y resultados.

No existe el método garantizado.

Sólo existen procesos de aprendizaje que maximizan la probabilidad de resultados

#5 – No existen las recetas universales

Si en tu mentoría, el plan de trabajo que te marca tu mentor no se adapta a tu contexto actual y los objetivos que has marcado, mal asunto.

Te va a enchufar una receta enlatada del montón… y todos sabemos que la comida ultra-procesada es bazofia y te mata lentamente haciéndote engordar.

Así que exige a tu mentor un plan de trabajo ad-hoc.

#6 – 12 meses de tu vida o nada

Por lo menos es lo que exijo yo para poder transformar los negocios de mis clientes.

Por debajo no sé hacerlo.

Veo muchos mensaje muy agresivos con transformaciones brutales “garantizadas” en 3 meses.

Pinta mal y huele mal.

Si yo no logro hacerlo con todos en 12 meses, cómo lo hacen ellos en 3 meses.

#7 – Conecta con los valores de tu mentor

Es un punto fundamental para mí.

Siempre existen muchas formas de llegar a un resultado.

La mejor siempre es la que conecta con tus propios valores.

Por ejemplo, estos son mis propios valores:

  1. Si no resuelves un problema importante en tu mercado, no tienes nada.
  2. Tan solo necesitas ser lo suficientemente experto para resolver el problema de tu cliente mejor que nadie en tu nicho. No tiene nada que ver con transformarte en la persona que sabe más en tu sector. Lo tuyo es la ejecución. Solo importan los resultados.
  3. La oferta primero, el canal de venta después. Si tu oferta es mala y la automatizas, no conseguirás más ventas.
  4. Por ahí fuera te dicen que tu Mindset lo es todo y que con unos mensajes de automotivación todo va a ir bien. Una mierda. Un gran mindset con una oferta mala hace un emprendedor simpático… pero quebrado.
  5. Por ahí fuera te dicen que tienes que hacer networking todo el rato, inmiscuirte en un grupito de iniciados que decide cómo se va a mover el mercado. Otra mierda. Una gran oferta genera testimonios genuinos que generan nuevos resultados en tu negocio… sin que tengas que vender tu alma haciendo promoción de trainings malos porque formas parte del grupito guay. No necesitas a nadie para vender.
  6. Por ahí fuera te dicen que hay que disfrutar y que montar un negocio es divertido. Te citan en una playa. Yo no. Te cito en un hotel de Madrid para trabajar como una bestia durante 3 días y salir de ahí con suficientes acciones para ti y tu equipo durante los 3 próximos meses.

Todos queremos una gran vida.

Yo el primero.

Esto pasa por hacer sacrificios a corto plazo, y estar sembrando de forma cotidiana sin parar jamás.

Esta es mi visión, este es mi método.

No conozco otro.

Ni deseo conocer a otro.

El mío funciona.

Quizás no sea muy sexy, pero es que, al fin y al cabo, soy un tipo serio.

Yo busco a emprendedores despiertos, con personalidad, que no copian ni siguen lo que hacen todos en su mercado.

De hecho, solo quiero trabajar con emprendedores con personalidad propia a quienes les mola ir a contracorriente.

¿Eres salmón?

Pues esta es tu mentoría

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