Teletrabajo

Malos hábitos: Quítate a esos monos de tu espalda y vuélvete más productivo

El secreto para ser más productivo no es sólo trabajar duro sino también tener una forma inteligente de enfrentarte a tu actividad. Claro está, hacer más en menos tiempo no es algo tan sencillo, especialmente cuando tienes malos hábitos que te hacen perder el tiempo. En este post vamos a llamar tu atención sobre todos los hábitos dañinos y a animarte a deshacerte de ellos. Empecemos.

Trabaja más, duerme menos

Si priorizas tu trabajo en vez de dormir para poder hacer más cosas, tenemos malas noticias: esta estrategia no tiene nada que ver con tu productividad. Sólo tienes energía si has dormido lo suficiente. Hacerlo potenciará tu toma de decisiones y tu habilidad para generar ideas. Por el contrario, la falta de sueño lleva a un bajo rendimiento porque tu cerebro se satura cuando no le das tiempo suficiente para descansar. Trabajar demasiado es tan ineficiente como tomarse un par de cervezas antes de llegar al trabajo.

Así que es mucho mejor controlar algo sobre gestión del tiempo, planificar bien tu día, y conseguir las horas de sueño necesarias en vez de obligarte a hacer más.

Diez minutos de sueño después de que suene la alarma

Si piensas que esos diez minutos te van a dar más energía para enfrentarte al día, estás equivocado. De hecho, dormir más una vez que ya te has despertado hace más mal que bien.

Cuando abres los ojos por la mañana, tu organismo segrega una serie de hormonas que te permiten despertarte y ponerte a hacer cosas. Si te vuelves a dormir, este proceso se para. Además, esos diez minutos no van a dejar que tu cerebro descanse de verdad.

No desayunar

Tú cuerpo y tu mente tienen una conexión muy fuerte y ambos necesitan combustible para trabajar. Los expertos en salud y formas de vida saludable no paran de repetir que el desayuno es la comida más importante del día y que tienes que prestar especial atención a lo que comes por la mañana. Si quieres potenciar tu productividad, saltarte el desayuno es lo peor que puedes hacer. Simplemente piénsalo: ¡no has comido nada en las últimas 8-12 horas y te niegas a darle una fuente de energía esencial a tu organismo! No es lo más inteligente que puedes hacer. Después de todo, el primer mordisco es lo que hace que tu metabolismo empiece a funcionar y repone las cantidades de azúcar en tu organismo. Cuando el azúcar en sangre no es lo suficientemente alto, te sientes irritado, cansado y, como resultado, menos productivo.

Otro factor importante en el desayuno es que hay que comer comida sana. Los cereales y la fruta son alimentos perfectos para tu primera comida del día, porque equilibran carbohidratos altos en fibra con proteína.

Posponer tus tareas más importantes

La gente prefiere empezar el día con las tareas más sencillas, para empezar a funcionar. Sin embargo, cuando pospones una tarea complicada, corres el riesgo de no hacerla.

La mayoría de los expertos afirman que tenemos una cantidad de fuerza de voluntad limitada y que va disminuyendo a lo largo del día, así que es mejor empezar por las tareas complicadas e importantes y luego ir haciendo las más fáciles.

Mirar tu bandeja de entrada y tus redes sociales todo el rato

Cuando tienes acceso a Internet y a un montón de conexiones sociales, estarás mirando tu bandeja de entrada y tus mensajes todo el rato. Sin embargo, cada vez que haces esto, pierdes tiempo. Estar constantemente mirando Facebook y tu email hace que pierdas alrededor de 25 minutos cada vez. Si juntases todo el tiempo que has dedicado a las distracciones, te aterraría saber la cantidad de tiempo que has desperdiciado. Cierra el email y tus redes sociales mientras trabajes, al menos durante largos periodos de tiempo para centrarte más en el trabajo.

Comer comida insana

Tomar galletas o barritas de chocolate a la hora de comer es mala idea. Esas comidas no te darán ninguna energía para continuar con tus tareas. En cambio, te harán sentir cansado y vago. Tener poca energía a mitad del día es algo que puede arruinar tu productividad. Cuando eliges qué comer, asegúrate de comer algo sano y rico en proteína. Además, no te olvides de las grasas sanas y los carbohidratos.

Quedarte todo el día sentado

Si tienes la oportunidad de darte al menos un paseo durante el día o después de haber acabado de trabajar, conviértelo en rutina. Te sorprenderá lo que el aire fresco y la actividad física mínima puede mejorar tu capacidad para pensar. Solo 30 minutos de paseo al día tiene potencial para que nuevas ideas lleguen a tu vida.

No saber organizar las prioridades

Pensar que un alto número de objetivos es el camino al éxito porque si uno de ellos falla, tienes otros, es incorrecto. De hecho, tanta vacilación te hará ser menos productivo. Si tienes 30 cosas en cosas que hacer antes de morir, elige 3-5 como máximo e ignora el resto. En serio.

Hacer trampas y acuerdos con uno mismo

Lo más complicado es controlar tu comportamiento y no hacerte trampas a ti mismo. Ya sea intentando tener nuevos hábitos alimentarios, una rutina de ejercicios, o el plan para tu día, es muy fácil caer en una actitud “laissez-faire” contigo mismo.

Si crees que te “mereces” una pizza familiar o una tarta porque has seguido la dieta durante toda la semana, estás usando algo llamado “licencia moral” que te impide mejorar. Tus objetivos y decisiones deben formar parte de tu identidad, y debes tener una idea de ti mismo como alguien que tiene determinados valores, en vez de alguien que hace algo que no quiere hacer realmente.

Un artículo escrito por Jennifer Pauli 

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