Teletrabajo

¿16 horas en bus? No, gracias

Ve a la universidad.  Estudia mucho. Haz prácticas.  Trabaja en verano. Practica inglés. Aprende algo de informática también.

Completa tu formación con un master.  Sal de tu ciudad, o de tu país.  Busca un trabajo de becario para ganar experiencia.  Y da gracias si ese puesto de becario se termina transformando en un contrato.

Con suerte, si te esfuerzas y todo va bien, conseguirás un sueldo de mileurista.

Serás un afortunado por tener un trabajo decente de lo tuyo, teniendo en cuenta «la que está cayendo».

Ni se te ocurra quejarte o pensar si existe otra forma de hacer las cosas, porque esto es lo que hay.

Bienvenido al mundo real.

Hace unos años me creía todo esto al pie de la letra.

Era un joven más recién salido de la universidad y había comprado el pack completo del futuro laboral en España. Tenía dos carreras, algo de experiencia en Internet y el objetivo de trabajar en una agencia de publicidad en Madrid.

Pensaba que con constancia y creatividad lo conseguiría. Primero intenté la vía tradicional: enviar currículums como si no hubiera un mañana. De 75 correos que mandé, solo obtuve 5 respuestas (negativas, por cierto).

Eso no me desanimó, sino que me ayudó a buscar un plan B.

Tenía que haber otra forma de llamar la atención de las agencias, y eso me llevó a crear una web en la que me vendía a las agencias y les pedía que me contactaran si querían que fuera su becario (menudo panorama).

Volví a enviar los emails y las 5 respuestas iniciales pasaron a ser 25, y al fin mi teléfono empezó a sonar. Parecía que había dado con la tecla correcta.

Llegaron las primeras entrevistas en Madrid. Me ofrecían muchas oportunidades de futuro y muy pocas de presente, porque los sueldos estaban entre 350 y 450 euros. Algunos hasta me pedían que me diera de alta de autónomo…

Aunque es imposible vivir en la capital con eso, creía que podría completar mis ingresos haciendo algunos trabajillos online.

Para no gastar demasiado yendo y viniendo de El Puerto (Cádiz) a Madrid, iba en autobús por la madrugada. Hacía la entrevista a mediodía y regresaba en cuanto podía.

8 horas de ida y 8 horas de vuelta.

Se dice rápido, pero te aseguro que eso es mucho tiempo para pensar, sobre todo tras ofertas tan suculentas como las que me presentaban 🙂

Un día, justo al llegar a El Puerto, recibí otra llamada de Madrid. Había pasado 16 horas encerrado en un bus y tenía que viajar de nuevo, casi de inmediato. Esta vez me ofrecían 750 euros.

Nada mal, ¿no?

Eso es lo que hubiera pensado antes, pero aquel día sucedió algo.

Todo dejó de tener sentido para mí.

Buscar unas prácticas, trabajar de becario 12 horas al día, compartir un piso-zulo en Madrid, ganar experiencia… El sueño de universidad empezó a parecer una pesadilla.

Ya no merecía la pena.

Me di cuenta de que todo ese esfuerzo estaría mejor invertido en mí mismo y en el blog que había creado un mes antes. Conocía a muchas personas que habían conseguido vivir de Internet y pensé que yo podía lograr lo mismo. Sin moverme de mi ciudad y sin tener que trabajar por cuatro duros.

A partir de ese día empecé a dedicar todo mi tiempo a mi blog, aunque al principio no sabía muy bien qué estaba haciendo. De hecho, no escribía sobre copywriting, ¡hablaba de marca personal!

Eso sí, mi forma de escribir llamó la atención de algunas personas y así llegaron mis primeros trabajos de redactor.

Estos pequeños encargos terminaron por convertirse en clientes regulares, y la redacción para blogs se convirtió en copywriting. De los 185 euros que cobré por mi primer trabajo, pasé a tener un sueldo completo.

Y nunca más volví a pasar 16 horas metido en un autobús a Madrid.

Pero eso es otra historia…

Cuando miro atrás lo que más me llama la atención es que ese pack completo del futuro laboral en España sigue más vigente que nunca.

Tengo amigos fuera del país, estudiando su segundo máster o quitándose formación del currículum para poder acceder a trabajos de menor cualificación.

Y lo más triste es que esto no solo te afecta cuando eres joven. Las personas con más experiencia tampoco se libran de este panorama.

Nada ha cambiado para la mayoría.

Pero la mayoría no somos todos…

Yo he conseguido vivir de escribir, tener mis clientes y crear mi propio trabajo, sin tener que aceptar unas condiciones y un estilo de vida que otros me querían imponer. No siempre ha sido fácil, pero tampoco lo es pasar el día trabajando en algo que no te hace feliz.

Al igual que yo, muchas otras personas han conseguido vivir de lo que les gusta: la escritura. Lo que ocurre es que la sociedad en la que vivimos nos enseña que solo hay un camino, y menosprecia a los que buscamos otras opciones.

La oportunidad está ahí esperándote. Solo tienes que ir a por ella.

¿Estás dispuesto?

Javi Pastor

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