Teletrabajo

Deja de ser un esclavo del sistema

Según las estadísticas solo el 13% de los trabajadores se siente verdaderamente comprometidos en sus trabajos. La mayoría, el 63%, no está comprometida.

El resto no solo no está comprometido con su trabajo, si no que directamente lo odia.

En otras palabras, para el 90% de las personas el trabajo es más una fuente de frustración que de satisfacción. Es decir, el 90% de las personas adultas pasa la mitad de sus vidas haciendo cosas que si pudieran no harían, en lugares en los que si pudieran no estarían (FUENTE: Why we work – Barry Schwartz).

La mayoría se han convertido en esclavos de un sistema que les atrapa. Probablemente tú también.

Pero, ¿cuál es la razón de que tantas personas hayan acabado en esta situación?

La respuesta no es nada trivial.

Veamos nuestra evolución con respecto al trabajo y entenderás cómo hemos llegado hasta aquí.

BREVE RESUMEN DE LA EVOLUCIÓN DEL TRABAJO HASTA NUESTROS DÍAS

A principios de año leí un libro muy interesante y recomendable: Sapiens, de Yuval Noah Harari.

De este libro aprendí cuestiones muy interesantes sobre la evolución del trabajo hasta nuestros días. Te las voy a resumir a continuación.

No pierdas detalle, porque vas a ver cómo con el paso del tiempo no todo ha ido mejorando.

EL ORIGEN DEL “TRABAJO”

Hace millones de años los seres humanos eran nómadas que se alimentaban recogiendo frutos en el campo y cazando.

Sin duda, la principal preocupación de los primeros seres humanos era garantizar su supervivencia, y su “trabajo” no tenía otra misión que no fuera la de alimentarlos y garantizar las fuentes de agua.

No obstante, estas actividades normalmente no les ocupaba demasiado tiempo, de modo que luego podían reunirse en grupo para conversar, realizar actividades en grupo, jugar con los niños, etc…

Por lo general, eran personas bastante saludables, y existe la teoría de que disfrutaban de su vida con gran satisfacción. Esto se fundamenta en que gozaban de un buen equilibrio entre obligaciones y ocio. Además disponían de una gran autonomía y que estaban en permanente contacto con sus seres más queridos.

Esto explicaría que, en contra de lo que se piensa, alcanzaban edades longevas de 60 y 70 años.

A pesar de gozar un buen nivel de satisfacción, esos humanos tenían un gran miedo: no encontrar alimento con el que sustentarse.

Así empezaron a estudiar el modo de domesticar los animales para garantizar la principal fuente de alimento.

Las otras cuestiones que preocupaban era el agua y la seguridad. Viajar de un lugar para otro les llevaba a tener cierta incertidumbre a este respecto.

Así pues acabaron por domesticar también algunas especies de plantas, y eso lo cambió todo…

EL MOMENTO EN EL QUE SE EMPEZÓ A JODER LA COSA

La revolución agrícola siempre ha sido observada como un gran avance en la historia. Sin embargo, el autor de Sapiens la define como “el mayor fraude de la historia”.

Y es que, si bien la agricultura tenía la gran ventaja de conseguir alimento sin la necesidad de moverse de un sitio, trajo muchas más desventajas.

Para empezar, con el objetivo de asegurar las cosechas, los primeros agricultores empezaron a trabajar de sol a sol. Además, su variedad alimenticia empezó a ser mucho menor, lo que les llevó a desarrollar más enfermedades que sus antecesores.

Esto y los enfrentamientos redujeron en mucho la esperanza de vida.

Y es que este cambio de paradigma no sólo trajo un cambio en la alimentación y en lo laboral. Los terrenos fértiles eran la fuente de alimentación y pasó a ser algo de mucho valor, lo que provocó luchas de poder por controlar ciertos terrenos.

Además, la preocupación de perder una cosecha por inclemencias meteorológicas, plagas, o vandalismo era prácticamente permanente.

Para garantizar la seguridad en la comunidad debían desarrollar sistemas más complejos de defensa y así nacieron los primeros estados.

De este modo los seres humanos pasaron a depender de un poder que les garantizaba su seguridad.

Un poder que se sabía dueño de sus vidas, y que abusaba de ello amedrentándolos y sometiéndolos.

Nada que no siga pasando hoy en día…

PONIÉNDOLE PRECIO A LAS COSAS

El dinero supuso otra gran revolución.

El intercambio de bienes, o trueque, dejaba de ser suficiente en un sistema cada vez más complejo en el que cada miembro de la sociedad aportaba distintos bienes y servicios.

Gracias al dinero, cualquier persona podía recibir un pago por aquello que ofrecía y podía pagar a otros para obtener bienes y servicios de diferente naturaleza.

Acumular dinero, entre otros muchos beneficios, ofrecía la posibilidad de disfrutar de una mayor seguridad y adquirir comodidades y bienes de mayor valor.

Empezaron a aparecer los primeros asalariados que trabajaban para terceros a cambio de unas pocas monedas.

Y también los primeros prestamistas.

Y es que, si bien originalmente el dinero era gestionado por los gobiernos, una gestión más inteligente de algunos particulares hizo que aparecieran las primeras entidades de crédito. Así nacieron los primeros bancos.

Con el tiempo estas entidades empezaron a amasar grandes fortunas, con lo que acabaron por tener más poder que los propios gobiernos.

EL MOTOR DEL MERCADO

Los intereses de los créditos es una gran fuente de dinero, pero si no existen productos o servicios que desee la población para endeudarse, el negocio se para.

El consumo es el motor del mercado, y por tanto el sistema necesita de una fuerza productora.

La mano de obra siempre ha sido un gran activo, pero si algo revolucionó la producción, fue la tecnología.

La Revolución Industrial significó la sistematización de procesos y el comienzo de la producción en masa.

Algo que, hablando claro, le vino de puta madre a los mercados. Ahora se podían producir miles de cosa a bajo coste.

Cosas que todo el mundo podía consumir.

EL GRAN PROBLEMA DE LA PRODUCCIÓN EN MASA

La Revolución Industrial suponía una gran oportunidad, pero existía un gran problema.

Para hacer funcionar las corporaciones, además de mano de obra poco cualificada, eran necesarios perfiles con conocimientos para la gestión de estas corporaciones.

Tenían que hacer algo o el chiringuito se les acababa a todos…

Solución: dar formación a la población para crear esos perfiles.

Y… tachán!!! Nace la formación reglada.

Si pensabas que el sistema educativo que tenemos en la actualidad nace de la bondad humana, estás muy equivocad@.

¿Por qué crees que existe la jerarquía que existe en las asignaturas? Pues ahora ya lo sabes: el sistema educativo se desarrolló pensando en producir profesionales cualificados que mantuvieran el sistema económico. Y, por extensión, el poder de las naciones.

Este sistema ofrecía la posibilidad de desarrollar el talento para ser algo más que un simple peón. Sin duda una gran oportunidad para la clase obrera.

La idea era clara: estudia mucho para conseguir un puesto que te permita un buen trabajo el día de mañana.

¿Te suena?

EL PODER QUE NOS ESCLAVIZA

Tras este breve recorrido histórico, a modo de resumen tenemos varios poderes que son los que han establecido las reglas del mercado laboral actual.

Así, a día de hoy tenemos varios poderes que nos gobiernan:

  • Un poder que nos regula, que recae en el Estado. Poderoso sin duda. Utiliza mecanismos de control basados en la ideología, regulación de las leyes, la educación…
  • Un poder que establece los valores, que tradicionalmente ha residido en la religión. Muy poderoso porque infunde en la sociedad el modo de comportamiento ético.
  • Un poder que genera valor, que reside principalmente en las grandes corporaciones. Muy poderoso, porque es el motor de la economía a través de la mano de obra y de la generación de productos y servicios.
  • Un poder que gestiona el dinero, que son los bancos y los mercados. Muy poderoso, porque poseen el control de la economía.

Si bien cada uno tiene su ámbito, todos son interdependientes y han de entenderse.

Y si algo saben bien es que dependen de la población para que el negocio no se les vaya al traste. Por eso se encargan sistemáticamente de controlar la conducta de la sociedad.

¿Cómo lo consiguen?

Gestionando las fuentes de pensamiento y de nuestras emociones básicas: la seguridad, la economía, la educación y los medios de comunicación.

Nos cobran al nacer (a nuestros padres), al morir (a nuestros herederos) y en el transcurso de nuestra vida abusan incesantemente de su poder para cobrarnos tasas por casi todo.

Nos educan para ser mano de obra para sus fines, tal como afirma Sir Ken Robbinson.

Y por supuesto, nos informan para que pensemos como ellos quieren. Así logran en convertirnos en borregos, provocándonos miedos y desactivando nuestra creatividad y nuestra capacidad de soñar.

TE METEN AL ENEMIGO EN CASA

El poder nunca quiere dejar de crecer. Lo hemos vivido en el pasado con la expansión de los grandes imperios y lo vivimos hoy en día con los mercados.

Tradicionalmente sometía al pueblo a través de la fuerza, pero tarde o temprano esto provocaba rebeliones.

Aunque aún hay muchos estados que someten a sus pueblos a la fuerza, desde hace bastante se dieron cuenta de que era más fácil someterles controlando sus conductas a través de sus emociones.

Por eso han creado el modelo de sociedad basado en el consumo en el que estamos inmersos en la actualidad.

Seguro que como la inmensa mayoría, has comprado cosas que jamás has utilizado, ¿verdad?.

Para soportar este sistema de consumo, nos bombardean a diario con publicidad para crearnos necesidades que realmente no tenemos. También nos lanzan permanentemente información sesgada para controlar nuestras emociones y pensamiento.

Y en cuanto controlan lo que pensamos, ya nos han metido el enemigo en casa…

TÚ ERES TU MAYOR ENEMIGO

Piénsalo bien: ¿cuántas formas sabes de consumir tu dinero y cuántas formas sabes de producir dinero?

Todos sabemos consumir de miles de formas, pero la mayoría sólo sabe generar dinero a través de un trabajo por cuenta ajena.

¿Tan difícil es emprender?

No. No es ni fácil, ni difícil.

Como cualquier otra cosa que aprendes necesitas un tiempo para dotarte de las habilidades y conocimientos necesarios para hacerlo. La necesidad demuestra que la mayoría de personas en momentos de desesperación se vuelven muy emprendedoras.

De hecho, si vas a países en los que los gobiernos no son muy proteccionistas, verás cómo la mayoría se busca la vida.

Lo que pasa es que a nosotros nos han enseñado a consumir y a creer que el modo más fácil y más seguro de producir es hacerlo por cuenta ajena.

LA GRAN ENCERRONA

Así nos han vendido un modelo de éxito cuya finalidad no es otra que seguir haciendo funcionar su rueda: estudia una carrera con salidas, encuentra un buen trabajo, encuentra una pareja, compra una casa y serás feliz el resto de tu vida.

Mira a tu alrededor y verás cómo el 90% de las personas han seguido este modelo. Las mismas que se han convertido en esclavas del sistema.

No hay nada malo en estudiar, todo lo contrario, pero la capacidad de encontrar un buen trabajo va a residir más en tu talento que en los títulos que acumules. Si no que se lo digan a los miles de licenciados que andan trabajando en trabajos que poco o nada tiene que ver con lo que estudiaron.

¿Por qué has de buscar trabajo en lugar de crearlo? En ningún momento en la universidad me dieron una charla sobre emprendimiento y mis orientadores en todo momento me mostraron una única salida: el trabajo por cuenta ajena.

No hay nada malo en comprar una vivienda, pero creo que no es muy inteligente hipotecarse durante 30 años para pagarla. Significa que dependes de ellos prácticamente el resto de tu vida..

En definitiva, este modelo es una gran encerrona, porque roba lo más importante que tiene una persona para sentirse satisfecho en su vida: su autonomía.

O lo que es lo mismo, te convierte en un esclavo del sistema.

SOBREVIVIENDO DENTRO DEL SISTEMA

El problema es que para cuando tomas conciencia de todo esto, para cuando entiendes que ese modelo es una trampa, ya estás metid@ hasta las cejas. Entonces te resulta francamente difícil salir de ahí. Sobre todo si tienes obligaciones familiares.

Y es que, aunque han pasado 20 millones de años, seguimos en el mismo modo de supervivencia.

La diferencia es que aquellos nómadas empleaban parte de su tiempo en garantizar su subsistencia, pero tenían mucho tiempo para hacer manualidades que les gustaban, pasar tiempo en comunidad charlando y jugar con los niños. Es decir, aquello que realmente nos proporcionan satisfacción y felicidad en la vida.

Disponer de tiempo para hacer este tipo de actividades de forma relajada, es un verdadero lujo del que pocos disfrutan en nuestros días.

CONTROLANDO LO MÁS VALIOSO EN TU VIDA

Para tenernos bien controlados, el sistema ha decidido que los contratos sean por tiempo dedicado y no por resultados.

¿Por qué coño hay que trabajar 8 horas al día en todos los trabajos?

En los trabajos de prestación de servicios todavía puede entenderse, pero incluso en ese caso no es un modelo realmente productivo.

Quizás sea porque si estás trabajando 8 horas sólo te quedan 16 para dormir y para organizar tus cuestiones personales. Como mucho, a la mayoría le sobra una o dos horas al día para socializar, para jugar con sus hijos, para realizar actividades que les gusta, etc… Es decir, la mayor parte del día que te pasas despierto estás sumido en obligaciones.

Eso no es vivir, es sobrevivir.

El problema es que desde pequeño has escuchado eso de “esto es lo que hay”. No sólo eso, sino que “debes sentirte afortunado” porque hay otros peor que tú.

Y así has crecido con la idea de que debes resignarte a vivir tu vida del modo que otros han diseñado por ti.

CADA VEZ MÁS ALEJADOS DE LA FUENTE

La realidad es que si hacemos la comparativa con aquellos humanos de hace 20 millones de años, ahora estamos mucho más jodidos.

Sí, el progreso nos ha traído grandes comodidades, utensilios y equipos electrónicos muy convenientes y por supuesto un montón de posibilidades.

Pero ahora estamos mucho más alejados de nuestras verdaderas fuentes de felicidad: la naturaleza, las personas a las que queremos y la realización de actividades que nos llenan.

Nuestro nivel de insatisfacción personal es mucho más alto, porque tenemos muchas más necesidades y obligaciones que atender.

Ahora no nos basta con dedicar unas horas a garantizar nuestro alimento, sino que necesitamos trabajar un buen número de horas para ganar dinero suficiente para “sobrevivir” en el sistema que hemos creado.

¿Te imaginas viviendo sin electricidad? ¿sin agua corriente? ¿sin internet?

Yo tampoco. Por eso mi sugerencia no es tratar de acabar con el sistema, sino aprender a vivir en él de la mejor manera posible.

Y esto pasa por recuperar tu propia libertad.

Es la hora de REVIVIR.

DEPENDER DE OTROS NO ES BUENA IDEA

Excepto algunos privilegiados que nacen con padres con un patrimonio para cubrir los gastos de varias generaciones, el resto tenemos que trabajar para garantizar nuestra supervivencia en el sistema.

Pero “trabajar” no implica que haya que “trabajar por cuenta ajena”. Esto no es más que lo que nos han vendido durante tantos años.

Aunque te proporcione cierta sensación de seguridad, dependes de ellos. Y depender de otros para gestionar tu tiempo y garantizar tu supervivencia es una temeridad.

Porque si un día, por la circunstancia que sea, ese que te paga decide prescindir de tus servicios, estás jodido. Muy jodido.

Es lo que le sucedió a mi amigo Ricardo, que vio cómo le echaban de su trabajo cuando España cayó en crisis en 2008. Y se vio en la calle con una hipoteca y una niña de 4 años a la que mantener.

No era capaz de conciliar el sueño, y recuerdo que lo pasó realmente mal durante un largo tiempo. Por suerte, su mujer trabajaba y les permitió cubrir los gastos mínimos hasta que él consiguió volver a trabajar.

Aunque hoy en día sigue trabajando por cuenta ajena, ahora tiene un negocio y me dice siempre: “No vuelvo a dejar mi economía en manos de un solo trabajo en toda mi vida”.

NO PONGAS TODOS TUS HUEVOS EN LA MISMA CESTA

Lejos de ser aislada la historia de mi amigo Ricardo, lamentablemente ha sido una gran constante en los últimos años.

El mercado laboral ha cambiado mucho. Ya casi nadie se jubila en la misma empresa en que empezó, y la globalización está haciendo que muchos empleos estén casi monopolizados por países con economías en desarrollo.

Por no hablar de la tecnología. La inteligencia artificial hará en los próximos años que desaparezcan muchísimos empleos.

Es por esto que tener un trabajo por cuenta ajena como única fuente de ingresos es muy poco recomendable, y deberías empezar a pensar en crear una nueva fuente de ingresos.

MI PRIMERA EXPERIENCIA COMO EMPLEADO Y EMPRENDEDOR

¿Estoy sugiriendo que trabajar por cuenta ajena es el problema?

En absoluto. El trabajo por cuenta ajena puede ser muy conveniente siempre y cuando no dependas absolutamente de ello.

Con 18 años mi gran sueño era tener una buena bicicleta. La paga que me daban mis padres no me daba para mucho y tendría que ahorrar más de dos años sin hacer ningún gasto para ahorrar lo suficiente para pagarla.

Tenía dos opciones, esperar o ponerme a trabajar.

Empecé a dar clases particulares de matemáticas y física por las tardes al salir de la universidad.

Al llegar el verano, decidí trabajar repartiendo pizzas 12 horas a la semana (principalmente por las noches y fines de semana). Con todo ello en pocos meses tenía la bici de mis sueños.

Trabajar como empleado tenía un propósito y fue algo muy bueno para mí.

No obstante, trabajando como profesor particular ponía en valor mis conocimientos, cobraba más por hora y tenía una mayor flexibilidad. Por no decir que no pagaba ni una sola peseta en concepto de impuestos…

Sin embargo, a pesar de haber experimentado las ventajas de tener un trabajo por cuenta propia, tenía tan metido el chip de buscar trabajo, que cuando acabé la universidad ni se me pasó por la cabeza emprender…

¿QUÉ TE REPORTA TU TRABAJO?

Un trabajo por cuenta ajena no es nada malo siempre y cuando no sea únicamente una fuente de ingresos sin más. Especialmente si no supone tu única fuente de ingresos.

La cuestión es si tu trabajo te permite además vivir con el confort y la libertad que deseas. O incluso si te hace sentir que estás desarrollando tu máximo potencial como persona y que estás generando un impacto positivo en tu entorno.

La mayoría no disfruta del estilo de vida que desea y ya ni hablamos de sentirse realizado…

Quizás tú eres una de esas personas.

Si es así seguramente ya eres consciente de cómo este sistema te ha atrapado sin darte ni cuenta…

Por mucho que desees salir de forma inmediata no puedes, porque tienes facturas que pagar.

Incluso si tienes un colchón es muy probable que sientas inseguridad por no tener otra fuente importante de ingresos recurrentes.

Así, ese poder ha conseguido que la mayoría de la población se encuentre atrapada en una rueda que le obliga a ir a trabajar cada día para conseguir dinero para pagar sus facturas.

Un trabajo que no le permite disfrutar de la vida ni realizarse como persona.

La gente desperdicia gran parte de su día en enormes atascos. Sólo disfrutan de dos días a la semana y viajan de forma muy esporádica. Y los niños cada vez más a menudo crecen sin tener a sus padres cerca.

Esta es la triste realidad que cada día se extiende en un mayor número de personas.

LA GRAN OPORTUNIDAD DE ESCAPAR

Ningún imperio dura para siempre. La historia está llena de ejemplos de ello, y en este caso no va a ser ninguna excepción.

La Revolución Agrícola y la Revolución Industrial supusieron grandes cambios sociales como hemos visto al principio.

Del mismo modo, Internet ha supuesto una enorme revolución en todos los aspectos, y por supuesto también lo ha sido en cuanto al consumo.

Ahora es posible comprar productos y servicios de una punta del mundo a la otra. Sin moverte de tu asiento.

El consumidor que todos llevamos dentro se ha dado cuenta de esto de forma rápida. Sin embargo, el adormecido talento productor de muchos aún no se ha percatado de la gran oportunidad que supone emprender en internet.

Hoy en día es mucho más rápido y menos costoso crear un negocio online, en comparación de lo que ocurría hace unos años en el mundo offline.

La primera de las ventajas es que no tienes que crear un gran negocio; cualquiera puede desarrollar un proyecto que le genere una pequeña fuente de ingresos alternativa a su trabajo.

No obstante, la principal ventaja que tiene es que te puede permitir escapar. Y es que un Plan B lo puedes desarrollar en cualquier momento y desde cualquier lugar (en el que haya internet).

Además, aún el mercado no está saturado y las barreras de entrada no son demasiado altas.

Es decir, puedes crear un Plan B a ese trabajo que te atrapa, sin riesgos.

No te voy a mentir, no todo es bonito: es necesaria una gran dedicación hasta que empiece a funcionar.

Pero con compromiso y paciencia podrás hacerlo crecer hasta que te permita dejar tu trabajo.

LOS BENEFICIOS DE CREAR TU PLAN B

Además de la oportunidad que disfrutamos estos días, los efectos beneficiosos de tener un plan B son inmediatos:

  • Tu motivación va a crecer por la ilusión que supone trabajar en un proyecto que es verdaderamente tuyo.
  • Empezarás a ganar dinero y, aunque no puedas dejar tu trabajo de forma inmediata, empezarás a sentir mayor seguridad y que tienes un mayor control de tu vida. Esto te dará mucha más confianza sin duda.
  • Desarrollarás mucho más tu potencial, aprendiendo habilidades y adquiriendo conocimientos en cuestiones que de verdad te interesan, lo que aumentará tu nivel de satisfacción personal.
  • Podrás generar un impacto en tu entorno, lo que sin duda te hará sentir una mayor realización personal.

Te enfrentarás a interesantes retos, a algunas dificultades, a tu propia forma de pensar. Pero si le pones el corazón el resultado merece la pena.

AHORA PUEDES EMPEZAR A CAMBIAR TU HISTORIA

Después de todo lo que te he contado obviamente tú eliges cómo quieres seguir viviendo tu vida.

Puedes decidir seguir viviendo en relación de dependencia con tus empleadores y correr los riesgos que supone tener una única fuente de ingresos.

En ese caso, espero de corazón que todo te vaya bien y puedas disfrutar del estilo de vida que tienes por mucho tiempo.

Si, por el contrario, piensas que ya va siendo el momento de enfrentarte a ese sistema que te ha convertido en un ser dependiente y empezar a asegurar de verdad tu futuro construyendo un Plan B, ¡enhorabuena!

Un artículo escritopor 

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