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Tercerizar, una forma de ganar productividad

Un reciente artículo de la revista del New York Times cuenta la historia de dos profesores de economía de la Universidad de Columbia que decidieron aplicar técnicas empresariales a sus vidas: tercerizaron ciertas tareas que no disfrutaban. Así, por ejemplo, contrataron a un chef para que les cocine semanalmente sus viandas, le pagaron a una persona para que baje su colección de CDs a sus computadoras, e incluso tomaron a alguien para que revise viejos álbumes de fotos y seleccione “las mejores”.

De este modo, los profesores intentaron replicar prácticas que cada vez suenan más fuerte en el mundo empresarial, conocidas como “tercerización de servicios”, “offshore outsourcing”, “Business Process Outsourcing” o “Business Service Outsourcing”. ¿Qué son todos estos términos? ¿Por qué un empresario debería prestarles atención?

El “qué”

La tercerización de servicios (“Business Services Outsourcing” -BSO-, o “Business Process Outsourcing” -BPO-) es la práctica por la cual una empresa contrata a otra para llevar a cabo ciertas tareas especializadas, reduciendo así los costos generales. Por ejemplo, una firma tecnológica puede decidir que otra compañía se ocupe de recibir los llamados y de prestar atención al cliente respecto de sus productos; o un estudio jurídico puede tercerizar la investigación necesaria para llevar adelante sus causas ante los tribunales.

Tres investigadores de la Universidad de San Pablo -Giao, Oliveira Junior y Vasconcellos-, cuentan que hoy en día “los clientes están demandando productos cada vez más avanzados, servicios con un tiempo de entrega cada vez menor y precios cada vez más bajos. Para responder a esas necesidades, las corporaciones se están focalizando en sus competencias centrales y están usando proveedores de servicios tecnológicos tercerizados para ayudarlos a mejorar su productividad, desarrollar nuevos proyectos, llevar a cabo actividades de investigación y desarrollo, reducir riesgos de negocios y gestionar las operaciones más efectivamente”.

Según explican estos mismos investigadores, la tercerización puede darse “inshore”, es decir, dentro de un mismo país; u “offshore”, cuando la empresa contrata a una compañía extranjera para llevar a cabo las tareas en cuestión. Los clientes están demandando productos cada vez más avanzados, servicios con un tiempo de entrega cada vez menor y precios cada vez más bajos.

El “por qué”

De acuerdo al artículo del New York Times, la clave de por qué las empresas están acudiendo a la tercerización es el principio de las ventajas comparativas, uno de los conceptos más básicos y antiguos de la teoría económica. “Como aprenden todos los estudiantes de introducción a la economía, este principio explica por qué los países y las compañías deben tercerizar la producción de bienes y servicios de menor valor, incluso si los pueden producir más eficientemente ellos mismos.

De hecho, si eres más rápido y más efectivo que todos los demás en una tarea determinada -por ejemplo, pelear con la compañía del cable o doblar tus medias- aún así podría ser mejor que le pagues a otra persona para que lo haga. ¿Por qué? Porque hay un costo de oportunidad que consume cada una de esas tareas tediosas e improductivas; y existe una actividad de mucho mayor valor en la que podrías estar gastando tiempo en lugar de perderlo con esas tareas”, reflexionan los profesores que aplicaron técnicas empresarias a su vida diaria.

La ecuación es sencilla: a un profesor universitario que gana cientos de dólares por hora le conviene concentrar todo su esfuerzo en esas tareas muy rentables, y dejar otras más sencillas -como lavar los platos, o planchar la ropa- en manos de otros, a los que le paga mucho menos. Lo mismo ocurre con las empresas que deciden tercerizar servicios. Según un estudio empírico de Business Technology Labs, las empresas que delegan sus servicios tienen un mejor rendimiento que los pares que no lo hacen.

El trabajo muestra que, a través del outsourcing y offshoring, se alcanzan ahorros de dinero de entre un 25% y un 40%; pero también se logra un mejoramiento del tiempo de acceso al mercado y al talento laboral.

Otro estudio realizado a partir de casos concretos -esta vez de Massini, Perm-Ajchariyawong y Lewin (investigadores de la Universidad de Manchester y la Universidad de Duke)-, coincide con estos hallazgos, y demuestra que las empresas, tanto de EE.UU. como de Europa que han implementado estrategias de offshoring tienden a mirar más allá de los costos y atienden otros asuntos estratégicos: como el acceso a personal calificado, la integración del offshoring como parte de la estrategia global de la empresa y la explotación de las ventajas específicas de los países.

Un artículo publicado en Mastercard Biz

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