Teletrabajo

¿En que cifra deben terminar nuestros precios para convertir más?

¿En 7?… ¿En 5?… ¿En 9?… ¿Y por qué no en 0?….

Muchas veces me han preguntado si es mejor que un precio acabe en una cifra determinada.

¿Venderé más si mi curso cuesta 195 euros en vez de 197? ¿No puedo ponerlo a 200 y “a correr”?

Desde hace un tiempo, parece que los precios “raros” están de moda en el sector del marketing online. Si has comprado un ebook, un curso o un servicio online hace poco, estoy seguro de que no habrás visto muchos precios acabados en 0.

En realidad esto no es nuevo, porque si te paseas por cualquier supermercado verás el mismo fenómeno. Tal vez puedas encontrar algo que cueste 1 euro (ni un céntimo más ni uno menos), pero seguro que te costará bastante dar con un producto que valga 5, 10 o 50 euros exactos.

Casi todos los precios están acabados en 5, 7 o 9, con o sin decimales. Y muchos compradores (y es posible que tú también) se preguntan si no sería más fácil redondear para poner un precio acabado en 0.

Sobre todo cuando pagas en efectivo y te encuentras con la cartera llena de céntimos 😀

Hay muchas investigaciones en torno a la psicología de los precios y sobre el efecto que tienen las diferentes cifras en la mente humana. Podríamos estar un buen rato hablando sobre esto… pero hoy quiero centrarme exclusivamente en por qué es mejor poner un precio que parece más exacto frente a uno redondo.

A más exacto, más fiable

El efecto “mágico” de los números que parecen más preciso ocurre también en otros ámbitos, y no solo al hablar de precios.

Por ejemplo, cuando tienes que escribir sobre el número de clientes, el porcentaje de éxito o los beneficios, funciona mejor poner un número que no sea redondo.

Lo has visto muchas veces en titulares como este:

“Como facturé 78.724 euros en 13 días mientras bebía daiquiris en una playa de Bali”.

¿A qué dan ganas de leer un artículo así?

Y no solo porque forrarte desde una playa de Bali parece un planazo, sino porque los números están escritos de tal manera que parece reales al 100%.

El titular podría decir “más de 78.000 euros”, “casi 80.000 euros” o “15 días” y no estaría mal.

En realidad no hay mucha diferencia… pero escribir el número exacto, cifra a cifra, hace que tu mente se lo crea mucho más.

Por eso te aconsejo que no escribas números redondos en tu copy si puedes evitarlo. Aquí tienes algunos ejemplos que pueden inspirarte para tus testimonios, tus descripciones de productos o tu sobre mí:

  • “He trabajado con 3.172 clientes”.
  • “Mi retorno de la inversión aumento en 67%”.
  • “Nuestras bombillas LED están diseñadas para ofrecerte 50.424 horas de luz”.

Una cifra exacta justifica más el precio

Si coges esta idea que te acabo de explicar y la trasladas a la presentación de tus precios, lo que ocurre es que un número redondo suena a inventado.

Es decir, si pones un precio a 300 euros en vez de a 297, da la sensación de que has escogido el precio “al tuntún” y de que no está realmente basado en el coste real de ese producto o servicio.

Las cifras como 495, 667 o 1497 parece que son el resultado de un cálculo, como si hubieras valorado de forma independiente todos los elementos de tu producto o servicio y los hubieras sumado.

Y de esa forma, el cliente confía más en que el precio es el adecuado.

La próxima vez que tengas que decidir un precio, no te rompas la cabeza escogiendo una cifra final. La cuestión no es tanto si el precio acaba en 5, 7 o 9, sino en si parece preciso o inventado

Javi Pastor

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