Teletrabajo

¿Por qué tomamos malas decisiones?

Hoy vengo con una pregunta importante: ¿qué nos hace tomar malas decisiones?

La ciencia ha demostrado que una persona corriente toma alrededor de 2.000 decisiones cada hora del día.

La mayoría de las decisiones son menores y las tomamos de manera instintiva o automática: qué ponerse para trabajar en la mañana, si almorzar ahora o en diez minutos, etc.

Pero muchas de las decisiones que tomamos durante el día tienen serias consecuencias en nuestros negocios y en nuestras vidas.

Posiblemente, tomar buenas decisiones es el hábito más importante que podemos desarrollar, especialmente en el trabajo. El fracaso no es más que una serie de malas decisiones que poco a poco, con el paso del tiempo nos alejan del objetivo que nos habíamos marcado.



He aquí cinco elementos a tener en cuenta cuando debas decidir algo importante:  

1) La fatiga de decisiones.
Uno de los estudios más famosos sobre este tema mostró que los presos tienen más probabilidades de obtener la libertad condicional aprobada por la mañana que cuando sus casos se escuchan por la tarde. Con tantas decisiones que tomar, especialmente aquellas que tienen un gran impacto en otras personas, es inevitable experimentar fatiga.

Conclusión para ti: analiza los asuntos importantes por la mañana y evita tomar decisiones por la tarde-noche ¡Así que eso de consultarlo con la almohada tiene fundamentos!

2) Un estado de distracción permanente.
El tsunami tecnológico de la última década ha dado paso a una era de conveniencia sin precedentes. Pero también ha creado un entorno donde la información y la comunicación nunca cesan.
Los investigadores estiman que nuestros cerebros procesan cinco veces más información hoy que en 1986.

En consecuencia, muchos de nosotros vivimos en un estado continuo de distracción y luchamos por concentrarnos.

Decidir algo estando distraído no te llevará donde deseas estar.

Conclusión para ti: controla el tiempo que pasas en las redes sociales (Usa la app gratuita Bienestar Social  para tomar consciencia de tus excesos) y práctica momentos de desconexión completa, 365 días al año.

3) Falta de información. 
Las prisas no son buenas consejeras, ya lo sabes.

De forma prioritaria, asegúrate de disponer de toda la información necesaria para poder tomar tus decisiones.

Valora pros y contras de cada escenario.

Y, si te faltan pieza de información para poder decidir, retrasa tu toma de decisión.

Conclusión para ti:  Consolida los inputs y analiza escenarios antes de decidir.

4) Falta de colaboración 
La Escuela Kellogg descubrió recientemente que, en una reunión típica, un promedio de tres personas habla el 70%. Muchos introvertidos son reacios a hablar en una reunión hasta que sepan exactamente lo que quieren decir. Sin embargo, estos miembros de nuestros equipos a menudo tienen algunas de las mejores ideas para contribuir, ya que pasan gran parte de su tiempo pensando.

 Conclusión para ti:  envíe una agenda de la reunión con 24 horas de anticipación para que todos tengan tiempo de pensar en sus contribuciones. Trabaje para establecer una cultura de la reunión que permita a todas las personas contribuir con sus ideas de forma más equitativa.

5) Huye de la multitarea
Hoy no quedan muchos trabajos en el mundo que no requieran al menos algunas tareas múltiples. Si bien esa es la realidad, la investigación muestra claramente que el rendimiento, incluida la eficacia en la toma de decisiones, sufre hasta un 40% cuando nos centramos en dos tareas cognitivas al mismo tiempo.

Si alguien te interrumpe para plantear tomar una decisión, estás en multitarea.

Respira hondo y céntrate en esta petición antes de responder.

Conclusión para ti:  
Cuando necesites tomar decisiones importantes, reserva varios bloques de tiempo durante el día para concentrarse profundamente en la tarea en cuestión.

6) Emociones  fuera
Todas sabemos que tomar decisiones en caliente es malo.

Nuestras emociones, especialmente durante los momentos de máxima ira y felicidad, pueden obstaculizar nuestra capacidad de tomar buenas decisiones.

Decidir hablar o enviar un correo electrónico mientras estás enojado a menudo complica una situación difícil. No eres igualmente cuidadoso con las palabras que cuando no estás enfadado.

Conclusión para ti:  
Presta atención a su estado emocional y concéntrate en la fuerza del autocontrol. Resiste la tentación de responder a las personas o tomar decisiones mientras estás emocionalmente agotado.

Un fuerte abrazo
Franck “Decisiones Acertadas” SCIPION

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