Teletrabajo

No me gusta mi trabajo pero, no hago nada por cambiarlo

¿Te suena? No te gusta tu trabajo pero no sabes qué hacer con tu vida. Y tampoco sabes cómo salir de esa situación insoportable. Y es que el trabajo no es solamente algo que te paga las facturas. Pasamos demasiado tiempo en él al día como para permanecer en un entorno laboral que no nos gusta o incluso que no soportamos.

¿Tu carga de trabajo es demasiada?¿Se te acumulan las cosas por hacer?¿Llegas tarde siempre a casa y nunca tienes tiempo para ti? ¿Te sientes decaído de camino al trabajo? ¿Piensas que nadie valora el trabajo que haces?

Si has contestado que sí en al menos dos de las preguntas anteriores, este artículo es para ti.

La mayoría de nosotros trabaja un mínimo de 40 horas semanales (unas 8 horas diarias). Al menos en teoría, porque muchos hacemos más horas. Otros muchos unen dos trabajos para poder llegar a fin de mes porque los sueldos son bajos. De manera que el domingo por la noche es como si entraran en el purgatorio.

Sé exactamente cómo te sientes porque yo también estuve ahí, pero la vida es muy, muy corta como para odiar a nadie o a algo.

Como dice Tony Robbins, «la mayor parte de la gente sobreestima lo que puede conseguir en un año, pero subestima lo que puede llegar a tener en una década». Así que solo se trata de mirar a largo plazo y empezar a trazar una hoja de ruta.

«No soy feliz en mi trabajo». ¿Por qué te pasa eso?

Identifiquemos cuál es el problema en tu caso.

Puede que haya aspectos de tu trabajo que te gusten, pero que tengas algo en concreto que te hace la vida imposible. Debes averigüar cuál es el motivo por el que te sientes tan infeliz, la razón por la que no te gusta tu trabajo.

Porque si quieres resultados distintos, tendrás que cambiar algo.



Si es tu actitud en el trabajo, es eso lo que hay que trabajar.

Si tu trabajo no te interesa, pero sí otras cosas, tal vez es hora de poner las cartas sobre la mesa y plantearte cómo conseguir cambiar de vida. Cómo hacer una profesión de una pasión o un hobby, pasar de ocio a negocio.

En resumen, hay varios motivos por los que puede no gustarte tu trabajo y, según el tuyo, habrá una solución u otra.

Burnout laboral: «Me siento un esclavo de un trabajo que me agota».

No llegas a nada, te faltan 24 horas más en el día, nunca haces lo que tienes previsto porque siempre salen miles de cosas urgentes… Al final del día estás agotado y te da la sensación de haber sido muy poco productivo. Acabas odiando el sentirte tan cansado siempre, aunque el trabajo te guste. Y desarrollas ansiedad por el estrés que soportas y, a la larga, depresión.

Tienes lo que se llama un burnout laboral (o síndrome del quemado laboral).

Te has quemado a lo bonzo en un trabajo que antes te encantaba. Es muy frecuente en los sanitarios, por ejemplo, por el alto nivel de estrés, la carga asistencial excesiva, las malas relaciones en el trabajo o la ausencia de apoyo o medios en muchas cosas.

Síndrome del boreaut: «me aburro como una ostra en mi trabajo».

En el extremo opuesto tenemos el boreout: te aburres muchísimo en tu puesto de trabajo porque no te dejan hacer nada más que cosas sencillas.

Muy típico en gente que empieza en un trabajo y a la que no le van pasando responsabilidades de forma gradual porque la idea es que no se quede en él. Por ejemplo, los becarios.

Pero también puede ocurrir por limitaciones por parte de los superiores o porque las tareas son muy monótonas y siempre las mismas.

Sientes que vales para algo más y que llevas muchísimo tiempo haciendo algo que no te gusta.

Mal ambiente laboral: cuando lo tóxico son los demás.

Cuando no te llevas bien con tus compañeros, es un verdadero problema porque son las personas con las que más horas vas a pasar cada día.

Muchísimos conflictos laborales se deben a la convivencia y a la mala gestión de las relaciones por parte de los trabajadores y de la empresa. Un ambiente tóxico se distingue por actitudes agresivas, por tratos despectivos y críticas no constructivas y por acciones basadas en la competitividad.

Recuerdo despertarme los días que iba a trabajar pensando «No quiero ir. No quiero volver a encontrarme metida en un ambiente que me agota psíquicamente». El resultado es que entraba a trabajar desmotivada, frustrada y cansada desde el principio de la mañana por una atmósfera de trabajo irrespirable.

Un mobbing laboral puede ser también motivo de estrés, ansiedad y depresión.

Dentro del ambiente de trabajo es importantísima la figura del jefe. No todo el mundo sirve para ser jefe. Un jefe que no valora al trabajador, que le pone trabas a sus iniciativas siempre, que se excede en su cargo o que no es justo en el trato y favorece a unos antes que a otros, es un mal jefe.

Tiene además el agravante de que no puedes contar con tu jefe como apoyo para resolver ningún problema.

¿Por qué cambiar de trabajo puede que sea la mejor solución?

Considera las alternativas de todas formas antes de decir «Ciao, me largo». ¿Hay algo que podrías estar haciendo de forma diferente para ser más feliz en el trabajo? Si tu respuesta es «he hecho todo lo que he podido y aún así sigo sintiéndome infeliz», es hora de pensar en cambios grandes.

Es verdad que algunos profesionales han logrado empezar su negocio online mientras mantienen su trabajo nutricional de ocho horas, pero esto es una estrategia a corto plazo. Si haces esto durante un tiempo, tendrás que lidiar con muchas horas de trabajo y eso pasa factura tanto al cuerpo como a tus relaciones.

También tenemos el otro lado de la balanza: gente que se obsesiona con una idea y abandona su trabajo nutricional sin validarla solo para darse cuenta de que esa idea no era tan potente ni estructurada como pensaba y pegarse un enorme batacazo.

Por eso, antes de liarte la manta a la cabeza repasa estos tres puntos:

Tu idea es viable

Antes de montar cualquier negocio, hay que hacer un pequeño estudio de mercado y asegurarte de tener una hoja de ruta trazada. Te ayudo con ambas cosas es este ebook.

Tienes un colchón financiero

Sin trabajo nutricional, tu principal fuente de ingresos desaparece. Así que es bueno que tanto tus finanzas estén en buen estado, como que tengas un pequeño colchón de ahorros. Determina hasta cuando te va a durar ese colchón porque ese es el tiempo que tienes para que tu proyecto sea rentable de forma holgada.

Ten en cuenta que, incluso con una idea de negocio viable, pueden pasar meses hasta que tengas ingresos consistentes.

La importancia del apoyo

Dejar tu trabajo es una decisión tuya, lo mismo que emprender o ser nómada digital. Pero antes de cerrar la puerta, ten presente la importancia de tener un mentor que te acorte los procesos. Invertir en formación es el mejor activo que puedes tener al principio de tu negocio porque te permitirá ir más rápido y evitar errores.

Si no estás dispuesto a invertir en un negocio, no intentes nunca montar uno.

Además, habla con tu entorno. Es muy complicado ser emprendedor sin que tu entorno lo entienda. Habla con tu pareja, con tu familia, con tus amigos… Es posible que te señalen problemas con los que no habías contado. Y es siempre importante contar con su apoyo cuando vienen curvas.

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