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Posdata en correos: ¿sí o no?

Si lees mi newsletter semanalmente sabrás de sobra que soy bastante fan de las posdatas.

¿Qué quieres que le haga?

Me gustan mucho por unas cuantas razones, empezando por una cosa que dijo Siegfried Vogele, autor del libro Handbook of Direct Mail: The Dialogue Method of Direct Communication:

El 90% de los usuarios leen antes la posdata que la carta.

Si consideramos los emails como las cartas del S.XXI, la cuestión «Posdata en emails: ¿sí o no?» se contesta sola, ¿no?

Pero en el post de esta semana voy a darte razones que vayan más allá de la pura estadística. Si tienes dudas sobre si incluirla o no, a ver si consigo disipártelas y te atraigo a esta zona, al final de cada email:

#1 Educan a tus lectores: pueden ser un hábito más

Las posdatas, si las escribes en todos tus emails y las haces características de alguna manera, pueden convertirse en pura rutina para tus suscriptores.

Me explico: imagina contar un chiste en todas ellas. Al final, tras cuatro o cinco correos, tus lectores abrirán tus emails no solo por el contenido del cuerpo del texto, sino también para leerse el chiste de la posdata final.

Y digo chiste pero puede ser cualquier cosa: una broma, un consejo, un recordatorio, una venta, una oferta, un avance del siguiente correo…

#2 Es un lugar para sonar diferente

Estás en una posdata y vale prácticamente todo.

Puedes cambiar el tono y terminar tu mail con storytelling con algo menos trascendental, por ejemplo.

Pero cuidadito: al final esa posdata va a terminar siendo aquello con lo que se queda tu suscriptor, así que elige bien tus palabras.



#3 Lugar ideal para poner FAQs si es un mail de venta

Si estás enviando una secuencia de correos que culminen en un mail de venta, en una promo o en un registro gratuito para un webinar, a buen seguro que tus lectores tendrán objeciones antes de darte el sí quiero.

En las páginas de venta que sueles ver por la red esas objeciones se pueden resolver en una sección de preguntas frecuentes o FAQs, que culminan con un CTA que pone punto y final a la landing.

Si entendemos los emails como una página de ventas llevada a otro contexto, ¿ves la oportunidad que nos dan las posdatas?

¡Son el sitio perfecto para esa sección de FAQs + CTA final!

#4 La posdata es un buen lugar para ponerte personal

Toooodo el mundo escribe sus newsletters (o debería) para su buyer persona.

El buyer persona, esa figura de la que tanto se ha hablado en Internet, puede ser de mil maneras diferentes: más serio, más alegre, puede tener más o menos tiempo, le gustan unas cosas, otras no…

Tú sabes mejor que nadie cómo debes hablarle y qué tienes que decirle.

¿Es un buyer persona ante el que puedas ponerte personal?

Si la respuesta es no, las posdatas en los emails serán el mejor lugar para cruzar esa delgada línea entre lo profesional y lo personal.

Tu buyer persona no se va a ofender si aportas un dato más personal al final del mail. Tú lo estás dejando ahí, al final del todo, tras haber escrito ya “lo importante”. Le estás dando la oportunidad de que se lo lea… o de que no lo haga.

No es un lugar invasivo, así que cuentas con cierto margen para saltarte el guion en este sentido.

#5 Los enlaces se ven mucho más

Como las posdatas (junto a las firmas) rompen visualmente los bloques de contenido de los emails los enlaces que allí coloques tendrán, de buenas a primeras, una mejor visibilidad.

No es lo mismo identificar un anchor text de color azul en un bloque de cinco líneas que en dos líneas tras una firma y en letra cursiva, por ejemplo.

Los CTR de los enlaces de las posdatas son particularmente altos, así que no las desaproveches.

Además, si tu enlace principal está llegando al final del mail pero entre este y la firma sigue habiendo contenido, corres el riesgo de que el usuario siga bajando para leerlo y de que luego no vuelva a hacer clic.

En ese caso, para asegurarte, ¡no dejes de incluir ese mismo enlace también en la posdata!

#6 Puedes pedir interacción

Si tienes interés en generar conversación con tu lista de suscriptores, las posdatas son el lugar en el que les puedes pedir que te contesten ese correo con su opinión, respondiendo una pregunta específica o animándoles a que te dejen sus impresiones.

No dejes de pedirlo si te interesa que eso pase; la gente hace caso, te lo aseguro. Yo suelo recibir respuestas a mis correos cuando las pido 😉

#7 Puedes escribir varias posdatas

Este recurso me encanta.

No es que lo emplee muy a menudo, porque si lo hiciera perdería su gracia.

Imagina toda una serie de posdatas en forma de tobogán. La primera es la parte más alta y la quinta, por decir un número, el final del tobogán.

Si llegas a leerte la primera posdata y al mismo tiempo estás viendo que debajo hay más, ¿no te lanzarías y leerías la segunda aunque no te haya gustado la primera? Y luego la tercera, y luego la cuarta… Hasta terminar en la quinta.

A ver, no es plan de hacer treinta posdatas, pero cuando pones dos, tres o incluso cuatro el efecto es fantástico porque se leen casi siempre.

¿Quién escribe cuatro posdatas?

¡Nadie! Y esa es la clave de que este método funcione.

¿Cuáles son las posdatas que más te gustan?

Si has llegado hasta aquí probablemente hayas leído más de una, más de dos y más de tres newsletters.

Si en ellas había posdata, ¿cuáles te gustan más? ¿Hay alguna que te haya sorprendido gratamente?

¡Te leo en los comentarios!

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