Como cuando se contratan lo servicios de cualquier profesional, la relación con los influencers tiene que quedar definida y delimitada, para que tanto él como la marca sepan claramente sus límites, derechos y obligaciones.

La colaboración entre empresas y una o varias personalidades influyentes (influencers) con el objetivo de construir una imagen de marca es algo muy habitual y además algo a lo que no sólo recurren las grande corporaciones sino también las pymes.

Aunque el objetivo de esta sinergia es siempre positivo (ganar seguidores, construir imagen de marca, dar a conocer un producto, etc), a veces las cosas no salen según lo previsto. Al dejar la marca en manos del infuencer, esté puede transmitir el mensaje equivocado o decir o hacer algo que afecte negativamente a la compañía. Casos como el d JPelirrojo y Nestlé es uno de los más recientes, pero ni mucho menos el único.

Como el trabajo de los influencers es relativamente reciente, muchas veces el aspecto formal se ha dejado un poco de lado, cuando en realidad se trata de contratar los servicios de un profesional como cualquier otro. Por eso, conviene definir todos los aspectos legales que componen la relación entre marca e influencer, dejando por escrito los límites, derechos y obligaciones de cada parte para garantizar así la cobertura legal del acuerdo.

La IAB (Asociación de la publicidad, el marketing y la comunicación digital) da algunas claves legales que deben tenerse en cuenta a la hora de contratar a un influncer, como por ejemplo la forma del contrato, que si bien no hay un modelo predefinido, debe quedar por escrito; la importancia de delimitar los servicios que se se solicitan al influencer, las obligaciones legales del acuerdo mercantil o la remuneración.

Para que toda esta información sea mucho más digerible, Andrés Macario ha diseñado una infografía con estos y otros elementos, que vienen a conformar la guía legal para contratar a un influencer:

Escrito por Lara Olmo