Una de las mayores alegrías que puede experimentar una persona que toma la decisión de dedicar su vida al emprendimiento es crear su infoproducto. Guardadas las proporciones, es como ver nacer un hijo. Es una experiencia inolvidable, un sueño hecho realidad que, a veces, se convierte en una pesadilla. ¿Por qué? De eso vamos a hablar ahora.

Hola, soy Álvaro Mendoza, director de MercadeoGlobal.com, y estoy feliz de que me des la oportunidad de ofrecerte contenido de calidad. Saber que podemos aportar un granito de arena a tu formación, a la cristalización de tus sueños, es un orgullo para mí y para mi equipo de trabajo. Por eso, cada día nos esforzamos por brindarte lo mejor, solo lo mejor.

Hace unos días estuve por corto tiempo en Paraguay, en un evento al que fui invitado. Compartí con mis amigos Gus Sevilla y Edgady Aponte, entre otros. Fue una experiencia muy enriquecedora, especialmente porque Paraguay no es un país que esté en el radar de los emprendedores. Sin embargo, comprobé que hay mucho entusiasmo y muchas ganas.

Fue algo que me halagó y que me alegró porque es la demostración de que la semilla del emprendimiento germina por doquier. Eso, por supuesto, también implica una gran responsabilidad para quienes guiamos a los que apenas comienzan a transitar este duro camino. Porque el conocimiento no te evita los errores, pero sí te ayuda a superarlos.

Y precisamente de errores comunes en la etapa inicial de un negocio me preguntaron en repetidas ocasiones durante mi estadía en Asunción. “¿Qué me aconsejas para tener éxito con un infoproducto?”, fue la pregunta más frecuente. Ese es un tema del que podría hablar tranquilamente durante varios días, pero voy a tratar de ser muy preciso.

El mayor error que uno comete, porque quiero contarte que yo también lo cometí, es crear un infoproducto sin haber hecho la debida investigación de mercado. Es decir, hacer lo que uno cree que el mercado necesita, pero sin la corroboración de que eso es, efectivamente, lo que ese grupo de personas necesita, lo que soluciona su problema.

Hay varias formas de cumplir este objetivo, pero a mí me gusta mucho encuestar al mercado. Sí, preguntarle directamente a ese público objetivo si la idea que uno tiene realmente es la solución a su problema. Eso te brinda dos ventajas: una, que tu producto incluye lo que el mercado requiere; dos, evitas incorporar cosas que no son necesarias.

Y esto que digo me da pie para repetir una de las frases que más me gustan y que, además, encierra el secreto del éxito en el emprendimiento. ¿Sabes a cuál me refiero? A que el genio del marketing no soy yo, ni tú, ni nadie, sino el mercado. Como si fueras un sicólogo, debes escuchar al paciente, saber qué lo aqueja, qué no lo deja dormir tranquilo.

Necesitas determinar con exactitud cuáles son las necesidades de tu industria, de tu público objetivo, de tu avatar, como lo quieras llamar. Después, debes establecer la viabilidad de tu proyecto y, sobre todo, cómo diferenciarte de la competencia. Porque, al fin de cuentas, de esto es de lo que se trata: de ser la mejor alternativa para el mercado.

Otra forma de recolectar esa información tan importante es hacerle una pregunta a tu lista de suscriptores, o a tus clientes previos, o a tus prospectos, o a tus conocidos. ¿Cuál pregunta? “Si tuvieras la oportunidad de hablar con un experto de marketing y formularle una pregunta, y solo una pregunta, acerca de tu infoproducto, ¿cuál sería?”.

Como incentivo para que la gente te responda, cuentas que estás en proceso de crear un infoproducto y que esa información te servirá para un libro o un curso, y deseas que, en realidad, responda a las necesidades del mercado. Y anuncias que quienes respondan serán invitados a un webinar en el que darás respuesta a las preguntas más frecuentes.

Esta es una estrategia muy poderosa. La experiencia me ha enseñado que en menos de 24 horas puedes recibir mil respuestas. Si las lees con cuidado, verás no solo que muchas se repiten, sino que descubrirás las reales necesidades de ese mercado. Ese es un camino seguro para entender cuál es el problema de esas personas, y diseñar la solución ideal.

Lo mejor es que esta es información de alta calidad, de primera mano. No es lo que tú piensas, lo que tú crees, lo que tú sospechas. Es, realmente, lo que piensa y lo que siente ese mercado al que le apuntas. Es la información que te va a dar la posibilidad de confirmar o desvirtuar esa idea de infoproducto que te da vueltas en la cabeza.

Otro camino que puedes transitar de manera simultánea es hacer una investigación de mercado para analizar a la competencia. Sí, para ver cómo aborda el tema, cómo lo soluciona, qué modalidad o formato emplea para entregar su infoproducto. Es un paso que muchos evitan, por ahorrarse tiempo, pero lo único que hacen es cultivar problemas.

¿Por qué? Porque tarde o temprano necesitarán esa información. Esta investigación te da las herramientas para saber un poco más acerca de la necesidad apremiante de ese mercado, para conocer quién ya trabaja en ese nicho. Además, te permite establecer que el problema sí existe, que hay una demanda real y que amerita una solución.

Fíjate cómo se va armando el rompecabezas: lo que tú piensas, lo que necesita el mercado, lo que hace la competencia. Sin embargo, ahí no termina el trabajo. Puedes encuestar a tus clientes potenciales y comprobar si lo que tienes en mente está bien o está mal. Y puedes programar un webinar e interactuar directamente con esas personas.

Lo más interesante, y lo más importante, en todo caso, es lo que sigue. Una vez hayas realizado la investigación, debes sentarte a decidir cuál va a ser el factor diferenciador de tu infoproducto. Qué vas a hacer para que tu creación sea distinta de todo lo que ya está en el mercado, de lo que apunta al mismo avatar o a resolver el mismo problema.

Este es el momento en el que tienes que dar respuesta a la pregunta crucial del marketing: “¿Qué hay aquí para mí?”. Ese es el interrogante que da vueltas en la cabeza de tus prospectos, el que les altera el sueño. Es, también, el que desencadena otras preguntas como “¿Por qué debo comprarte a ti y no a la competencia?”.

Eso es lo que en términos de marketing conocemos como la Propuesta Única de Ventas. Consiste básicamente en saber cómo vas a posicionar tu producto, cómo vas a proveer la solución que requiere el mercado, cómo te vas a diferenciar en el bosque. Si sigues el procedimiento que te relaté, es muy probable que tengas el éxito que esperas.

Soy Álvaro Mendoza, director de MercadeoGlobal.com, y espero que hayas disfrutado estos minutos. Te agradezco inmensamente tu atención y te invito a que consignes tu opinión abajo del video. Si te gustó, por favor compártelo con tus conocidos, pues quizás a ellos también pueda interesarles. Y sigue conectado, porque hay más contenido de calidad para ti.

Chao chao…

Alvaro Mendoza