Puede ser por pereza, desinterés, por no saber programarse, etc., pero, procrastinar, es una realidad que afecta todo el mundo en mayor o menor medida.

Por lo general, conocer el lado positivo de completar una tarea no es suficiente para hacernos poner en el esfuerzo de hacerlo.

Cómo dejar de procrastinar

El presente es concreto y el futuro es abstracto. Por eso conviene intentar hacer que sintamos el futuro más real, para afrontar la procrastinación, del siguiente modo:

  • Visualiza

Tómate un momento para dibujar un cuadro mental de los beneficios de completar esa tarea. Si hay una llamada telefónica que estás evitando o un correo electrónico que estás postergando, imagínate la sensación de satisfacción que sentirás cuando termine.

  • Comprométete públicamente

La mayoría de nosotros no quiere parecer perezoso con otras personas. De ahí la frase tan recurrid de “te lo enviaré al final del día”, esta frase puede ser lo suficientemente efectiva como para evitar procrastinar.

  • Enfrenta la desventaja de no hacerlo

En lugar de decirte que puedes hacerlo mañana, oblígate a pensar en la desventaja de ponerlo, ¿cuáles son las consecuencias reales de no hacerlo hoy?.

Evidentemente, dejar de procrastinar es un esfuerzo continuo que exige un alto grado de compromiso que, en muchas ocasiones, no estamos dispuestos a asumir.

Un artículo publicado en Pymes y Autónomos