¿Qué es lo que buscan todas las marcas en internet? La palabra mágica es la de viral. Todas las compañías quieren convertirse en el elemento que todos los consumidores ven y en el que todos comparten en la red y, en esa búsqueda de lo que todos van a consumir sea como sea, YouTube es uno de los mejores soportes para llegar al corazón del usuario. Nada funciona más y mejor que un vídeo en YouTube para hacer que los internautas hablen de una marca y la compartan como si fuera suya.

Pero conseguir triunfar en YouTube no es fácil: hacer que los usuarios vean un vídeo concreto es complicado, pero aún por encima conseguir que respondan ante él es todavía más difícil. ¿Cómo conseguir que el internauta se comprometa con el contenido? Y, sobre todo, ¿cómo aumentar el engagement que genera YouTube? El secreto, según los datos recogidos en una infografía desarrollada por Quicksprout, está en cuidar no solo el contenido sino también su contexto.

Cracking-YouTube

Las cifras ayudan a ver qué es lo que se debe hacer. Por ejemplo, los vídeos que tienen miniaturas al final con otros vídeos relacionados consiguen un porcentaje de clics del 154% más que los que no los tienen entre las espectadoras y un 64% entre los espectadores. Los vídeos también consiguen mejorar los resultados en otras plataformas. Por ejemplo, en los emails (véase aquí newsletters) que incluyen un vídeo de YouTube consiguen un 96% más decall to action (lo que se denomina CTA y viene a ser, básicamente, respuesta por parte del usuario) y la conversión de mails con vídeos embebidos gana en un 51%.

Así pues, no es de extrañar que los anunciantes y sus agencias estén convencidos de que YouTube es el diamante en bruto en marketing de contenidos y que en la estrategia de comunicación sean ligeramente más quienes incluyen un canal corporativo en la red social de vídeos que un perfil en Twitter.

Las características de los vídeos con engagement

Según Quicksprout los pasos para conseguir aumentar el engagement entre los usuarios con los vídeos de YouTube de la marca son sencillos. Lo primero es más una decisión técnica que de contenidos: el cómo se dice a YouTube que debe encontrar ese vídeo es un elemento básico. Hay, por tanto, no solo que cuidar el título del mismo sino también los metadatos que se incluyen para que el buscador de la red de vídeos pueda localizar el contenido cuando algún usuario esté buscando algo relacionado.

Igualmente, la imagen asociada al vídeo debe ser cuidada: de nada sirve seguir todos los pasos si la primera imagen que el usuario verá del vídeo está borrosa o es poco atractiva. Escoger una que sea llamativa puede conseguir un ratio de consumo de ese contenido mucho más elevado. Algo simple y bonito es un elemento que prácticamente garantiza el éxito y si al mismo tiempo se puede sorprender y generar intriga se conseguirá una mayor recepción.

El vídeo debe seguir también ciertas normas de estilo. El canal de vídeo de una marca o de un producto debe tener unas características definidas: los vídeos deberían tener una duración similar y un aspecto parecido. Es decir, deben mantenerse ciertas características de estilo en común para todos los vídeos. Tampoco deben ser publicados en cualquier momento. Escoger el día y el tema para el contenido en vídeo es fundamental. Los responsables del canal de vídeos deben seguir un calendario y ajustarse a un horario.

Pero no solo el propio contenido en si es clave para el éxito: Quicksprout recomienda añadir mensajes contextuales y de texto al vídeo, como pueden ser botones que alienten a la suscripción o mensajes con más información. También es importante hablar con los usuarios y alentar los comentarios (y responderlos) porque, al fin y al cabo, nada genera más engagement que una conversación.

Raquel C. Pico