Cómo aumentar tu productividad… ignorando las noticias

En tiempos de infoxicación, vértigo e infinitas fuentes de distracción, huir del bombardeo de noticias como de la pólvora puede convertirse en tu herramienta de salvación para recuperar unos altos índices de productividad.

A la hora de potenciar el buen rendimiento o recuperar la productividad perdida es posible echar mano de diferentes métodos, técnicas innovadoras, trucos e incluso herramientas digitales. No obstante, en la gran mayoría de ocasiones la esencia de un desempeño óptimo se encuentra en lo sencillo: conocer el funcionamiento de tu organismo y de tu motivación, saber a qué horas del día experimentas picos más altos de productividad, descomponer las tareas en trozos pequeños o dar prioridad a una buena organización horaria.

Hoy queremos compartir contigo una pequeña directriz que puede salvarte del abismo de la procrastinación y de la tendencia compulsiva a escudriñar qué te pueden ofrecer en cada momento las apps de mensajería instantánea y sobre todo, las redes sociales como Facebook, Instagram o Twitter, responsables de la desconcentración de millones de trabajadores y potenciadoras del problema actual de la nomofobia. Se trata de, al menos en horario laboral, ya seas freelance o asalariado, de abandonar por completo la costumbre de echarle un vistazo a las noticias.

Es estupendo que te mantengas informado sobre la actualidad y el mundo que te rodea, ahondes en temas de tu interés y dediques un tiempo diario al consumo de información. Sin embargo, debes limitar el consumo de noticias de forma errática y constantecayendo en el clickbait al que recurren numerosos enlaces en plataformas sociales y que además, merman tu capacidad de atención, concentración y enfoque.

En primer lugar es fundamental adquirir criterio sobre las noticias que quieres consumir, aprender a identificar las fake news para no contribuir a difundir bulos, rechazar el consumo de contenido trivial, poco confiable o ligero -al menos, durante tus horas de trabajo- y diferenciar aquellas piezas que constituyen publirreportajes o contenidos patrocinados -ya que por falta de ética periodística, en ocasiones no están específicamente señalados como tal-.

Es fundamental alimentar tu cerebro con conocimiento real, engrosar tu aprendizaje y documentarte en profundidad sobre los temas que te afectan y remueven -política, sociedad, cultura o medio ambiente, por ejemplo-, pero pautar una hora del día, como tus viajes en metro o el rato antes de dormir para seleccionar la información que te resulta de valor y tomarte un tiempo para absorberla, contrastarla y reflexionar sobre ella. Darle a clic al primer vídeo de la tarde que se hace viral en Twitter o al último método para adelgazar de dudosa base científica no solamente te hará más tonto, influenciable y blanco de la publicidad, sino también más improductivo. 

Escrito por Andrea Núñez-Torrón Stock

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