He vendido más de 1.000 cursos online en los últimos cuatro o cinco años. Desde sesiones de una hora hasta cursos de más de 30 horas. Webinars en directo y cursos grabados. Con precios de 9 a 399 euros. En este blog y en marketplaces de cursos.

Como ves, he hecho multitud de experimentos, porque no tenía ni idea de cómo funcionaba esto de los cursos online, ni si lo que yo veía que tenía éxito en el mercado estadounidense lo tendría con un público español y latinoamericano.

Después de mis experimentos, estoy convencido de que sí, hay una audiencia de habla hispana para los cursos online, y una audiencia creciente. Y estoy convencido de que, especialmente si vives de tu conocimiento, crear un curso online es a la vez una estrategia excelente para demostrar tu autoridad y una vía estupenda para generar unos ingresos paralelos a tu actividad principal.

Así que, para ayudarte si te decides a crear un curso online, te voy a explicar con detalle cómo he creadoAprender a emprender.

Contenido

Lo primero que hago para preparar un curso es hacer un mapa mental, con todos los temas que quiero que incluya el curso. Este es el mapa mental de Aprender a emprender:

Hacerlo en forma de mapa mental facilita mover los temas de una lado a otro, añadir o quitar temas, agruparlos y reordenarlos, y eso ayuda a la creatividad. Prácticamente no uso otras herramientas ofimáticas que las de Google Drive, y este caso no es una excepción: hago el mapa mental con la herramienta de Presentaciones de Google. Ya sé que hay software para hacer mapas mentales, pero a mí me basta con esto, y tiene la ventaja de que está en el mismo espacio en el que estará el resto de información y documentación del curso.

Una vez tengo el contenido a nivel general, lo siguiente es determinar el precio. Hablaré otro día de por qué debes tener al menos dos precios, y mejor si son tres. Sólo tiene sentido tener un precio único si estás creando un curso de una o dos horas.

Conocer los precios que vas a proponer supone pensar también en qué vas a ofrecer para los niveles de precios superiores: contenido extra, apoyo personalizado, más formatos, hojas de trabajo…

Una vez tengo claro tanto el contenido del curso como los materiales adicionales, hago un esquema (con Google Docs), que puede bajar a un tercer nivel de detalle.

Presentaciones

Para hacer las presentaciones, también uso Google Drive. No es tan potente como Keynote o PowerPoint, pero tiene todo lo que necesito, guarda automáticamente los cambios y es fácil de usar. El único problema es que necesitas estar conectado a Internet para usarlo, pero lo cierto es que rara vez estoy trabajando sin conexión.

Una vez tengo hechas las presentaciones, llega el momento de grabar el tema. No escribo un guión detallado, porque leer algo que he escrito antes me resulta artificial. Mis transparencias no tienen mucho texto, y simplemente sirven para hilar el discurso y que cada una de ellas me ayude a explicar una idea.

En Aprender a emprender, decidí que simplemente grabaría mi voz sobre las presentaciones. He probado a hacer webinars en los que se ve mi cara además de la presentación, pero mi “belleza natural” no aporta mucho al contenido del curso, y el formato webinar acaba teniendo peor calidad. También he ensayado la alternativa de grabarme “en modo profesor”, de pie delante de la cámara, como hacen la mayoría de profesores de Coursera, pero esta es de las cosas que no puedes hacer a medias. Si lo haces bien, necesitas un equipo detrás, que grabe, edite el vídeo y monte el audio con las presentaciones. Yo no tengo esos recursos, así que prefiero hacer algo más sencillo y hacerlo bien.

Para capturar la presentación y el audio, uso la aplicación Smart Recorder para OSX, que cuesta sólo 4,99€ en la App Store de Mac. Esta aplicación te permite seleccionar una ventana completa o un rectángulo para grabar, lo que es perfecto tanto para grabar las presentaciones directamente de Google Drive como para grabar tutoriales o demostraciones de herramientas. Si usas Windows, seguro que encuentras una herramienta gratis o muy barata. Hay alternativas más caras, tanto para Mac como para Windows, pero no necesitas nada especialmente sofisticado.

No uso micrófono especial, porque he comprobado que el micrófono que lleva incorporado mi portátil da buena calidad de sonido.

Normalmente intento hacer cada tema de una sola toma. Aunque puedes grabar por partes y después unir los fragmentos con alguna herramienta como iMovie, en la práctica esto me lleva muchísimo tiempo y nunca queda bien. El problema de grabar así, a pecho descubierto, es que a veces cuando llevo más de media hora hablando algún ruido me interrumpe y tengo que volver a empezar. Gajes del oficio.

Una vez tengo el vídeo grabado (en formato MOV) lo proceso para extraer el audio en MP3 y cambiar el formato a MP4 y darle un tamaño de 1024×768. Para hacer esto uso VideoBlend for Mac, que es un editor de vídeo gratuito. A los ficheros MP3 les pongo etiquetas con el título del tema usando Mp3tag, también gratuito. Exporto las presentaciones a PDF usando Google Drive, y con eso ya tengo todo el contenido preparado: para cada tema hay un archivo de vídeo MP4, un archivo de audio MP3 y un PDF.

Venta

Como es obvio a estas alturas, vendo el curso en este blog, hecho con WordPress. Para ello creo una página explicando en qué consiste y cómo comprarlo. Tampoco voy a entrar ahora en detalle, pero toda página de ventas debería tener esta información:

  • En qué consiste el curso
  • A quién va destinado
  • Qué beneficios va a obtener el que lo compre
  • Qué precio tiene y cómo comprarlo
  • Recomendable: argumentos para disipar las dudas de los clientes potenciales, prueba social (testimonios de otras personas que han hecho el curso), argumento de urgencia (mejor comprar ahora que dejarlo para otro día).

Es importante que esto sea una página y no una entrada, porque la página puede permanecer enlazada en el menú del blog o en un widget. Para lo que sí debes escribir entradas es para vender el curso. En la primera edición escribí estas entradas:

Algunas observaciones: verás que empecé a escribir acerca del curso antes de que estuviera disponible. Esto es importante para ir creando anticipación entre los lectores.

También verás por las fechas que escribí entradas cada dos días, mucho más de lo que vengo acostumbrando últimamente. Hay nueve en total, y creo que es el mínimo que deberías tener. Hay estudios que defienden que una persona necesita estar expuesta a un mensaje publicitario siete veces antes de actuar, y entre los suscriptores no todos leen todos los correos, así que escribiendo más de siete entradas aumentas tus probabilidades de que el mensaje cale en más clientes potenciales.

Por último: sólo hay dos entradas que sean puramente “de venta”. El resto ofrecen contenido útil en sí mismo, y apenas un recordatorio de que el curso estará disponible o está abierto. Si vas a bombardear a tus lectores con mensajes cada dos días, al menos apórtales valor. Aún así alguno se dará de baja de tu lista de correo. No pasa nada, porque esos no te iban a comprar nada en ningún caso.

Está implícito en el párrafo anterior, pero una herramienta fundamental para vender es una lista de correo electrónico. Si no has empezado a crear la tuya, ya estás tardando. Usa Mailchimp, que es gratis cuando tienes pocos correos, fácil de usar y se integra con todo.

Además de las entradas, incluí una “llamada a la acción” al pie de cada entrada de Desencadenado. Normalmente invito al lector a suscribirse a la lista de correo, pero cuando estoy vendiendo el curso cambio esto por un mensaje acerca del curso con un enlace a su página.

Una vez que hemos llevado al cliente a la página del curso y ha decidido a comprar, tenemos que ofrecerle un medio de pago. Yo uso PayPal, que tiene comisiones altas pero ahora ya está muy extendido.

Para cobrar con PayPal debes tener una cuenta de empresa (no personal), aunque sea a nombre de tu persona, y lo más sencillo es usar el pago estándar. No uso los botones que genera PayPal, sino el enlace que ofrece al pago para incluirlo en un botón propio. Algún cliente me ha pedido pagar por transferencia, y alguna vez he hecho una excepción, pero cada vez es más raro. Para algún otro experimento estoy probando Stripe, pero aún no tengo criterio formado.

Entrega del curso

Bueno, ya tenemos el contenido y tenemos una forma de venderlo y cobrarlo. Ahora tenemos que entregar el curso a los clientes que nos han comprado. También en esto he probado varias alternativas. Por ejemplo, hay temas y plugins específicos para convertir a WordPress en un LMS (Learning Management System), que además de permitirte organizar el contenido y seguir los progresos de los alumnos facilitan hacer tests, certificados, etc.

Mi conclusión es que no merece la pena. Si tu curso lo requiere, adelante, pero no es mi caso. Como Desencadenado está alojado en su propio servidor, puede subir ahí todo el contenido y enlazarlo desde el blog. En otras ocasiones he usado Amazon S3, que tiene toda la capacidad que quieras y es muy barato y fácil de usar. Si estás en un proveedor de hosting compartido, creo que es tu mejor opción. Simplemente subes todos los ficheros de todos los temas y los enlazas desde donde quieras.

En realidad, tienes dos alternativas para indicar a tus clientes de dónde descargar el contenido. Una es enviar un correo electrónico (o más de uno, como veremos ahora) con el enlace a la carpeta en la que estén esos contenidos. La otra es crear una página en tu blog con el enlace a cada uno de los temas.

El problema de tener una página en tu blog enlazando al contenido es que alguien se lo puede descargar sin haber pagado por él. Para evitarlo, tienes que hacer dos cosas. La primera es usar una contraseña en la página de contenido, contraseña que enviarás a tus clientes para que puedan acceder. Yo uso para esto el plugin Password Content ShortCode, es gratis, fácil de usar y funciona bien. Por otro lado, tienes que evitar que Google indexe esa página, no te interesa que aparezca en los resultados de búsqueda. Si usas el plugin Yoast SEO puedes hacerlo fácilmente cambiando en la pestaña “avanzado” el valor para Meta Robots Index a “no indexar”.

Además del correo en el que indico al alumno dónde tiene todo el contenido disponible, en este curso he decidido enviar cada semana un correo proponiendo una serie de temas para estudiar y unas tareas para hacer. Es una manera de animar a seguir un ritmo, que siempre es complicado en la autoformación, y ayuda a poner en práctica lo aprendido, que al final es de lo que se trata. Para esto uso la función de automatización de MailChimp. Aunque antes te he dicho que MailChimp es gratis para pocas direcciones de correo, si quieres usar esta función tienes que pagar un mínimo de 9 euros al mes (para menos de 500 direcciones).

En realidad tengo configurados dos procesos automáticos. El primero es el de bienvenida, que se lanza en cuanto añado al alumno en la lista de alumnos del curso. En este proceso se envían correos con la explicación de cómo funciona el curso y con las claves para acceder al contenido (dependiendo de la opción elegida incluyo al alumno en un grupo distinto dentro de la lista, y le llegan los correos correspondientes a esa opción). El segundo proceso es el correo semanal con la pauta para seguir el contenido y las tareas.

La ventaja de este sistema es que cada alumno puede seguir el curso a su ritmo, interrumpirlo una semana si tiene alguna incidencia, o incluso dedicar más tiempo si está creando la empresa al mismo tiempo y alguna de las fases le lleva más de una semana (que es lo más normal). Cuando esté dispuesto a pasar al siguiente tema, el contenido está ahí, esperando.

Eso es todo

No hay más tecnología, ni complicaciones. Si repasas todas las herramientas, verás que apenas tienes que gastar dinero: únicamente en el software para grabar la pantalla si no encuentras uno gratis, un micrófono si el de tu ordenador no es bueno, y un poco en servicios (Amazon S3 y MailChimp). Como PayPal se llevará alrededor de un 4-5% de comisión, tienes al menos un 95% de margen en cada curso vendido, con lo que no debería ser muy difícil cubrir estos costes.

Has visto que tampoco hay mucha sofisticación: creas contenido, lo vendes y lo pones a disposición de quien lo haya comprado. A partir de ahí puedes complicarlos todo lo que quieras, pero asegúrate de que cada vez que complicas algo estás creando valor para tus clientes. Yo he metido la pata en esto en cursos anteriores, creando cosas que no eran tan apreciadas como para justificar el tiempo dedicado a ellas.

Mi consejo es que empieces por un curso breve, de una o dos horas y lo vendas barato. Aprende de ese curso, descubre quién te compra y por qué, y a partir de ahí vete haciendo propuestas más sofisticadas y más completas. Respecto al precio, mi experiencia es que no hay mucha diferencia entre el número de ventas cuando el precio es de 19 euros y cuando es más barato (probé con 9€). Probablemente hay un salto mucho más grande entre pagar o no por un curso online que entre pagar 9 y 19 euros. Aunque tus clientes pueden ser diferentes a los míos, y por supuesto tus cursos serán diferentes a los míos, así que insisto: haz experimentos, aprende y aporta más valor a tus clientes en cada nuevo curso.

Un artículo publicado en Desencadenado