La productividad es el resultado de muchas pequeñas acciones y hábitos que llevamos a cabo en nuestro día a día. Normalmente adoptamos una serie de rutinas que nos ayudan a concentrarnos y llevar a cabo nuestro trabajo. Pero muchos de estas rutinas pueden ser malas para nuestra productividad, incluso aunque no lo sepamos. Por eso vamos a ver cómo mejorar tu productividad aprovechando el verano para eliminar hábitos perniciosos.

Lo primero que debemos analizar es que tipo de trabajador somos. Los hay que son madrugadores, que tienen sus horas más productivas a primera hora de la mañana, otros son a media mañana o incluso a última hora de la noche, antes de irse a dormir. Depende también de los horarios que tengamos. No es lo mismo un autónomo que trabaja en casa, que un empleado que tiene que trabajar en horario de oficina.

Las pausas, voluntarias o involuntarias, son enemigas de tu productividad

También dependerá del horario que tengamos para atender o comunicarnos con otros compañeros o clientes. Una vez identificado este momento es fundamental eliminar del mismo todo tipo de distracciones, de tareas complementarias, que simplemente nos roban tiempo y atención de la tarea principal.

Si nuestras mejores horas son las primeras de la mañana, comenzar leyendo el correo no es la mejor opción, ya que perdemos unos minutos en algo que podemos hacer en cualquier otro momento. Si tenemos que consultarlo por si ha llegado algo urgente, bastará con echar un vistazo rápido, pero no buscar dejar la bandeja de correo a cero.

Otra cuestión importante es aprender a devolver mensajes, llamadas, etc. en el mejor horario para nosotros, en lugar de justo cuando nos llegan. No tenemos que parar porque ha llegado un correo, tenemos un mensaje por WhatsApp de un cliente, etc. Contestamos cuando hayamos terminado lo que tenemos entre manos o se pueda hacer una pausa en el momento adecuado.

También es importante eliminar las pausas o interrupciones que nosotros hacemos de forma voluntaria, para ir a por un café, por ejemplo, a fumar o al baño. No se trata de no movernos, de estar anclados a la silla, sino de elegir el mejor momento para hacerlo. Es bueno levantarse y caminar, cada par de horas, pero lo ideal es no hacerlo en nuestras horas más productivas.

Elimina ladrones de tiempo y añade hábitos productivos

Por supuesto otras cuestiones como redes sociales, noticias, acceso a Internetpara buscar información, etc. tenemos que evitarlas en estos momentos en los que resulta más fácil concentrarnos y sacar más trabajo adelante. Lo podemos hacer por la tarde, cuando estamos más cansados y disminuye nuestra atención.

También es importante añadir nuevos hábitos que nos ayuden con la productividad. Empezar el día con un repaso de lo que tenemos pendiente, estableciendo las prioridades de las tareas es muy importante. Esto se complementa al final de la jornada, preparando lo que tenemos para el día siguiente. No debe llevarnos más de cinco minutos en cada caso y ayuda mucho a organizarnos mentalmente.

Un artículo escrito por Carlos Roberto