Los primeros meses del año son de metas, propósitos y objetivos.

Y esas metas pueden ser tan diferentes como:

La lista podría seguir hasta el infinito. Pero seamos sinceros: ¿cuántos de los propósitos que te has puesto durante este mes vas a cumplir?

Cuando te pongas manos a la obra empezarás a pensar que la distancia entre tu situación actual y tus objetivos es demasiado grande. Y acabarás diciendo algo parecido a esto:

Todavía no estoy preparado. Necesito saber más, comprar algún curso o formarme más para arrancar y empezar a hacer…

Mal. Muy mal. Ya sabes que el 98% del mercado sabe, probablemente, menos que tú.

Pero tú sigues dando por hecho que si descubres la estrategia maestra, el último truco o “el objeto que brilla” vas a conseguir más resultados. Más conocimiento, más resultados.

Yo te diré otra cosa: el poder está en hacer, no en saber.

Saber más no te lleva a conseguir más resultados. Hacer más sí.

¿Por qué hacer es mejor que saber?

Siempre digo lo mismo:

Mejor hecho que perfecto.

Aunque aprender algo y practicarlo parezca muy parecido, hay una diferencia abismal entre aprender y hacer. Te pondré algunos ejemplos:

  1. ¿De qué te serviría saber toda la teoría sobre cómo hacer sentadillas si no eres capaz ni de andar 15 minutos seguidos?
  2. ¿Para qué quieres saber todas las estrategias para captar visitas y suscriptores si todavía no has creado tu blog?
  3. ¿Crees que te sirve de algo leer un libro sobre finanzas si sigues desperdiciando tu dinero día tras día?

Y ahora pongámonos en el lado contrario. ¿Y si haces en vez de leer o aprender?

  1. Si haces una sentadilla hoy, mañana puede que hagas 2. Y pasado 3. Y cuando te des cuenta estarás haciendo ejercicio regularmente con facilidad y viendo resultados inmediatos.
  2. Si lanzas tu blog, escribes tu primera entrada y recibes a tus primeros lectores, estarás consiguiendo un 100% más de visitas que si siguieses leyendo otro blog, viendo otro vídeo o escuchando otro podcast.
  3. Si haces una pequeña auditoría de tus gastos y eliminas 5 de los más pequeños e innecesarios, estarás ahorrando un 100% más que si lees otro libro de Robert Kiyosaki y compañía.

¿Estos ejemplos no te han parecido suficientes?

Espera, voy a darte 4 motivos para HACER a partir de hoy.

#1 Tu síndrome de aprendizaje frena tu capacidad de actuar

Otro post.

Otro curso.

Otro ebook.

Y otro vídeo.

Todo… ¿para qué? Lo más probable es que solo estés poniéndote excusas y frenando tu capacidad para actuar. Estás matando poco a poco tu idea, tu proyecto o cualquier meta que te hayas puesto.

Por ejemplo, leer un post sobre cómo ganar dinero con un blog puede hacerte pensar: “ya estoy avanzando, estoy más cerca de ganar dinero con un blog”. Sin embargo, estás igual de lejos que antes.

Pero si en vez de leer, quedarte con actitud pasiva y no hacer nada, cogieras cualquiera de las técnicas y la aplicaras para ganar 1€, así sí estarías avanzando realmente.

No necesitas seguir esperando para encontrar el mejor método, necesitas avanzar. Esto no es el colegio y nadie va a ponerte un examen para poner a prueba tus conocimientos.

Aquí todo es práctica. Si quieres conseguir algo en la vida, tienes que hacer.

#2 Si haces, aprendes

Quieres sorprender a tu pareja esta noche con una cena maravillosa.

Te vas a Internet y empiezas a buscar. Esta receta tiene buena pinta, aquella otra también, esta parece sabrosa, etc. Te pasas horas y horas buscando recetas, sin hacer nada.

Al final, aunque has visto cómo se hacen 10 platos diferentes, no sabes hacer ninguno. Cuando te plantas frente a los fuegos te das cuenta de que no has aprendido nada y que, por desgracia, tu conexión a Internet se ha ido.

Vas a sorprender a tu pareja con… un huevo frito.

Si hubieras cogido una sola de esas recetas, hubieras puesto el vídeo a un lado de los fuegos de la cocina y te hubieras puesto a hacer, ahora tendrías la cena hecha. Mejor o peor, pero hecha.

Y si repites este proceso una y otra vez, cuando te des cuenta, estarás cocinando mejor que Chicote o el Chef Ramsey.

La práctica y el hacer te dan conocimiento y te enseñan cómo avanzar. Ver vídeos, leer libros y quedarte en el “aprendizaje pasivo” no.

¿De qué sirve que te unas a cualquiera de mis cursos si luego no haces nada? ¿O que compartas en Facebook un mensaje de condolencia porque hay niños pasando hambre en otro país tras leer una noticia?

Si no creas tu blog, haces una donación, te vas de voluntario o haces algo más, no servirá para nada.

#3 No hacer = no demostrar tu conocimiento

A ver si esta situación te suena.

Estás hablando sobre cómo hacer networking con algunos amigos bloggers, cuando de pronto uno parece ser un experto en lo que estáis hablando. Ha leído un libro, una noticia o un estudio sobre ello y toma el poder de la conversación con su recién estrenado conocimiento.

3 días después vais juntos a un evento. Digamos que es el TribuCamp.

Ese amigo que tanto parecía saber sobre networking, que había leído libros, hecho cursos y preparado su elevator speech, acaba en una silla mirando su móvil mientras otros hablan entre ellos.

Tú, que no has leído tanto, simplemente te lanzas a hablar con gente, acabas consiguiendo varios contactos interesantes y sales con nuevos amigos del evento. A pesar de que en algunos momentos has metido la pata, ahora te sientes más seguro.

¿De qué le ha servido todo el conocimiento a tu amigo? De nada. No hacer significa no demostrar lo que sabes. Quizás si se hubiera animado a hacer lo mismo que tú, lo hubiera hecho mejor.

Pero él no hizo nada.

#4 Hacer te lleva a conseguir pequeñas victorias

Si quieres lanzar un blog y nunca lo haces, empezarás a crear en ti una sensación de desanimo.

Tú mismo empezarás a enviarte mensajes negativos, ya que ves lo que otros consiguen mientras que tú no haces nada. Y te dices a ti mismo “ellos no son mejores que yo, yo podría conseguir esos resultados”.

Pero no. Porque tú no haces nada.

Si cambias el chip y empiezas a hacer tendrás tus pequeñas victorias. Unas pequeñas victorias que te motivarán y serán tu gasolina para avanzar firme día tras día. Victorias como:

  1. Crear tu primer blog.
  2. Escribir tu primer post.
  3. Conseguir tus primeras 1.000 visitas.
  4. Conseguir tus primeros 100 suscriptores.
  5. Alcanzar por fin tu primera venta.

Una cosa te llevará a la otra. Pero si no das ese primer paso (crear el blog), nunca llegarán las otras victorias.

Cada vez que haces, te motivas y subes una pequeña montaña para plantar tu bandera victoriosa.

Deja de quedarte en la ladera y empieza a subir.

“Franck, ¿entonces aprender no sirve de nada?”

Yo no he dicho eso.

Aprender a crear un autoresponder, estrategias para conseguir visitas, cómo crear un lead magnet o un sitio de membresía, significa tener el poder de crear armas impresionantes para el crecimiento de tu proyecto.

Pero si no haces no hay progreso. Todo ese conocimiento se irá perdiendo, poco a poco, en el fondo de tu subsconciente.

Y mañana volverás a leer otra cosa, quizás contradictoria a la que leíste ayer, entrando de nuevo en un bloqueo infinito. Aprender, aprender y aprender sin acabar por hacer nada.

Aprender es maravilloso. Yo disfruto haciendo cursos online, descubriendo nuevas formas de ayudar a mis clientes y viendo mejores formas de hacer todo lo que hago día tras día.

Nunca reniegues de la formación. Pero por encima de todo, JAMÁS reniegues de aplicar y hacer lo que aprendes.

Antes de acabar, esto es lo único que debes recordar de este artículo

Voy a darte una frase que resume todo lo que he escrito en este pequeño post:

Deja de pensar y empieza a hacer ahora.

Si solo lees esto y me haces caso, habré cumplido mi objetivo.

Escrito por Franck Scipion