Las posibilidades para seguir trabajando desde casa hoy en día en muchas empresas llevan a los empleados en muchos casos a seguir su jornada laboral cuando llegan a casa. No se trata ya de consultar un correo electrónico, sino de conectarse y dedicar unas horas a completar tareas que no ha dado tiempo en la jornada ordinaria. Pero el teletrabajo no puede implantarse para hacer horas extras en casa.

Al final un empleado tiene que cumplir con su jornada laboral establecida, si ya tiene un horario de 8 horas en la oficina, cinco días a la semana, la conexión desde casa para seguir trabajando significa una ampliación de la jornada. No se trata ya de que estas horas se paguen o no, que en muchos casos no lo hacen. Tampoco si la conexión se produce si estamos de guardia, algo que ocurre en algunos departamentos.

En teoría el teletrabajo está pensado para sustituir determinadas horas de trabajo en la oficina para hacerlo en casa. Por mucho que en la empresa nos vendan como una mejor poder seguir trabajando en casa, en lugar de tener que quedarnos en la oficina, si lo que estamos haciendo es alargar la jornada laboral no merece la pena. Caso diferente es para los autónomos, que puede ser una gran solución.

Es cierto que si no queda más remedio es más cómodo acabar una acumulación de tareas puntual desde casa, pero esto debería ser un acuerdo, y servir no sólo a los intereses de la empresa, sino también del trabajador, que si un día tiene a su hijo enfermo y no puede acudir a la oficina, pueda trabajar desde casa.

Es cierto que en las nuevas relaciones laborales tras varias reformas y crisis económicas con aumento del paro, las condiciones laborales en muchos sectores han empeorado notablemente, dejando sin argumentos a los empleados. La tecnología facilita trabajar desde el móvil, desde una tablet, etc. pero precisamente se facilitar la conciliación, en lugar de hacerlo para aumentar el tiempo que los empleados dedican a la empresa.

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