No es la primera vez que hablamos del teletrabajo en este mismo medio. En la mayoría de ocasiones, hemos ensalzado las virtudes de este tipo de forma de trabajar, incidiendo en el aumento de la productividad y la conciliación de la vida laboral y profesional. De hecho, los expertos en management también apuntan a que el teletrabajo es una práctica muy positiva para nuestro bienestar presente y futuro.

Sin embargo, los españoles no lo tenemos tan claro. Según una reciente encuesta elaborada por Spaces realizada con preguntas a cerca de 1.000 personas, el 50,3% de los trabajadores piensan que trabajar desde casa, lejos de aumentar la productividad, recudiría su rendimiento.

Entre las principales desventajas de este tipo de forma de trabajo, los encuestados afirman tener demasiadas distracciones dentro de su hogar. La más recurrente es la formada por la familia o los compañeros de piso (44%) seguida por la realización de las tareas cotidianas del hogar (25,9%) y las redes sociales (17,6%).

Pero, además de estos inconvenientes, un cuarto de los encuestados (27,5%) afirman que el teletrabajo reduce sus relaciones sociales y les aísla del resto de empleados. Por su parte, el 24,5% considera que el equipo necesario para realizar sus labores en este ámbito es demasiado caro.

Esta respuesta, que puede sorprendernos a muchos, en realidad es síntoma de que muchos trabajadores españoles no están todavía preparados para ejercer sus labores profesionales desde su propio hogar. Ya sea por falta de costumbre o quizá porque se trata de una práctica demasiado nueva en España, lo cierto es que, mientras esto siga siendo así, el trabajo a distancia será visto como un inconveniente que como una ventaja.

No obstante, las experiencias de otros países han tenido un éxito relativo. Desde que Marissa Meyer, CEO de Yahoo, decidió prohibir a sus empleados trabajar desde casa, muchos otros han sido los ejecutivos que han eliminado de sus compañías esta posibilidad. Otras empresas, como WordPress, sin embargo, han decidido poner a la venta sus oficinas porque se les han quedado vacías. Entonces, ¿dónde está el equilibrio?

Un artículo escrito por Diego Lorenzana