¿Cuál es el poder real que tienen los videobloggers? En los últimos años, algunos usuarios de la popular red de vídeos YouTube se han convertido en los reyes de la red y en los más deseados portavoces a los que marcas, empresas y medios quieren echar mano. Sus vídeos, ya sean de consejos de belleza o de recetas de cocina (póngase aquí el campo de acción del vlogger de preferencia), acumulan millones y millones de reproducciones y eso hace que sus contenidos se hayan convertido en una suerte de objeto de deseo.

Los competidores de YouTube quieren hacerse con sus estrellas para llevarse a esa masa de millonarias audiencias a sus propias redes y las marcas desean capitalizar las audiencias millonarias de esos internautas-estrella para hacer que los consumidores conozcan y consuman sus productos y servicios. Pero ¿son realmente tan influyentes estos videobloggers como las marcas creen que son? Un estudio acaba de dar una respuesta a esa pregunta y una bastante sorprendente: lo cierto es que los consumidores no siguen tanto como se pensaba las recomendaciones de los blogueros de vídeo en lo que a consumo se refiere.

Según las conclusiones del estudio, los internautas acuden a ellos como una fuente de información. El estudio, elaborado por GlobalWebIndex, señala que para los consumidores los vloggers son una fuente de entretenimiento y consejos vitales (en resumen: lo mismo que un medio de estilos de vida) y no una fuente de recomendaciones sobre marcas y productos.

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Los consumidores que ven estos vídeos sí son potenciales clientes de nuevos productos, pero las cifras demuestran que estos contenidos no son la llave para llegar a ellos. Según las cifras del estudio solo un 12% de los encuestados asegura que descubre nuevas marcas y productos empleando las recomendaciones de los videobloggers, aunque (de forma paralela) tres cuartas partes de los mismos aseguran que están dispuestos a probar nuevos productos, dos tercios que buscan siempre estar a la última en tecnología y la mitad que siguen las últimas tendencias en moda.

¿Acaba esto con la idea de que estos blogueros son los influencers de las nuevas generaciones?

Lo cierto es que no: simplemente que su influencia se puede ver de otra manera o toca en otros palos. El estudio no niega que las cosas que hacen o digan tengan un efecto, pero sí que lo tienen en la forma tradicional que se tiene en cuenta cuando se habla de publicidad. Las palabras y opiniones de estos blogueros sí son tenidas en cuenta por sus seguidores, como demuestran, recuerdan, las últimas campañas relacionadas con cuestiones de concienciación social que han protagonizado estos blogueros.

El ejemplo más claro para esta realidad que pinta el estudio es el de Zoella. Zoella es una de las estrellas de YouTube, que creó su perfil allá por 2009 cuando era aprendiz en una tienda de decoración y que se ha convertido en una de las videobloggers más populares en temas de belleza, moda y estilos de vida. Zoella tuvo un impacto bastante grande entre los jóvenes británicos hablando de sus ataques de pánico (colaboró en una campaña de prevención del suicidio), lo que demuestra el punto anterior sobre cómo los vloggers pueden influir, y también se ha convertido en un superventas (a pesar del escándalo cuando se destapó que había contado con la colaboración de una escritora para elaborarlo) con su primera novela, Girl Online.

Los videobloggers influyen, por tanto, aunque han cambiado lo que es ser un influencer y el cómo llegar al consumidor.

Quién ve vídeos de vloggers

El estudio también permite elaborar un retrato robot de los consumidores que acceden a estos contenidos, aunque lo cierto es que el perfil de quiénes ven los contenidos creados por los vloggers es bastante amplio, por así decirlo. Según los resultados del estudio, el 42% de los internautas (lo que supone casi la mitad de los mismos) asegura que ha visto al menos uno de estos vídeos en el último mes.

Las cifras son más elevadas cuando se hace un filtrado por edades, lo que demuestra que los vloggers llegan un poco más a los miembros tanto de la Generación Z como a los millennials. Tanto en la franja de edad de 16 a 24 años como en la que va de los 25 a los 34, el consumo de vídeos de los videobloggers alcanza el 50% si se pregunta si se ha visto al menos un vídeo producido por ellos en el último mes.

Y, a pesar de los intentos de otras plataformas por hacerse con estos consumidores y por captar las audiencias millonarias que despiertan los videobloggers, lo cierto es que todavía es muy difícil conseguir que los internautas se vayan a otros espacios para ver sus producciones. El 93% de los encuestados asegura que ven los vídeos de los vloggers en YouTube.

Un artículo publicado en Puro Marketing