Las tres rutinas saludables que todo emprendedor debería tener para que su negocio esté sano

Ser emprendedor no es sencillo. De hecho, es una condena a cadena perpetua porque una vez que has probado la píldora del emprendimiento no quieres volver a la vida que llevabas antes.

Se está muy bien cuando se es libre de elegir cómo distribuir tu tiempo, dónde pasarlo y sobre todo, con quién.

Pero a veces entre las miles de cosas que quieres conseguir y los sueños por lograr que tu proyecto salga adelante, te olvidas de que también tienes que cuidar de ti mismo y mantener una serie de rutinas saludables.

Dormimos mal, no hacemos deporte, comemos para salir del paso y sufrimos mucho, mucho estrés sin darnos cuenta de que —como dueños de un negocio—, nuestra salud es nuestro activo más potente.

Seguro que llevas tus cuadros de mando de resultados mensuales (y si no lo haces, deberías), donde valoras si estás o no consiguiendo tus objetivos en lo que sea.

Los famosos KPI’s.

Y además, te organizas y planificas para llegar a conseguirlos. (Y si no lo haces, ya sabes por qué no consigues que tu negocio prospere).

Sin embargo, estoy seguro de que hay un punto en el que pinchas (como la mayoría de los emprendedores que empiezan): tu salud.

¿Cuándo fue la última vez que te pusiste objetivos de peso?

¿Cuánto ejercicio haces a la semana?

¿Cuántas horas de sueño profundo duermes al día?

¿Cuántas horas inviertes en cocinar de manera saludable y no salir del paso con cualquier cosa?

Cuando nuestro cuerpo nos falla, no podemos trabajar y, si no podemos trabajar, a menos que tu empresa ya no dependa de ti (y eso si estás empezando con tu negocio, tardará en llegar), no ganas dinero.

Y es difícil tener un negocio online de éxito cuando no ganas dinero.

El activo más importante de tu empresa, el que no puede fallar, eres tú.

Así que en este artículo, te voy a dar una serie de consejos para que incorpores a tu rutina diaria hábitos saludables.

Los tres hábitos saludables que todo emprendedor debería tener

Tener una rutina de ejercicio

El deporte es uno de los tres pilares fundamentales de tu salud junto con la dieta y el sueño, de los que hablaremos más abajo. Genera endorfinas que son las hormonas responsables de que nos encontremos bien (una especie de drogas naturales de la felicidad).

Si eres de los que siempre se escudan en el «no tengo tiempo» para no hacer ejercicio, que sepas que con solo treinta minutos al día, puedes ya empezar a conseguir resultados.

Eso sí, como todo, hay que incorporarlos en tu rutina diaria.

Uno de los motivos principales para dejar de hacer deporte es que nos emocionamos al principio, nos metemos unas palizas de muy padre y señor mío y luego, nos cuesta tanto recuperarnos de las agujetas que no repetimos.

La perseverancia es la clave, como en cualquier cosa en esta vida.

Y tenemos que empezar poco a poco para ir convirtiendo el ejercicio en un hábito. En el momento en el que lo incorporas a tu rutina diaria, verás que te hace falta.

Y sí, no me pongas caras raras. A mí tampoco me gustaba hacer deporte, pero desde que lo incorporé a mi rutina he bajado veintiún kilos y me siento muchísimo mejor a todos los niveles.

El mejor ejercicio (que además no necesita ningún gasto aparte) es caminar a buen ritmo. Caminar treinte minutos al día a un ritmo rápido reduce el riesgo de enfermedades del corazón. Imagina ya si lo haces una hora.

Lo mejor cuando quieres incorporar un hábito es ponerte objetivos diarios y dejar constancia de dichos objetivos. Hay pulseras de actividad (o el maravilloso anillo de Franck) que te cuentan los pasos diarios.



¿Cuántos pasos al día son necesarios para estar en forma?

Si caminamos 5000 pasos cada día, al menos cinco días a la semana, estaremos en forma. Si además queremos adelgazar, debemos doblar la cifra y caminar todos los días.

Completar los objetivos y verlos en la tabla que te da la aplicación del cacharro elegido (pulsera o anillo) hace que el cerebro envíe un chute de dopamina a tus neuronas: otra hormona de la felicidad que te hace sentir de lo más realizado.

Si te lo propones, te darás cuenta de cómo lo vas incorporando a tu rutina diaria.

Yo, ahora, ando cuarenta y cinco minutos por la mañana escuchando podcasts y poniéndome al día, pero eso no basta para llegar a los 10000 pasos, así que cada vez que llamo por teléfono me pongo a caminar, si voy a tirar la basura lo hago por la ruta más larga, siempre subo a cualquier parte por las escaleras…

Al final, es como un juego para conseguir los 10000 buscados y que me sirve para picarme a mí misma y estar más sana.

Un viaje de mil kilómetros empieza siempre con un primer paso.

Comer comida real

Cuando eres un knowmada digital y trabajas desde casa, tienes un inconveniente que pocas veces te cuentan: aumentas de peso.

¿Por qué?

Tienes muchas ventajas: te ahorras el transporte, puedes vestir cómodo, puedes escuchar música mientras trabajas sin que el que está al lado se queje, pero… el acceso a la nevera es también muy sencillo.

A eso sumamos que los carbohidratos tienen un efecto dopante sobre el cerebro que alivia el estrés y que haces menos ejercicio que si tienes que salir de casa.

Comer comida real es la primera medida que debes tomar.

La comida real es básicamente todos aquellos alimentos que no sean ultraprocesados. Que no hayan pasado un proceso industrial que pueda haber empeorado sus cualidades nutricionales.

Es comida real los alimentos frescos sin procesar (fruta, verdura, carne, pescado, lácteos enteros, huevos, frutos secos, etc) y alimentos muy poco procesados (aceite de oliva, aceitunas, conservas de pescado, de verdura, pan, legumbres, embutidos, pasta fresca…).

El resto de los pasillos del supermercado son ultraprocesados (bollería, refrescos, pizzas, dulces, productos dietéticos, snacks, salsas comerciales…). Son alimentos ricos en azúcares añadidos y en grasas y sal, de forma que están repletos de calorías y su valor nutricional es muy pobre.

No compres nada que no quieras comer. De esta manera no los tendrás disponibles cuando el cerebro esté pidiendo azúcar a gritos. Los ultraprocesados no deben entrar en tu nevera/despensa.

Puedes encontrar más información sobre comida real en este libro de Carlos Río

La mayoría de emprendedores se escuda en la falta de tiempo para no entrar en la cocina. En que comen siempre fuera de casa. En las reuniones. Bla, bla, bla.

El verdadero motivo por el que no cocinas de forma adecuada y no comes bien es porque no has creado un hábito, una rutina para comer bien. Y porque tienes la visión de que cocinar es pasarte mil horas en la cocina.

¿Qué tienes que hacer para cambiar esto?

  • Planifica el menú semanal con antelación. Porque es precisamente las prisas las que te llevan a comer cualquier cosa. Si trabajas fuera de casa, deja un táper preparado por la noche.
  • Una vez que has planificado tu semana de comida, haz una lista de la compra con los ingredientes que necesitas para cocinar todo esto.
  • Cuando haces la compra por internet, no caes tanto en la tentación de llenar el carrito con productos ultraprocesados que te hacen ojitos desde las estanterías del supermercado. Así que compra solo lo que tienes en la lista.
  • Dedica solo dos horas a la semana a cocinar. Esta técnica se llama Batch cooking. Así te será mucho más sencillo comer bien. Como en todo, al principio te costará tener el hábito. Pero te darás cuenta de que una vez te has acostumbrado a meterlo en tu rutina, te vas a sentir mejor a todos los niveles (menos cansado, más despierto, más productivo… Tu cerebro se está alimentando bien).
  • Ten una rutina de comidas: come siempre que puedas a la misma hora y no llegues con un hambre de lobo a las comidas. Entre horas, consume fruta o frutos secos para que los niveles de insulina del cuerpo sean constantes.

También intenta evitar el alcohol y los refrescos. Ten siempre una botella de agua a mano. La deshidratación favorece el dolor de cabeza y el cansancio.

Dormir bien y profundo

La falta de sueño tiene consecuencias nefastas en el organismo: aumento de peso, disminuye tus defensas frente a las infecciones (con lo cual, te enfermas mucho más a menudo), favorece la aparición de enfermedades cardiovasculares (hipertensión, por ejemplo) y además disminuye las ganas de hacer cualquier cosa, con lo que eres mucho menos productivo.

Dormir poco y mal no te está haciendo ningún favor.

Lo ideal es que durmamos entre 7-8 horas diarias, de las cuales un 20% debe corresponder a la fase de sueño profundo, que es la responsable de nuestro descanso. Si nuestro sueño es superficial, nos levantaremos mucho más cansados y con la sensación de que no hemos dormido de forma adecuada.

¿Cómo conseguir mejorar la calidad del sueño?

  • Con ejercicio: si hacemos ejercicio todos los días, mejoraremos la calidad de nuestro sueño.
  • Con rutinas saludables: irnos a acostar siempre a la misma hora. Por eso, está demostrado que aquellas profesiones que tienen que trabajar de noche alterando los ciclos de sueño envejecen mucho más rápido.
  • Evitando las bebidas excitantes (café, té, etc) a partir del mediodía.
  • Evitar las siestas de más de veinte minutos (incluso, evitarlas por completo).
  • La cama es para dormir: evita las pantallas, ver la televisión en la cama, etc.
  • Huir de actividades estresantes antes de acostarse.
  • Evitar las cenas copiosas y dejar un tiempo entre la cena y el acostarse.
  • Tener las condiciones idóneas para el descanso: silencio, habitación ventilada, luz tenue o sin luz, temperatura ideal…

Tu negocio online puede funcionar 24 horas, siete días a la semana, los 365 días del año y generar ingresos sin resentirse, pero tú no. No eres una máquina y tienes que cuidarte.

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