Un hábito, no es otra cosa que una acción que repetimos de manera sistemática hasta que prácticamente se automatiza y somos capaces de  ejecutarla sin invertir demasiado esfuerzo en ello.

Considero que cualquier programa educativo debería tener una asignatura llamada:Entrenamiento en hábitos ya que tener los hábitos adecuados va a marcar una diferencia considerable en la vida de cualquiera de nosotros.

La mayor parte de nuestra mente funciona de forma automática.  Nos levantamos, nos duchamos y nos vamos al trabajo sin apenas tener percepción de el tiempo; volvemos a casa hacemos nuestros que haceres diarios y nos tumbamos en el sofá a ver la televisión, sin apenas plantearnos que nuestra rutina no tiene porqué ser la misma todos los días.

Yo tengo la costumbre de ducharme por las mañanas y me siento muy rara el día que no lo hago. Mi cerebro tiene asociado el sonido del despertador con coger la ropa que dejo la noche anterior encima de la silla e irme directa al baño.

También estoy acostumbrada a desayunar tostadas de pan con hummus y muchas veces me sorprendo ya con las tostadas preparadas sin apenas darme cuenta del proceso.

Por las mañanas mi mente funciona de manera automática y cada estimulo señala el inicio del siguiente. Alarma – ducha – desayuno – trabajo y cuando me quiero dar cuenta ¡Ya estoy en la calle!

Si nuestra mente consciente tuviera que encargarse de procesar todas las tareas que realizamos cada día estaría chamuscada y no podría encargarse de elegir ni de tomar decisiones importantes.

Es por esto que las acciones que se realizan de manera recurrente se terminan automatizando y pasan a ser tarea de la mente inconsciente, esa que hace que las cosas ocurran casi sin darte cuenta.

Todo esto que te estoy contando, significa que puede llegar el día en el que esas tareas que hoy te cuesta tanto llevar a cabo (estudiar, hacer deporte, cenar verdura, etc…) las realices de forma automática, no solo sin que te cueste trabajo realizarlas sino incluso disfrutando de ellas.

Los resultados que obtengas en tu vida van a depender casi en su totalidad de las acciones que realices diariamente.

El éxito no es cuestión de suerte es cuestión de hábitos (vuelve a leer eso). 

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Antes de seguir leyendo, por favor deja de leer un momento para reflexionar: ¿Cuales son tus objetivos en la vida? ¿Qué te gustaría conseguir? ¿Están tus hábitos alineados con tus objetivos?

Lo más probable es que encuentres alguna contradicción que ha llegado el momento de solucionar.Instaurar nuevos hábitos no es difícil si sabes cómo hacerlo.

Y ahora ¡Pasemos a la acción!

10 trucos efectivos para tener nuevos hábitos

Lo importante es que leas con atención cada truco y selecciones las que tu consideres que se adapten más a tu rutina diaria.

1. Tener una buena razón para instaurar ese hábito.

¿Por qué quieres instaurar ese nuevo hábito? O mejor dicho ¿Para qué? ¿Te convencen tus propias razones? Si no te convencen tus propias razones lo mejor que puedes hacer es buscar unas razones que te convenzan o decidir no instaurar ese hábito.

¿Quién crees que conseguirá antes dedicar todos los días un rato a ver películas en Inglés? ¿Alguien que el año que viene parte a dar la vuelta al mundo o alguien a quien sus padres insisten en que saber Inglés es importante hoy en día?

Es muy importante que el hábito que quieras instaurar esté alineado con tus valores y tus expectativas. Si te quieres ir a vivir a China una temporada es probable que tengas que instaurar el hábito de dedicar todos los días unas horas a aprender el idioma, pero si jamás piensas viajar a China ¿De qué te sirve aprender chino?

2. Cuéntaselo a todo el mundo. 

Cuéntale al mayor número de gente posible tu intención de instaurar el nuevo hábito, de esta manera además del compromiso contigo mismo lo tendrás en cierto sentido también con los demás.

¿No te apetece decir a la gente que pagaste un año de suscripción al gimnasio para ir solo dos días verdad? Contarle a la gente tus intenciones puede generar una presión social positiva, además de un grupo de apoyo y motivación.

3. Imagina como te sentirás con ese nuevo hábito.

Está más que demostrado que las consecuencias inmediatas tienen mayor peso sobre nuestras conductas y decisiones que las consecuencias a largo plazo.

¿Crees que alguien comería un pastel de chocolate si en cada bocado aumentara 100 gramos de peso? ¿No verdad? El problema es que la bollería en general está muy rica en este momento (consecuencia inmediata) y los efectos perjudiciales de comerla constantemente (como aumento de peso) no se ven hasta pasado un tiempo.

Por esta razón es importante ser capaces de traer al presente esos beneficios futuros mediante la visualización. Si eres capaz de imaginarte cómo mejorará tu vida y lo bien que te sentirás gracias a tu nuevo hábito te aseguro que vas a estar mucho más motivado para el cambio.

Así que te recomiendo invertir 5 minutos de tu tiempo cada noche antes de acostarte en realizar este ejercicio.

Imagínate los pasos que estarás siguiendo para acudir al gimnasio o para disfrutar de una deliciosa a ensalada. Imagínate lo saludable y bien que te sentirás contigo mismo cuando este hábito forme parte de tu rutina diaria.

De esta manera conseguirás asociar esas actividades que ahora no te terminan de gustar (ir al gimnasio o cenar en salada) con la satisfacción de haber conseguido un objetivo (como puede ser perder peso o ser una persona más saludable) de manera que poco a poco se irán volviendo actividades gratificantes en si mismas.

4. Condiciona ese hábito a una señal externa temporal.

Encuentra una señal o un recordatorio que te impulse a tomar acción inmediata. Por ejemplo, ir al gimnasio después de trabajar o nada más levantarte. O fijar una hora a la que sonará una alarma y dejarás de hacer lo que sea que estés haciendo para ponerte a ejercitar el nuevo hábito.

De esta manera será más fácil que el hábito se automatice y más complicado ponerte excusas para no llevarlo a la práctica. Llegará un momento en el que parecerá que una actividad te empuja a la otra, tal y como me ocurre a mi por las mañanas cuando parece que la alarma me incita a ir directa a la ducha.

5. Ayúdate de elementos externos.

La fuerza de voluntad no es infinita así que no dudes en ayudarte en elementos externos todo lo que puedas.

¿Que de malo en usar un andador antes de aprender a andar? El control externo es un paso previo al autocontrol

Si quieres llevar una alimentación saludable no compres comida basura, pega tu menú diario en la nevera y fotos de cómo va a ser tu nueva versión con 5kg menos.

Si quieres dejar de fumar aléjate de las cajetillas de tabaco, de las terrazas de los bares y al menos durante los primeros días de tus amigos fumadores.

6. Cambia la forma de hablarte tanto a ti mismo como a los demás.

Si has dejado de fumar no lo estas intentando, eres un no fumador.

Si estás comiendo más sano, no estás empezando una dieta, has optado por un estilo de vida saludable.

Si estás estudiando idiomas no estás haciendo tus primeros pinitos, estás estudiando un idioma nuevo en serio.

¿Me explico? El hábito ya forma parte de ti, eso es lo que tienes que transmitir sin mencionar (ni siquiera pensar) que mañana puedes abandonarlo. Está vez vas en serio, y se tiene que notar.

7. Poco a poco.

Si en la vida has hecho ejercicio espero que no se te ocurra irte el primer día hora y media al gimnasio y meterte en una clase de Crossfit ya que lo más seguro es que al día siguiente no te puedas ni mover y vayas arrastrándote a cancelar tu suscripción pensando que eso no es lo tuyo.

Te recomiendo que elabores un plan de acción en el que determines cuál es el punto de partida, hasta dónde quieres llegar y qué es lo mínimo que harás (esto siempre lo podrás modificar según vayas avanzando) y cuáles son los pasos a seguir para llegar hasta ahí.

Recuerda que es mejor empezar con poco y ser constante.

8. Se concreto.

Cuando quieras instaurar un nuevo hábito (o dejar uno viejo) no solo tienes que tener claro por qué quieres hacerlo sino qué es exactamente lo que quieres hacer.

Por ejemplo, no es lo mismo decir quiero llevar una vida más saludable que voy a sustituir los fritos por comidas hervidas y a la plancha y salir a correr 30 min tres días a la semana. Cuanto más concreto sea tu hábito es más probable de que lo instaures con éxito.

9. No dejes nunca de practicar el nuevo hábito dos días seguidos.

Al menos durante la fase de instauración y consolidación del hábito es importante quenunca pasen dos días seguidos sin que lo practiques. Un día puede surgir un imprevisto, dos días seguidos no.

Así que si hay algo que debes postergar y dejar para otro día, que no sea tu nuevo hábito. Si encuentras dificultad para lograrlo o si te ves muy apurado de tiempo, entonces reduce la acción en tiempo y/o en intensidad.

10. Premia tus avances.

Refuerza tus avances. Haz algo que te guste después de ejercitar el hábito, date pequeños caprichos para celebrar tus avances, háblate a ti mismo reconociendo tu esfuerzo y con palabras positivas.

Pero que siempre este alineado con tus objetivos (un paquete de galletas después de cenar verduras, definitivamente no es una buena idea).

Está demostrado que cuando a una conducta le sigue una consecuencia positiva es más probable que ésta vuelva a repetirse así que utilizarlo a tu favor. ¿Qué tal un capitulo de tu serie favorita al volver de correr?

Ahora ya conoces algunas estrategias que van a ayudarte a que instaurar nuevos hábitos en tu vida sea una tarea sencilla pero ¿Qué hábitos tienen que formar parte de tu vida?

5 hábitos que deberías tener en tu vida

No quiero despedirme sin recalcar 5 hábitos que creo que deberían formar parte de la vida de cualquiera. Puede que te estés preguntando ¿Y por qué estos hábitos tienen que formar parte de mi vida?

La respuesta es sencilla. Por los increíbles beneficios que te pueden aportar.

La meditación:

El estilo de vida propio de este siglo hace que muchas personas vivan aceleradas y sufran problemas de ansiedad.

Basta con que te sientes en una posición cómoda y te centres única y exclusivamente en tu respiración. Pocos minutos de meditación al día puede otorgarte más beneficios de los que imaginas. Pruébalo durante un mes y me cuentas.

Si quieres aprender a meditar, inscríbete a este próximo curso gratis de Habitualmente.

Una alimentación adecuada:

Cuerpo y mente son conceptos indivisibles. Si cuidas tu cuerpo estás cuidando tu mente y viceversa. Una alimentación adecuada con menos azucares refinados y más verduras va a hacer que te sientas mucho mejor. Sé que suena a topicazo, pero es una verdad como una catedral

Hacer deporte:

Esta demostrado que hacer deporte hace que liberemos endorfinas, unas hormonas que entre otras funciones se encargan de proporcionarnos sensaciones de bienestar. Hacer ejercicio, es el mejor ansiolítico y antidepresivo que existe.

Leer todos los días:

¿Qué te parece dedicar 30 minutos antes de ir a dormir a leer libros de tu interés? Leer desarrolla la concentración, la creatividad y la imaginación.

Además si consigues instaurar este hábito de la lectura, no solo aprenderás un montón de cosas nuevas sino que además disfrutarás de un sueño de mejor calidad ya que desviarás la vista de pantallas y elementos que pueden activar tu fisiología estropeando tu calidad de sueño.

Dedicar tiempo a cuidar tus relaciones sociales:

¿Una cena con tu pareja los sábados por la noche? ¿Un café con los amigos los domingos?

Hay varios estudios que apuntan que los niveles de felicidad percibida correlacionan de manera directa con la calidad de nuestras relaciones sociales. Además la gente que tiene relaciones sociales de calidad viven más y tiene menos tasas de depresión. ¿Te hacen falta más razones?

Cambiar tus hábitos cambia tu vida y si sigues estos 10 trucos tus probabilidades de que tengas éxito a la hora de instaurar nuevos hábitos van a multiplicarse exponencialmente.

Así que, ¿A qué esperas? ¿Qué cosas están todos los años en tu lista de objetivos pero nunca llevas a la práctica? ¿Qué hábitos has intentado cambiar sin éxito anteriormente?

Ha llegado el momento de pasar a la acción.

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Un artículo escrito por Miriam Martin