Pese a que son huérfanos (según algunos) del encanto de los libros impresos de toda la vida, los ebooks continúan ganando popularidad a ojos de los lectores.

Según un reciente estudio llevado a cabo en Alemania por la asociación digital Bitkom, el 35% de las personas de entre 14 y 29 años lee libros electrónicos. Entre las personas de entre 30 y 49 años el porcentaje es de un 27% y entre los lectores de entre 50 y 64 años la proporción es de un 24%.

Pese a las múltiples ventajas que los ebooks albergan en sus entrañas, estos no conectan con más público debido a su elevado coste. En Alemania los libros electrónicos tienen un IVA del 19%, mientras que los impresos son gravados, por el contrario, con un impuesto sobre el valor añadido de apenas un 7%.

Por otra parte, el 42% de quienes utilizan aún los ebooks se lamentan del elevado coste de los ereaders. De todos, el precio no es un factor determinante a la hora de decantarse por los libros impresos o los libros electrónicos. Y dos terceras partes de los lectores prefieren claramente las sensaciones físicas que les procuran los tradicionales libros de papeles.

A la hora de enumerar las ventajas de los ebooks, los usuarios ponen de relieve su permanente disponibilidad (86%), su ausencia de espacio físico (70%) y su practicidad a la hora de leer varios libros tanto dentro como fuera de casa (62%).

Pese a la creciente popularidad de los ebooks, otros que siguen aumentado su protagonismo para los lectores son losaudiolibros. El 31% de los lectores apuesta ya por este formato, que se ajusta como un guante a las necesidades de los aficionados al “multitasking”.

A la hora de escuchar los audiolibros, el 53% de los lectores se decanta por los tradicionales reproductores de CDs, el 23% por los smartphones, el 13% por los tablets y el 12% por los reproductores de MP3.

Sorprende, por otro lado, que una cuarta parte de quienes recurren a los audiolibros lo hacen para leer libros que ya han leído previamente.

El auge de los audiolibros está en consonancia con el reciente despertar de los podcasts, que se están despojando de la etiqueta de nicho para colgarse del brazo (con todas las de la ley) de la etiqueta de tendencia maistream.

Via: Marketing Directo