Hoy quiero hablarte de tres cosas que vienen rondándome la cabeza desde hace algún tiempo:

  • La letra pequeña que nunca se lee.
  • El hecho de vender tu alma al diablo por pura comodidad.
  • Lo fácil que es perder el control de tu propio negocio sin ni siquiera darte cuenta.

En realidad, hoy de lo que quiero hablarte es de mi opinión sobre Hotmart y otros proveedores tecnológicos con los que he decidido no volver a trabajar nunca más. Ni voy a alojar mis cursos ni voy a participar en programas de afiliación que pasen por sus manos.

Sé que quizá suena radical eso de declararle la guerra a uno de los grandes en el mundo de los infoproductos.

“¿Pero tú sabes lo que estás haciendo, Franck?”, me han comentado algunos amigos.

Sí, lo sé. Y puedes llamarme soñador si quieres.

Soy un romántico que defiende la libertad del emprendedor y que va a seguir haciéndolo.

No he creado mi propio negocio online para acabar convirtiéndome en empleado de un proveedor tecnológico.

Y, seguramente, tú tampoco.

Por eso, he decidido actuar de una vez por todas.

Ya verás, a lo largo de este post, como tengo mis razones. Quizá cuando acabes de leerlo tú también estés de acuerdo de conmigo.

Los 3 niveles de dependencia de un socio tecnológico

Hay que asumirlo: los knowmadas digitales no somos nada sin la tecnología.

Nuestro negocio online siempre tendrá necesidades tecnológicas que irán evolucionando con el paso del tiempo y a las que no vamos a tener otro remedio que adaptarnos.

Los socios tecnológicos son una parte más de nuestro negocio digital. Eso es así.

Ahora bien, lleva cuidado porque no todo vale. Aquí también puede haber malas compañías.

A la hora de contratar a cualquier proveedor es imprescindible evaluar el servicio, el precio y el nivel de dependencia que supone para tu negocio. El problema es que esto último, como solo aparece en la letra pequeña, es algo que casi siempre pasa desapercibido.

Yo diferencio tres estados diferentes de dependencia, cada uno con sus ventajas y también con sus riesgos. Voy a explicarte en qué consiste cada uno de ellos.

#1 Nivel bajo de dependencia

Este es el nivel idóneo. Tu socio tecnológico te presta un servicio, sin necesidad de intermediar demasiado en tu empresa. Tienes total flexbilidad, hasta tal punto de que prácticamente no te acuerdas ni de que existe, salvo que surja algún problema.

Para que lo entiendas mejor, piensa en un proveedor de hosting.

Nosotros trabajamos con Raiola Networks y la verdad es que, salvo que tengamos que hacerles una consulta, no necesitamos estar en contacto. Ellos cumplen con su servicio y nosotros nos beneficiamos de él.

Además, hay muchas otras empresas dedicadas a hosting. Si un día quisiéramos cambiar de proveedor, no habría ningún problema. De hecho, ellos mismos se encargarían de hacer la migración. Es decir, como ves,  el nivel de dependencia es prácticamente nulo.

#2 Nivel medio de dependencia

Aquí las cosas ya empiezan a complicarse.

Hablo de un nivel medio de dependencia de tu socio tecnológico cuando continuas manteniendo el control sobre tu negocio, pero existen dificultades para cambiar de proveedor.

Volvamos a poner un ejemplo. Una plataforma de este tipo sería Teachable.

En este caso, puedes subir los materiales de tu curso y gestionarlos tú mismo, pero ¿qué pasaría si hubiese algún problema y necesitases migrar a otra solución?

Lo cierto es que no hay muchas de este tipo, así que seguramente sería costoso hacer el traspaso.

En cualquier caso, continúa siendo un nivel de dependencia aceptable. De hecho, yo mismo uso esta plataforma en mi negocio.

#3 Nivel alto de dependencia

Esta es la línea roja que no deberías cruzar nunca si quieres seguir siendo un emprendedor libre.

Cuanto mayor es la dependencia con tu proveedor tecnológico, menor es tu flexibilidad.

Las soluciones que se incluyen en este grupo casi siempre ofrecen un servicio 360º. Te lo dan todo a cambio de, supuestamente, una pequeña comisión.

Plataformas como Hotmart, Udemy o Amazon serían buenos ejemplos. Todas ellas prestan un servicio online valioso y quitan muchos dolores de cabeza tecnológicos, pero además… facturan para ti.

Tú no vendes. Lo hacen ellos por ti.

Y, ahora dime, si no controlas las ventas ni los clientes, que son el alma de un proyecto emprendedor, ¿sigues siendo el dueño de tu propio negocio?

Para mí, la respuesta es claramente no.

Hotmart y la letra pequeña que no te lees

Hasta el año pasado, estuve participando como afiliado de algunos programas gestionados y vendidos por Hotmart. Incluso vendí uno de mis cursos.

Pero, como te decía, no voy a volver hacerlo.

Te hablo de Hotmart porque lo he experimentado por mí mismo, aunque aquí podrías añadir cualquiera de las soluciones que te he mencionado arriba.

A partir de ahora, voy a ser mucho más cuidoso con la elección de mis socios tecnológicos.

Dime, ¿alguna vez has leído la política de privacidad o los términos de uso de tus proveedores?

Seguramente no.

Cuando llega la letra pequeña, el ratón se mueve casi solo y… ¡aceptar!

Sin darte cuenta es probable que acabes de venderle tu alma al diablo. No sabrás qué has consentido ni a cambio de qué. Y, seguramente, en algún momento acabará pasándote factura.

A mí me ha ocurrido y luego he tenido que darme cabezazos contra la pared.

El ejemplo más reciente fue el de Hotmart. Por eso, voy a contarte qué aceptas realmente cuando vendes tus cursos con ellos y a qué precio.

Espero que te sirva para no cometer los mismos errores que yo he cometido.

Tus cursos ya no son solo tus cursos

Adiós a los derechos de autor. Una vez que entras en el universo Hotmart, el contenido pasa a ser de la plataforma.

Tú mismo cedes voluntariamente esos derechos “para todos los fines y efectos legales, en carácter gratuitoirrevocableirretractable y no exclusivo, por el plazo en que el CONTENIDO se encuentre registrado en la PLATAFORMA HOTMART”.

Esas son las palabras literales que aceptas sin más en los términos de uso.

Es una decisión que quizá deberías meditar un poco, ¿no crees?

Pero aún hay más…

Tus leads ya no son solo tus leads

No.

Cuando trabajas con Hotmart, como productor o como afiliado, todos esos contactos que generes durante el lanzamiento pasarán a ser también propiedad de ellos.

Te lo explican en su política de privacidad:

Es importante que usted sepa y acepte de manera expresa que HOTMART recopile, reciba y almacene Datos Personales e informaciones de forma automática en sus servidores respecto de las actividades resultantes del navegador de los usuarios, lo cual incluye la geolocalización, las direcciones IP, las cookies u otras secuencias de caracteres identificadores, así como también informaciones sobre las transacciones realizadas a través de la plataforma.

Y ¿para qué quieren esos leads?

Los información de la que se alimenta la plataforma gracias a sus miles de usuarios se utiliza para:

  • Poder prestar el servicio adecuadamente. 
  • Favorecer la comunicación entre los usuarios (productores, afiliados y compradores).

Y atención a los tres últimos puntos (palabras textuales):

  • Realizar análisis y estudios relacionados con el comportamiento, los intereses y los datos demográficos de los usuarios, a efectos de entender sus demandas y necesidades y poder proporcionar servicios más adecuados, eficaces e interesantes, mejorando la experiencia de usabilidad de las herramientas de HOTMART;
  • Perfeccionar nuestras estrategias comerciales y de marketing con el objetivo de mejorar los servicios ofrecidos;
  • Enviar mensajes a los Usuarios con informaciones de productos, servicios, publicidad, promociones, banners y noticias de HOTMART.

En otras palabras, utilizan tus leads para vender más su propio producto. Ese es el beneficio real que obtienen Hotmart y otras plataformas de este tipo como Udemy o Amazon cuando te prestan su servicio.

Ellos no te regalan nada. Tú pagas por ese servicio 360º y no solo económicamente. También lo haces con tus contenidos y tus leads.

De la noche a la mañana te has convertido, prácticamente, en uno de sus comerciales. Ahora trabajas para ellos.

Tu negocio ya no es solo tu negocio

Amigo mío, llegados a este punto estás vendido.

No solo porque hayas perdido el control de tu contenido y tus leads, sino porque además una vez que aceptas trabajar con Hotmart aceptas también la exclusividad. Has caído en la trampa

Tu contrato con ellos te obliga a comercializar el contenido de tu curso únicamente en Hotmart. No podrás usar ninguna otra plataforma para ello.

Estás completamente atado de pies y manos.

Eso sí, si algo saliese mal con un cliente y fuese necesario incurrir en algún proceso judicial, tú serías el único responsable del contenido del curso y de los costes económicos que conllevase ese proceso.

Un trato redondo, ¿verdad?

Busca un modelo que minimice tus riesgos y genere valor en el ecosistema emprendedor

Cuando tienes una dependencia tan alta de un proveedor tecnológico de este tipo, puedes imaginarte que los riesgos se multiplican.

  • ¿Cómo vas a gestionar el control de calidad si el contenido no está en tus manos?
  • ¿Qué ocurriría si ese proveedor dejase de funcionar de un día para otro?
  • ¿Y si, con el paso del tiempo, la solución incrementara sus comisiones?
  • ¿Qué pasaría si un error tecnológico echase por tierra todo tu lanzamiento?

Podría seguir haciendo preguntas como estas durante un buen rato, pero la conclusión está clara:

El mayor riesgo de depender completamente de un proveedor tecnológico es que pierdes el control sobre tu propio negocio.

Sin embargo, más allá de esto, hay otro inconveniente que no he comentado hasta ahora y que ha sido una de las razones clave para dejar de trabajar con Hotmart.

Este tipo de empresas no generan valor en el ecosistema emprendedor.

El modelo en el que yo creo no es este. Aquí todo el beneficio recae en una gran compañía que se hace grande a nuestra costa, mientras que se reduce el trabajo de pequeños freelances e infoproductores.

Sinceramente, es algo que va en contra de mis valores y los de mi equipo.

En lugar de esto, ¿qué propongo?

Construye tus propios activos y pide ayuda a otros emprendedores digitales como tú. Haz crecer este ecosistema.

Yo ya estoy haciéndolo y estoy seguro de que las ventajas superan de lejos a los inconvenientes.

¿Tú qué opinas? Cuéntamelo en los comentarios.

Un artículo escrito por Franck Scipión