Mi experiencia en un Coworking

Aunque creo que no lo he dicho por aquí, llevo un mes trabajando en un espacio de coworking.

El comenzar a trabajar en él no fue para nada una decisión meditada ni mucho menos, sino que, un buen día, me dio el punto. De la misma forma que un día se me cruzó el cable y me corté el pelo después de 20 años ininterrumpidos de melenón, y de la misma también un día me lo dio también cuando decidí montarme algo por mi cuenta… esos “puntos” que le dan a uno, ese momento en el que se te enciende la bombilla y haces caso de ese impulso interno que te pide hacer algo en concreto, son cosas de las que luego no te sueles arrepentir.

Y así ha sido en esta ocasión también.

Había pensado varias veces empezar a trabajar en un coworking, pero la verdad es que nunca me lo había llegado a plantear en serio. Y menos al principio, cuando tienes que mantener los gastos al mínimo. Había estado trabajando en una zona de mi propia casa todo el tiempo, donde tenía (y sigo teniendo) un espacio estupendo y amplio, adaptado para todos mis cachivaches. Pero de alguna manera, había llegado a un punto en el que necesitaba más.

Si no sabes muy bien que es un coworking, a modo de resumen, comentarte que es un espacio en el que muchos emprendedores trabajan juntos (pero no revueltos) cada uno en tu propio proyecto, y en el que se generan sinergias y colaboraciones bajo mismo techo.

Siempre puedes echar mano de Wikipedia y leer una definición más extensa aquí.

Por un cúmulo de distintas “casualidades” (lo pongo entre comillas porque no creo en las casualidades), hace un mes encontré Wekco, que es un espacio de coworking de aquí de Coruña que está genial y en el que estoy muy contenta. En mi caso, trabajar exclusivamente en un lugar así, no es viable. Gran parte de mi trabajo sólo necesita de un ordenador y una conexión a internet, pero otra parte no. Siendo diseñadora, y de producto, tengo que hacer mucho trabajo “artístico”, maquetas, fotos, pruebas varias… en fin, una parte más plástica que viene de serie con el oficio, y para el cual necesito un espacio y unos materiales para los que un coworking no está pensado. Por eso sigo conservando mi Batcueva personal para este tipo de cosas.

Suelo ser muy organizada y no necesito de una fuerza de voluntad extra para trabajar (más que nada porque hago lo que me gusta, y me levanto feliz de la cama sabiendo que tengo que trabajar) pero sí es verdad que me organizo mucho mejor ahora, las horas me cunden el doble y me obligo a cumplir con una rutina de trabajo mucho más productiva desde que trabajo aquí.

Principales desventajas

– El ruido: estando varias personas bajo un mismo techo, el ruido es inevitable, sobre todo escuchar a los demás hablando por teléfono, o tecleando o moviéndose en general. Nada que no se arregle con unos cascos y música bajita, pero para quien necesite silencio absoluto todo el tiempo, quizás unirte a un lugar como éste no sea lo más recomendable.

– La privacidad: lógicamente, tus compañeros saben cuándo entras, cuándo sales, con quien te reúnes, escuchan tus llamadas de teléfono… Tu privacidad queda reducida, uno se ve forzado a salir fuera o ir a una sala de reuniones si es que quiere tener una conversación privada.

– Limitación de espacio: Además de tu mesa, podrás tener, como mucho un estante y/o una taquilla, así que uno tiene que llevar para allí un número limitado de cosas, al final el espacio es de todos y hay que compartirlo lo mejor posible.

 

Principales ventajas

– Contacto humano: aunque tengas muchas reuniones por Skype y estés hablando todo el tiempo con gente vía mail, chat, etc., no es lo mismo. Conocer gente maja, en la misma situación que tú da mucha vida. Además, en un lugar de este tipo ya sabes el tipo de personas que te vas a encontrar, si les gusta trabajar en un sitio como este, de por sí serán abiertos, colaborativos y generosos.

– Disciplina y productividad: a mí no me gusta marcarme un “horario de oficina”, de hecho, si uno se lo monta por su cuenta una de las principales cosas que busca es tener libertad, pero si te ayuda a marcarte una disciplina y a “obligarte” a que las horas que estés ahí dentro, estás trabajando. Además es que al estar mucho totalmente concentrado el tiempo rinde más y el resultado de tu trabajo es mucho mejor.

– Los eventos / Estar al día: en este tipo de espacios suele haber eventos de todo tipo, relacionados con emprender, nuevas tecnologías, idiomas… estar allí dentro hace que te enteres el primero de este tipo de cursos o charlas y puedas apuntarte el primero. Además, el hecho de estar rodeado permanentemente de emprendedores, hace que te enteres mucho más fácil y rápido de la actualidad, nuevas herramientas, etc.

Consejos para escoger el espacio de coworking adecuado

– Haz investigación en tu zona, o en lugares que no te queden a mucho más de 10-15 minutos de distancia. Al menos yo, no quiero pasarme media mañana en el coche/bus/metro para llegar a mi lugar de trabajo, por muy ideal que sea. El tiempo es oro, ya sabes.

– Haz una visita primero al que te guste. Porque aunque esté genial de precio y por teléfono podáis poneros de acuerdo, mejor ir por allí para asegurarte de que cumple con todas tus necesidades de mobiliario, complementos, nivel de ruido, etc.

– Valora su horario de apertura según las horas del día en las que trabajes. Sé que hay coworkings que tienen un horario concreto en el que puedes estar allí. Yo suelo madrugar bastante e irme pronto, con lo cual, no veía como una opción el hecho de tener que adaptarme yo al horario del espacio. En cambio, si eres de los que trabaja durante las horas centrales del día, quizás te de igual, o incluso te venga bien saber que cierra a una hora en concreto para darte prisa y dejar todo acabado cuanto antes

– Pregunta si dispones de una taquilla/espacio para tus cosas. Para que no tengas que ir cargado todos los días trayendo y llevando el material que necesitas para trabajar, lo ideal es que tenga algún tipo de espacio personal en el que puedas dejar algunas cosas (desde bolis y rotuladores hasta tus bolsitas de té). Asegúrate de preguntar si dispones de esta opción porque te aseguro que lo necesitarás.

– Aprovéchate de la sala de reuniones. Algo muy importante que debe tener un espacio como este, es una sala de reuniones en la que poder verte con tus clientes y colaboradores. Un punto muy a favor de no trabajar en casa es poder usar esta opción, así que asegúrate que la tienen disponible y cómo la puedes usar, ya que puede tener un horario, quizás su uso sea limitado o hay que reservarla primero.

Yo desde luego te recomiendo trabajar en un espacio de coworking, pero, como siempre, analiza primero tus necesidades y valora si es la mejor opción para ti. ¿Trabajas ya en uno? ¿Estás pensando en buscar el espacio perfecto para ti? Me encantará leer tus comentarios.

¡Un fuerte abrazo y hasta pronto!. Marta Falcón.

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