Permanecer sentado ocho horas al día es la peor noticia para tu cerebro

Nuevas evidencias apuntan a que permanecer sentado ocho horas al día frente a una pantalla no es precisamente el hábito más saludable del mundo. Ha sido en este caso un estudio publicado en el Journal of Applied Physiology, el que ha dado la voz de alarma: el sedentarismo prolongado puede propiciar el desarrollo de enfermedades neuronales como la demencia.

¿El responsable? La variación de los niveles de oxígeno en el cerebro cuando permanecemos mucho tiempo sentados. Para evitarlo, los responsables del estudio aconsejan a los trabajadores levantarse cada media hora, dar un pequeño paseo y volver al trabajo. Y es que estas mini-pausas no sólo son buenas para nuestro cerebro sino que además, mejoran nuestro rendimiento.

Por qué el sedentarismo afecta al cerebro

El riego sanguíneo del cerebro es uno de los procesos más importantes de los que se producen en nuestro cuerpo. Para manterse vivas, las neuronas y las células cerebrales necesitan el oxígeno y los nutrientes que transporta la sangre.

Debido a lo vital de este flujo, el cerebro lo regula de forma estricta, teniendo en cuenta para ello un buen número de factores fisiológicos, como el equilibro entre oxígeno y dióxido de carbono en sangre fruto entre otras cosas de nuestra propia respiración. El problema es que esta regulación puede verse alterada por algunos factores externos.

En este sentido, lo que el estudio viene a demostrar es que cuando pasamos mucho tiempo sentados, pueden producirse pequeñas fluctuaciones en cuanto al nivel de riego que recibe el cerebro, traduciéndose en una menor presencia de oxígeno y mayor de dióxido de carbono.

Cuando esto ocurre es bastante habitual que notemos cómo se nos “nubla el pensamiento” (por ejemplo nos encontramos más cansados o con menos energía para trabajar) e incluso experimentemos pequeños problemas de memoria.

Lo que es peor sin embargo, es que el estudio sugiere que debido a estas alteraciones en el nivel de riego sostenidas en el tiempo, en este sedentarismo prolongado puede encontrarse el origen a largo plazo, de algunas enfermedades neurodegenerativas, siendo la demencia una de las que han identificado.

La buena noticia es que como hemos visto, mantener el “cerebro oxigenado” es bastante sencillo. Junto a esas pausas que debemos hacer cada cierto tiempo en nuestra oficina, andar con regularidad y realizar ejercicio físico de forma moderada es la mejor receta para mejorar nuestra vida neuronal.

Un artículo escrito por Rodolfo de Juana

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