Uno de los problemas de trabajar en casa es que si no mantenemos la debida disciplina realizar las mismas tareas en la oficina y en casa no implica pasar el mismo tiempo trabajando. Si además se alargan los horarios cuando trabajas en casa, el resultado es que nos pasamos el día sentado delante del ordenador.

Si a esto se le añade que muchas veces tendemos a alargar los horarios para no dejar tareas pendientes para el día siguiente, la cosa se complica. Dedicar media hora más y así mañana se parte de cero, puede que no suponga mucho. Al fin y al cabo no perdemos tiempo en desplazamientos al lugar de trabajo.

Pero lo cierto es que si no nos quedamos media hora más https://www.pymesyautonomos.com/vocacion-de-empresa/trabajar-en-casa-vs-trabajar-en-la-oficina para terminar una tarea, tampoco tenemos por qué hacerlo en casa. Porque seguramente no será algo tan urgente. Es necesario saber echar el cierre y desconectar. Y para eso es fundamental fijarse unos horarios y cumplirlos.

Además en muchos casos, a determinadas horas en casa, sufrimos interrupciones constantes. Esto supone que se pierde la concentración y volver a la tarea en la que estábamos no resulta tan sencillo ni tan rápido. Sobre todo a medida que el cansancio hace mella según van pasando las horas.

Por eso es fundamental madrugar. Aprovechar las primeras horas y seguir levantándonos como cuando nos íbamos a la oficina. La rutina tiene que ser la misma y que el tiempo de desplazamiento juegue a nuestro favor. Después ya tenemos tiempo para aprovechar y finalizar antes o hacer una pausa más larga a la hora de la comida.

Por último existe la tendencia a no descansar. Trabajamos sin pausa y sin levantarnos de la mesa, sin estirar las piernas y esto se paga. Porque cuando paramos se pueden alargar demasiado, dejando que el tiempo del café se convierta en un pozo negro del que cuando queremos darnos cuenta es la hora de comer y ya vamos contrarreloj para acabar el trabajo del día.

Hay que tomar las decisiones adecuadas. Sobre todo al principio, para fijar una rutina que juegue a nuestro favor. De otra forma arrastraremos malos hábitos que nos harán volver a la oficina en poco tiempo.

Un artículo escrito por Carlos Roberto