¿QUÉ ES UN MENTORING? MENTORING VS COACHING

¿Eres ambicioso y valoras tu tiempo? No me digas más, necesitas un mentor. ¿Qué es eso del mentoring? En este post te cuento que es el mentoring y en qué se diferencia del coaching.

Se dice que, si quieres ir rápido, mejor ir solo. Pero, si quieres llegar lejos, deberías ir acompañado. La clave es elegir bien a tus compañeros de aventura. Porque puedes llevarte a unos cuantos más, tan perdidos como tú, y además sin tus capacidades ni tu energía…y en este caso, es probable que el viaje se te complique muy rápido.

O puedes ir de mano de un mentor. Alguien que ya ha logrado lo que pretendes lograr y te puede acelerar en conseguir lo mismo para tu propia vida. Siempre desde la perspectiva de tu propia responsabilidad: eres tú el que debe hacer el camino.

El valor de no perderse cada dos días, ni desgastarse en tareas irrelevantes es inconmensurable.

Y el de cuidar aspectos de tu vida personal que impactan directamente a tu proyecto empresarial sin que tuvieras consciencia de ello. O el de anticipar cosas que ni imaginas hoy, sin precio…

¿Qué es un mentoring?

Piensa en Matrix. Cuando Neo se descarga un programa para pilotar helicópteros o domar las artes marciales.

El mentoring es lo que más se acerca a este resultado sin la inmediatez de una película de anticipación futurista.

El mentoring, o mentoría es una práctica que nace para transferir conocimientos de un mentor a su alumno, el mentoree. El mentor aconseja, enseña, guía y ayuda a su aprendiz en el desarrollo de sus capacidades y habilidades profesionales para aumentar sus posibilidades de éxito laboral en el futuro.

Se trata de una metodología práctica basada en la implementación y la experimentación, como fuentes únicas de validación de los aprendizajes. Un conocimiento no aplicado es una pérdida de tiempo.

En general el mentor es más viejo que el mentoree. El mentoring no es táctico, es estratégico. La sabiduría nace de la experiencia. Tener experiencia requiere tiempo.

No obstante, no siempre es el caso. Hay varios aspectos que valorar a la hora de elegir un mentor. 

Mi actual mentor tiene 30 años, 20 menos que yo.

Pero su negocio factura 20 veces más que el mío. Entonces, él es más sabio en gestionar el caos que nace cuando los negocios escalan. Es el conocimiento que quiero que me transfiera en este momento.

Y en la mentoría, abordamos aspectos personales, estratégicos y habilidades trasversales (mentalidad, liderazgo, etc…). Las tácticas corren a mi cargo y no representan más del 25% de la mentoría.

Detrás del mentoring nace la idea de que todos tenemos un potencial de crecimiento sin explotar, y que el papel del mentor es de canalizar la energía de su mentoree para acelerar la consecución de resultados.

Aunque en muchos casos, un programa de mentoring necesite años para realmente aportar un valor trascendental en la vida de las personas.

Nadie adquiere competencias y habilidades al instante, sin apenas esfuerzos, como lo plantean en Matrix.

Aunque quizás algún día… ¿quién sabe?



Mentoring vs coaching: las grandes diferencias

El mentoring se podría definir como la relación que se crea entre una persona con experiencia y éxitos y un alumno al que guía y aconseja para enriquecerlo tanto a nivel personal como profesional.

¿Qué diferencias existen entre coaching y mentoring?

Ambos conceptos comparten espacio y tienen técnicas y procesos en común.

En general, un mentor actúa de coach de vez en cuando pero un coach no tiene por qué actuar de mentor.

#1.- El coaching es más táctico, El mentoring más relacional.

Existen básicamente tres grandes familias de coaching:

  • ejecutivo (carrera)
  • de vida (emociones)
  • o de salud.

Un planteamiento de coaching tiende a resolver un problema concreto: hablar en público, crear un funnel online, perder 10 kg sin dietas, positivar el estrés, etc.

El mentoring en cambio pone el foco en la relación entre dos personas, desde una perspectiva global: salud, relaciones, propósito, finanzas, trabajo, etc. Es un proceso de autoconocimiento que debe partir desde la base de lo que uno pretende hacer en la vida.

#2.- El mentoring necesita más horizonte de tiempo que el coaching

El coaching al ser más específico produce resultados más rápido. Se centra en el ahora, el problema identificado y resolverlo, sin reflexión 360º.

El mentoring necesita más tiempo, para que un clima de confianza se establezca y la transferencia de sabiduría pueda ocurrir. El mentoring no solo se centra en el ahora, si no que se proyecta al futuro.

#3.- El mentor se centra en la relación, el coach en la tarea

El mentor no se deja atar por la tiranía del presente sino que piensa en el desarrollo a medio-largo plazo de su mentoree. Puede que esta visión más estratégica tenga consecuencias de forma transitoria en los resultados a corto plazo.

El coach se obsesiona con los resultados a corto plazo y la métrica de éxito al completar el proceso.

#4.- El mentor enseña, guía y toma partido. El coach a menudo solo es un espejo

Muchos clientes de coaching terminan cansados de recibir una pregunta como repuesta a su pregunta.

El mentor, en cambio, toma partido, recomienda, basándosedo en su propia experiencia y con la prudencia necesaria para hacerlo («Inténtalo, nunca se sabe; pero, por experiencia, lo que he visto es aquello…»).

Si el coach ayuda a su cliente a encontrar las respuestas dentro de sí, con herramientas y técnicas de forma neutra; el mentor toma la iniciativa y determina lo que tiene que hacer el mentoree en cada momento.

#5.- El mentor es especialista

Un coach puede intervenir sin conocimiento sectorial previo. Siguiendo sus técnicas de coaching, puede conseguir resultados en muchas industrias distintas. Muchos contextos distintos.

El mentor, sin embargo, es un profesional cualificado con larga experiencia en un sector y un modelo de negocio. Además, el mentor debe abrir su red de contactos a sus alumnos. Para que esto ocurra, es mejor que el mentor haya acompañado el mismo target durante décadas.

En las mentorías de negocio, un buen mentor solo trabaja un modelo de negocio y un sistema concreto.

Nadie puede ser el mejor sherpa del mundo en todas las montañas de la Tierra. En cambio, sí que puedes ser el nº1 en tu montaña.

#6.- El mentor es más cercano

La confianza es la base del trabajo entre mentor y mentoree. Hay que conocerse, apreciarse y dejar surgir toda la paleta de emociones que puede haber en una relación entre 2 personas.

De hecho, la palabra mentor viene de la mitología griega.

Ulises, cuando se fue a conquistar en Troya, dejo su hijo, Telémaco, en mano de Mentor, su amigo.

Mentor tejió con el tiempo una relación de confianza con Telémaco, donde las emociones se dejaban fluir. A consecuencia de ello, pudo transferir mejor sus conocimientos a Telémaco, que terminó siendo un gran rey.

Un mentoree debe sentirse muy inspirado por lo que ha logrado su mentor. En todas las facetas de su vida.

Beneficios de una mentoría para emprendedores

Los beneficios del mentoring son múltiples:

  • Mejora tu visión estratégica y tu foco
  • Dispara la productividad
  • Permite progresar y llegar al siguiente nivel en tu carrera profesional.
  • Desarrolla tus competencias y habilidades con la práctica cotidiana
  • Aumenta tus niveles de confianza
  • Rompe el aislamiento del emprendedor
  • Mejora tu networking, en un nicho concreto (red de mayor calidad)
  • Mejora tu propio conocimiento
  • Potencia tu marca personal con un mayor liderazgo e reforzando tu influencia
  • Te centra en tu zona de genialidad, mejorando las emociones que sientes en tu día a día
  • Te permite cuidar mejor tus niveles de energía y desarrollar tu otra vida, la personal.
  • Acelera tus resultados en todas las facetas de tu vida

Obviamente, nada de esto ocurre sin un trabajo profundo del mentoree sobre su propia persona, sus deseos, sus prioridades vitales. Nada grande se ha construido nunca sin tiempo.

Un mentor está aquí para acompañarte un buen rato a construir tu propia Sagrada Familia.

Las grandes etapas de un programa de mentoring

El proceso de mentoring suele contar con 5 fases distintas:

Los brotes verdes del nacimiento de una relación

Esta fase de cualificación es previa a la ejecución en sí del programa de mentoring, pero es clave para validar expectativas de ambos lados, y ver si hay química para estar trabajando de forma continuada en el tiempo.

La confianza y la responsabilidad deben ser mutuas.

Los procesos de mentoring son procesos de gestión del cambio en las personas. Por lo tanto, son arriesgados y ambos actores deben aceptar este riesgo.

Este riesgo percibido es el sustrato necesario para que haya innovación en la vida profesional y personal del mentoree.

Fijar metas y elegir la mejor ruta para llegar a ellas

Se define ad-hoc para cada alumno cuál deberían ser las metas. A 25, 5 y 1 año vista.

Tan importantes como las metas inteligentes es el sistema que va a garantizar la consecución de resultados:

  • Se valida el modelo de negocio
  • Se valida el target y el nicho de mercado – ¡para los próximos 25 años!
  • Se valida la oferta CORE, tu programa signatura en el mercado
  • Se valida el canal de atracción, fidelización y conversión
  • Se valida el sistema de entrega de tu solución CORE

Estos son los inputs de tu plan de mentoring.

A partir de ahora, vamos a ir trabajando en crear las piezas que faltan y/o mejorar tus competencias existentes para llegar al siguiente nivel.

Definir el plan de acción para implementar el sistema de trabajo

La fase siguiente es el detalle operativo que hay que poner en marcha para poder llegar a los objetivos planteados, tanto a nivel empresarial como personal.

Nuevas tecnologías, nuevas habilidades, nuevos procesos. Se tienen que detallar las acciones necesarias para garantizar los resultados.

Hace falta trabajar la secuencialidad de las acciones para que el mentoree tenga claro qué hacer en cada trimestre, en cada mes, en cada semana y en cada día.

Ejecutar el plan con revisiones periódicas

El mentoring es un acompañamiento tipo Dojo, en el que el mentoree tendrá que practicar, casi cotidianamente, una serie de cosas hasta domar la técnica e integrarla en su rutina de vida/trabajo.

En esta fase, el uso de cuadro de mandos para medir avances es necesario. Es la base para poner mantener reuniones periódicas productivas.

Cerrar la mentoría

De forma ideal, un mentoree debería contemplar la posibilidad de seguir 3 años con su mentor. A veces es difícil hacer cambios estructurales importantes en menos tiempo. Es el caso, por ejemplo, de las reinvenciones profesionales.

En cualquier caso, cuando un mentoree decide cerrar su mentoría, es fundamental hacer un repaso a todo lo que se ha logrado en el periodo de colaboración.

Y desearse lo mejor para el futuro.

Aunque la relación comercial puede terminarse, el nexo emocional que hay entre un mentor y un mentoree no desaparece nunca.
Es lo bueno de poder contribuir a mejorar la vida en general de una persona.

Este afán de ayudar de forma genuina se encuentra en el 100% de los buenos mentores.

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