¿Sabes cuál es el GPS del éxito en los negocios?

Vamos a imaginar un escenario: sales de vacaciones con tu familia, conduces el auto desde la ciudad con rumbo a la playa y llegas a una zona en la que el GPS no funciona porque se pierde la señal. Entonces, ¿qué haces? Buscas ayuda, ¿cierto? Y a quién le preguntas, ¿a otro turista como tú o a un lugareño que conoce la carretera y te puede dar una indicación confiable y precisa?

Supongo que, obviamente, al lugareño. Es lo normal: cuando estamos perdidos en alguna situación en la vida, lo normal es que acudamos a alguien que sabe más del tema, que acredita más experiencia y que, además, ya antes ayudó a otros con éxito. Es una premisa que aprendemos de chicos, en casa, cuando enfrentamos un problema y recurrimos a papá o mamá, que lo saben todo.

De la misma manera, en caso de sufrir un inconveniente de salud vamos al médico general para que nos remita al especialista, al que se las sabe todas acerca de, por ejemplo, cardiología, o urología, o dermatología. Por instinto, porque lo aprendemos y porque hay un sexto sentido que nos dice que es lo correcto, si hay algún problema buscamos la solución con el experto.

Así sucede en casi todas las áreas de la vida, tanto en actividades sencillas como el otras más complejas. Sin embargo, curiosamente, irónicamente, no es el mismo comportamiento que seguimos en los negocios. Esta es una actividad riesgosa sin importar qué hagas, si vendes productos o servicios, pero el peligro se incrementa si eres un emprendedor digital.

¿Lo sabías? Sí, el riesgo de equivocarse aumenta porque la cantidad y variedad de tareas que debemos asumir es elevada y pesada. Además, en el ámbito digital, más rápido que en el escenario offline, la dinámica de los cambios y la evolución avanza con rapidez. Entonces, hay una permanente necesidad de adaptarse, de reformular las estrategias, de adquirir conocimiento.

Así es el mundo de los negocios hoy, en el siglo XXI. Había otra forma de hacer negocios, que de hecho tuvo éxito durante bastante tiempo, pero se quedó relegada en el siglo pasado. Era aquella de que el dueño era omnipotente, omnipresente, el que lo hacía prácticamente todo. Pero, claro, lo sabemos el mundo evolucionó y hoy el éxito de un negocio es un trabajo de equipo.

De hecho, por si no lo sabes, tras bambalinas en MercadeoGlobal.com, mi empresa, hay otras personas más, un equipo profesional y capacitado que me brinda el soporte necesario para que yo me pueda dedicar a lo más importante y a lo que más me apasiona: al marketing. Sí, a diseñar, a implementar, a poner en marcha las estrategias que hacen que todo funcione y al networking.

Hay un contador, un copywriter, un diseñador gráfico y otras personas que cumplen tareas que son importantes en el engranaje y que yo no puedo cumplir y que, si las quisiera realizar, me demandarían mucho tiempo que prefiero utilizar en otras actividades. Por ejemplo, velar por otras fuentes de ingresos, gestionar relaciones comerciales y algo muy importante: capacitarme.

Aunque no lo creas, dedico mucho tiempo a seguir aprendiendo, a actualizarme. He estado en el mundo de los negocios digitales desde que estos comenzaron hace más de dos décadas y sé cuál es el beneficio del aprendizaje continuo. Asisto a eventos, leo libros, veo videos, escucho audios, converso con mis mentores y mis colegas más cercanos y, además, atiendo las asesorías que brindo.

Una de las lecciones más importantes que aprendí en el camino es que nadie, absolutamente nadie, en la vida o en los negocios, alcanzó el éxito o cumplió sus sueños sin la ayuda de otros. Es indispensable apoyarte en personas que ya recorrieron el camino que tú quieres transitar, que ya cometieron los errores que tú estás a punto de cometer y que ya llegaron adonde tú quieres estar.

Vuelvo a algo que mencioné antes: cuando eres joven y enfrentas un problema quizás acudas a un amigo en el que confías, pero seguramente él no tiene el conocimiento y la experiencia para darte un consejo acertado. Entonces, ¿qué haces? Vas a donde tus expertos, papá y mamá, que se las saben todas, que ya pasaron por las mismas y que harían lo que fuera necesario por ayudarte.

Cada día conozco emprendedores de diversos países de Latinoamérica y de Estados Unidos que le ponen empeño a su negocio, que trabajan con disciplina y se esfuerzan, pero la mayoría no avanza. No avanza ni un paso. Y es frustrante, lo sé. ¿Cuál es la razón? Tras bambalinas no hay nadie, están solos, sin respaldo. Así, entonces, están condenados a reventarse tarde o temprano.

Por personas como ellos fue que hace más de seis meses abrí Círculo Interno, una experiencia de la que, con la mano en el corazón, puedo decirte que es una de las más enriquecedoras de mi trayectoria. Y no hablo de dinero, por supuesto. Me refiero a aprendizaje, a compartir vivencias, a hacer networking, a establecer sinergias de colaboración, a apoyarnos mutuamente.

Cada semana realizamos una sesión virtual en la que abordamos temas teóricos, evaluamos lo que cada un hace en su negocio y tratamos de mejorarlo entre todos, invitamos a expertos para que nos ilustren sobre temas específicos o, simplemente, hacemos una ronda de preguntas y respuestas en la que se da una interacción muy poderosa. Eso, sin embargo, no es todo.

Compartimos un grupo privado de Whatsapp que funciona 24-7. Allí, cualquiera formula una pregunta o pide un consejo y siempre recibe una lluvia de respuestas. Por esa vía también ponemos a disposición de todos documentos, estudios o casos de éxito que son valiosos y, lo mejor, nos brindamos apoyo. Ya nadie está solo, nadie está a la deriva, nadie está estancado.

Te menciono cinco poderosos beneficios de pertenecer a una comunidad como Círculo Interno:

1.- Conocimiento: no importa cuánto sabes o cuánto ignoras porque el apoyo del grupo suplirá cualquier carencia. El aprendizaje será más efectivo, más rápido y más entretenido

2.- Networking: ya no volverás a estar solo. Conocerás a emprendedores que están en tu mismo nivel y otros más avanzados en los que te puedes apalancar. Tu horizonte se ampliará

3.- Resultados: “si estás solo llegarás más rápido, pero si vas acompañado llegarás más lejos”. La sinergia del grupo te llevará en coche, te arrastrará hasta donde quieres llegar

4.- Comunidad: aquella premisa del “todos para uno y uno para todos” aplica a la perfección en este escenario, diseñado para potenciar las fortalezas y minimizar las debilidades de cada uno

5.- Inversión: cualquier cantidad de dinero que inviertas en ti, en tu preparación, en fortalecer tu conocimiento y en adquirir habilidades es la mejor inversión que puedes realizar

ÁLVARO

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