Hay mil y un ideas, tips, sugerencias, técnicas y metodologías que nos ayudan a incrementar nuestra productividad. Incluso, existen algunos consejos básicos y simples que verdaderamente hacen una gran diferencia. Un ejemplo concreto de este tipo de consejo o acción es decir NO.

Dicho eso, vayamos a esa decisión importante que cambia todo, que incrementa de manera exponencial nuestro nivel de productividad, en muy poco tiempo:

Decidir decidir.

¡Esta breve oración con dos palabritas iguales es poderosísima!

Digamoslo de otra manera…

Tomemos la decisión de decidir.

“Decidir decidir” es una estrategia para lograr altos niveles de productividad. Por supuesto, parece sencillo pero implementarlo es otra cosa. La cuestión será crearnos ese hábito positivo de decidir decidir.

El punto es que, a la hora de organizarnos y ser más productivas, la indecisión juega un papel clave.

Sea que abras un email o un documento en un sobre físico, por poner un ejemplo concreto, si estás enfocada en ser productiva, lo ideal es tomar alguna decisión respecto de ese email o ese documento en el preciso instante en el que lo recibís y abrís. De lo contrario, habrás invertido tiempo en algo que no resolviste. Al no resolver, al no tomar una decisión al respecto, estarás luego leyéndolo nuevamente para , ¡por fin!, tomar una decisión.

 

¿Qué nos impide tomar decisiones en el momento?

Uno de los motivos más comunes por los que NO tomamos decisiones es la INSEGURIDAD. Desde ya, está también la pereza, pero como buena emprendedora que sos, seguramente ese no es tu caso. 😉

Es muy real que la inseguridad nos invade en un montón de momentos claves.

Si bien en la vida hay decisiones importantes que merecen una pausa, una reflexión… nuestro día a día está repleto de pequeñas e insignificantes decisiones que juntas impactan de lleno en nuestro nivel de organización y productividad.

Otro motivo muy común por el que NO tomamos decisiones es la necesidad de asumir un COMPROMISO. Muchas decisiones llevan aparejado un compromiso que puede ser de diversas índoles. Por poner un ejemplo, el compromiso podría estar relacionado con dedicación de tiempo para una reunión, un trabajo, un proyecto….

Al estar frente a una decisión que conlleva asumir un compromiso muchas veces lo EVADIMOS automáticamente sin detenernos a pensar. Nos decimos “Después lo veo tranqui…”. ¡Error! Caemos en la trampa de posponer algo en lugar de tomar unos minutos para sincerarnos y analizar el motivo por el que estamos evadiendo este compromiso.

Dedicar unos breves minutos a descubrir el motivo que subyace detrás, identificando qué nos está sucediendo, es un excelente primer paso para resolver la situación. Hacernos preguntas breves y poderosas respecto de la imposibilidad de comprometernos frente a una tarea en particular nos ayuda a tomar alguna decisión. Incluso a veces, simplemente a poner en práctica el consejo sencillo mencionado al inicio de este artículo: decir NO.

 

Frente a cada cosa que se nos presenta, tomar una decisión es básicamente decidir actuar. Actuar, hacer, accionar es lo que hace que las cosas sucedan.

 

Te invito a ejercitar…
Decidir decidir.

Hasta la próxima, Vicky Miles