Cómo cuidar el activo más valioso de tu negocio

Esta es una pregunta que, cuando la formulo, suele ser el comienzo de un largo silencio antes de la respuesta. ¿Podrías decirme cuál es el activo más valioso de tu negocio? Me provoca curiosidad saber por qué hay tal variedad de respuestas, por qué inclusive hay personas que no pueden determinar un solo activo, cuando a mi juicio se trata de algo lógico. Y tú, ¿qué me responderías?

En estos tiempos de internet, la mayoría de las personas se inclina por la tecnología, es decir, por las herramientas que se requieren para que su negocio funcione. Es cierto, son necesarias. Otras más me dicen que el dinero, porque sin este recurso es, según ellas, prácticamente imposible alcanzar el éxito. Y algunos más se refieren al equipo de trabajo que soporta su idea.

Sí, las herramientas, el dinero y el recurso humano son indispensables en tu negocio, pero no son el activo más valioso de negocio. De hecho, tú puedes ganar dinero a través de internet valiéndote solo de las herramientas: por ejemplo, a través de un programa de afiliados, vendiendo productos que son creados por otros. Lo único que requieres es un computador y una conexión a internet.

De la misma manera, es posible comenzar un negocio, o ganar dinero, sin necesidad de realizar una elevada inversión. Yo soy un caso que confirma esta premisa: cuando me inicié, por allá en 1998, tenía poco dinero, muy poco. Comencé como afiliado de Amazon y poco a poco me abrí camino en el mercado, con lo que generé los recursos que me permitieron montar mi empresa.

Y en relación con el recurso humano puedo decirte que también comencé solo, por dos razones: no contaba con el dinero para contratar personal y, más importante aún, no había a quién contratar. Me explico: en el mercado hispano, que era una selva virgen, prácticamente no había más personas capacitadas; fueron apareciendo después, cuando se derribaron varias barreras.

¿Entonces? Si no son las herramientas, si no es el dinero, si no es el recurso humano, entonces, ¿cuál es el activo más valioso de tu negocio? ¡Tú, tú eres el activo más valioso tu negocio! Sin ti, tu negocio no existiría. Tu conocimiento, tu talento, tus dones, tu pasión, tu vocación de servicio y tu experiencia son la razón de ser de lo que haces, son el motivo porque lo haces y para quién lo haces.

Esto que acabo de mencionar, sin embargo, hay que tomarlo con pinzas. ¿Por qué? Porque si lo tomas literal corres el riesgo de caer en el error que han cometido tantos otros: el egocentrismo. Sí, los tristemente célebres payasos digitales que abundan por doquier y que se dedican a hablar de sí mismos, de sus hazañas, de sus logros, y que tanto daño le hacen al mercado con sus mentiras.

Mientras mantengas los pies en la tierra, mientras entiendas que aquello que haces solo tiene sentido en la medida si ayuda a otros a transformar su vida, mientras te enfoques en darles a tus clientes lo mejor de ti cada día, inclusive más de lo que les habías prometido, estarás a salvo de este riesgo. Y, lo más importante, reforzarás la premisa: tú eres el activo más valioso de tu negocio.

Por eso, amigo mío, ¡debes cuidar de ti! Recuerda que tu negocio es simplemente un reflejo de lo que tú eres, de tu vida. Si estás enfermo, tu negocio también fallará; si pierdes la perspectiva y te dejas llevar por el ego, tu negocio lo pagará; si estás saludable y te propones cada día ser tu mejor versión, tu negocio lo agradecerá. Por eso, parte de tu trabajo consiste en saber cuidar de ti.

Esto, lo confieso, fue algo que aprendí a las malas, por cuenta de los golpes de la vida. Soy un apasionado de mi trabajo, amo lo que hago, pero durante mucho tiempo me olvidé de mí y la salud me pasó una costosa factura. Por fortuna, la vida me dio una nueva oportunidad y la estoy aprovechando al máximo, bajo una premisa: cuidarme porque soy el activo más valioso de mi negocio.



Estos son algunos de los hábitos que me ayudan a cumplir con esta tarea:

1.- El descanso. No somos máquinas y, como cualquier otro ser humano, los emprendedores tenemos límites. Está bien que no tenemos jornadas definidas, que los fines de semana suelen ser también de trabajo, pero hay que descansar. Y no solo se trata de dormir bien y el tiempo suficiente, sino también realizar otras actividades que refresquen la mente.

2.- Las rutinas. Diseña una jornada de trabajo en la que realices diferentes actividades. Por ejemplo, atender a un cliente, hacer una transmisión en vivo, producir contenido para tus canales digitales o tomarte un café con un colega. Esta variedad te permitirá ser más productivo y además te ayudará a mantener la motivación y la concentración. No es una rutina, son varias.

3.- Aliméntate bien. Este, sin duda, es un hábito harto difícil de adquirir. Sin embargo, es uno de los más importantes, también. Llevar una dieta controlada, comer a las mismas horas y dejar atrás los hábitos dañinos, especialmente cuando comes fuera de casa, repercute en tu salud. Una buena alimentación te brinda más energía, activa tu cerebro y te hace sentir más productivo.

4.- Cultiva tu mente. Dormir, ver tv o tomarse unas cervezas con los amigos son parte de la vida, es cierto. Sin embargo, nada te hará más bien que cultivar tu intelecto, que aprender algo nuevo cada día, que adoptar habilidades que te sirvan para la vida y el trabajo. Lee, estudia, sigue a quienes te inspiran, suscríbete a servicios de información que te enriquezcan y te motiven.

5.- Practica algún deporte. En este aspecto, lo confieso, estoy en deuda. Sin embargo, no desconozco sus beneficios tanto para la mente como para el cuerpo. No necesitas inscribirte en un gimnasio y someterte a rutinas profesionales: camina, corre unos pocos kilómetros, juega al tenis, sal en bicicleta, ve a nadar. Elige una actividad que te guste, que no te dé pereza practicar.

6.- Haz relaciones. La vida del emprendedor suele ser solitaria o sus relaciones se restringen a su círculo laboral, y eso no está bien. Sal con tus amigos, ve de paseo con tu pareja, celebra la vida. Acude a eventos en los que puedas conocer a otras personas que sean mejores que tú, que te inspiren, que te impulsen. No te escondas, porque lo mejor de la vida está afuera, en el mundo.

7.- Sé selectivo. Este es uno de los hábitos más importantes: elige bien de qué personas te rodeas. Que sean positivas y constructivas, que compartan tus principios y valores, que estén conectadas con tu pasión, que te ayuden a ser tu mejor versión. Aléjate de lo tóxico, negativo y destructivo, sean personas o situaciones, sea familias o simples conocidos. Tu bienestar es tu prioridad.

Olvídate del dinero, olvídate del reconocimiento, olvídate de ser importante. Tu misión en la vida es brindarles a otros lo que eres y lo que tienes, tu conocimiento y experiencia, pero eso solo es posible si cuidas bien de ti. Tu negocio necesita herramientas y recursos, pero sobre todo te necesita a ti porque tú eres su activo más valioso. Y recuerda: para ti no hay repuestos…

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