¿Cómo lograr un equilibrio entre el trabajo y la vida personal?

«La vida es como una moneda. Puedes gastarla como quieras, pero sólo la gastas una vez» ~ Lillian Dickson

Si buscas en Google “separar trabajo y vida personal” aparecen 22 millones de entradas con consejos sobre cómo hacerlo (en inglés aparecen 1.400 millones de entradas). Es algo bastante habitual diferenciar estos dos aspectos de lo que, en realidad, es una misma vida.

Supongo que una buena parte de la gente que cree necesario establecer una clara separación entre su trabajo y su vida personal es porque no les gusta demasiado su trabajo y lo consideran un mal necesario para poder hacer frente a las facturas de cada mes.

Muchos de nosotros hemos sido educados de esa manera. Desde pequeños nos han explicado que hay que trabajar para vivir —aunque en realidad querían decir trabajar para no vivir—. Siempre se nos ha incentivado a hacer aquello que tiene una mejor salida laboral, nos guste o no. Asumimos que vivir haciendo algo que no nos gusta es completamente normal.

Separar vs. Equilibrar

Personalmente, no me parece muy “normal” vivir cinco días a la semana deseando que pasen las horas para poder disfrutar de dos días en los que puedes hacer lo que te apetezca, o exagerando un poco más, pasar la vida entera esperando a que llegue la jubilación para empezar a disfrutar de la vida.

No creo que nadie deba conformarse con eso. ¿No sería fantástico levantarse cada mañana con ganas de ir a trabajar, con ganas de ir a un lugar en el que nos sentimos bien porque, además, contribuimos a crear un mundo mejor? ¿No debería ser ésta la finalidad última de las empresas? ¿Acaso no seríamos también infinitamente más productivos? Imagina que no tienes que esperar al final de la jornada o al Sábado para sentirte feliz. Imagina que no tienes que esperar a los 65 años (o más) para empezar a disfrutar plenamente de tu vida.

A lo largo del día te relacionas con tu familia y tus amigos, pero también con tus clientes y tus compañeros de trabajo, y sería bonito poder disfrutar de todas esas relaciones, cada una a su manera. Es cierto que, a veces, el problema es que trabajamos con gente que no nos gusta. Mientras que somos nosotros quienes elegimos a nuestros amigos, a nuestra pareja y a la gente con la que pasamos nuestro tiempo de ocio, no solemos elegir a la gente con la que trabajamos. Pero eso se puede cambiar.

Debemos empezar por cambiar el enfoque. Distinguir entre vida personal y laboral implica tirar a la basura una buena parte de nuestra vida. En vez de eso, tratemos de hacer lo que nos gusta o, en el peor de los casos, que nos guste lo que hacemos.

El equilibrio entre la vida laboral y personal se consigue cuando consigues integrar ambos aspectos de la vida con armonía, no cuando los separas. Ese equilibrio es tan sólo un estado mental al que se llega, precisamente, cuando no tienes la necesidad de separar ambos mundos. Si consigues disfrutar de tu trabajo y de tu relación con las personas con las que trabajas, desaparece la necesidad de separar mentalmente el terreno profesional del personal.

Al ser humano le gusta comprometerse a hacer cosas. Esto no sólo sucede en el trabajo sino en un amplio espectro de actividades de nuestra vida.

Una consecuencia directa de la idea de separar ambos mundos es la necesidad de utilizar sistemas de gestión diferentes para los asuntos personales y profesionales. La mayoría de la gente gestiona de alguna manera, mejor o peor, sus asuntos profesionales, pero no hace nada con el resto de asuntos.

Utilizar dos sistemas de gestión diferentes, uno para nuestros compromisos profesionales y otro para nuestros compromisos personales, no es una solución efectiva, aunque muchas veces vienen impuestos por la rigidez de las empresas para las que trabajamos.

Las cuestiones personales están siempre ahí y, como las profesionales, requieren de una carga cognitiva. Si tienes un problema personal, eso te va a afectar cuando estás trabajando, y si tienes un problema en el trabajo, eso te va a afectar cuando estás en tu casa. Por lo tanto, no se trata de separar ambos mundos sino de gestionar correctamente todos los compromisos, tengan la naturaleza que tengan.

¿Cómo te ayuda GTD a equilibrar tu vida y tu trabajo?

La metodología GTD (Getting Things Done) es una muy buena opción para gestionar toda clase de compromisos, ya que no hace distinciones entre trabajo y vida personal.

En GTD, el término “trabajo” se utiliza en su sentido más universal, significando el cambio que se necesita realizar sobre cualquier cosa que quieres que sea diferente de como es actualmente.

Definir las diferentes áreas de enfoque que componen tu vida te permite disfrutar de un sistema de gestión personal integral, que abarca todos los aspectos de tu vida y tu trabajo, y su evolución. Cada área de enfoque representa una parte táctica de tu sistema.

Cuando gestionas adecuadamente tus asuntos personales y consigues sacarlos de tu cabeza, también estás ayudando a gestionar tu vida profesional, ya que liberas espacio en tu cabeza para poder trabajar sin distracciones.

Es mucho más fácil y efectivo pensar en un sólo “yo” a la hora de gestionar tu vida, que partir ese “yo” en dos mitades e ir cambiando de una a otra todo el tiempo. Un sistema de gestión personal debería incluir todos los aspectos relacionados con el individuo.

Francisco Sáez

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