El teletrabajo está alimentando la ansiedad de la generación Z

Cuando Emma Malcolmson empezó a trabajar en tiendas durante sus años de instituto y universidad, jamás experimentó ansiedad. «La venta al público no es un ningún paseo», advierte. Tenía que lidiar con clientes enfadados, jornadas interminables de pie y prisas constantes, pero cuando la tienda cerraba, le resultaba fácil desconectar y dejar atrás el trabajo. Cuando terminó la universidad, empezó a trabajar de forma remota en el ámbito de la comunicación digital. Ahora, a sus 25 años, dice: «Hay momentos todos los días en los que al menos tengo algo de ansiedad».

Está la constante avalancha de notificaciones del portátil, los compañeros de trabajo sin rostro cuyos mensajes son difíciles de interpretar y los clientes invisibles a los que intenta impresionar por correo electrónico. «No puedes distinguir el tono con el que alguien dice algo cuando trabajas solo», dice. «Te limitas a dar vueltas y pensar en todos los significados posibles cuando, la mayoría de las veces, probablemente no signifique nada en absoluto».

Desde las charlas junto a la máquina de café hasta las reuniones a través de Zoom, el entorno laboral puede ser un hervidero de ansiedad. Los confinamientos pandémicos, seguidos de la inestabilidad y la continua agitación de los últimos años, han acentuado estos sentimientos. El teletrabajo, dice Malcolmson, «puede hacer que todo parezca mucho más intenso». Y añade: «Me resulta mucho más difícil liberarme mentalmente del estrés del día».

La inestabilidad de los últimos años ha provocado que los trabajadores de todas las edades estén más estresados: en la encuesta de Gallup de 2022 sobre el entorno laboral, el 52% de los trabajadores de Estados Unidos y Canadá afirmaron sentirse estresados en el trabajo a diario, una cifra récord. En el Reino Unido, el estrés, la ansiedad y la depresión relacionados con el trabajo han aumentado un 14% desde 2020, según las estadísticas del Health and Safety Executive. Pero los miembros de la generación Z, que acaban de iniciar su carrera profesional, lo están pasando especialmente mal.

En una encuesta realizada en 2022 por la aplicación de meditación Calm, el 58% de los miembros de la generación Z afirmaron que sentían ansiedad con frecuencia o todo el tiempo, un gran salto con respecto al tercio de los miembros de la generación X y la cuarta parte de los baby boomers que afirmaron lo mismo. Una encuesta de Deloitte realizada en marzo a 22.000 personas reveló un resultado similar: casi la mitad de los miembros de la generación Z afirmaron sentir ansiedad y estrés casi todo el tiempo, mientras que sólo el 39% de los millennials dijeron sentir lo mismo.

Está claro: la generación Z tiene ansiedad. Aunque la ansiedad afecta a todos los aspectos de sus vidas, su impacto en el ámbito laboral es especialmente grave, y está empezando a poner de los nervios a sus jefes.

La generación remota

La entrada de la generación Z en el mundo profesional ha sido todo menos típica. Al igual que las generaciones anteriores, han aportado una nueva perspectiva a la oficina que ha alterado la dinámica del mundo laboral. Sin embargo, a diferencia de las generaciones anteriores, los primeros pasos de la generación Z en el mundo laboral se produjeron en un momento en el que una gran parte del mundo se estaba replanteando su relación con el trabajo.

El auge del teletrabajo significa que, en lugar de acomodarse a la vida profesional fijándose en cómo se comportaban sus compañeros en la oficina, la generación Z se ha visto en gran medida abandonada a su suerte. Esa falta de formación en el trabajo, combinada con los despidos y los efectos de la inflación, ha dejado a muchos miembros de la generación Z al borde del abismo.

En una encuesta realizada por Gallup, casi la mitad de los trabajadores de entre 18 y 29 años declararon que su trabajo había afectado negativamente a su salud mental. En algunos casos, el estrés del lugar de trabajo se manifiesta como un sentimiento de ambivalencia y retraimiento de su vida profesional. Otra encuesta de Gallup concluyó que la generación Z era el grupo menos comprometido en el ámbito laboral y el más quemado por su trabajo.

Para hacer frente a esta situación, los empleados de la generación Z se ausentan del trabajo muchos más días por enfermedad que sus compañeros mayores, a menudo debido a problemas de salud mental.

«Los equipos con ansiedad, como está bien documentado, pueden ser menos propensos a asumir riesgos, a innovar y tener una baja seguridad psicológica», afirma Morra Aarons-Mele, autora de The Anxious Achiever. En una encuesta realizada en 2021 en el ámbito laboral por la Asociación Americana de Ansiedad y Depresión, el 56% de los empleados encuestados afirmaron que la ansiedad afectaba a su rendimiento laboral. La mitad dijo que había influido negativamente en sus relaciones con los compañeros de trabajo, y el 43% dijo que había afectado a sus relaciones con los superiores.

En 2025, la generación Z representará el 27% de la población activa de los principales países occidentales y un tercio de la población mundial. Si una mayoría significativa de esta generación está demasiado estresada para participar eficazmente en el mercado laboral, los expertos afirman que las consecuencias podrían ser devastadoras, no sólo en términos económicos, sino también desde una perspectiva social más global.

Las bajas laborales y la pérdida de productividad ya cuestan a la economía estadounidense más de 47.000 millones de dólares al año.

«No conozco el protocolo»

Cuando Cloey Callahan terminó la universidad en 2020, empezó a trabajar a distancia como reportera externa para varios periódicos del norte del estado de Nueva York. Ahora, a sus 25 años, trabaja como reportera sénior en la empresa de medios WorkLife… y sigue trabajando a distancia. «Cuando estaba en la universidad, hice muchas prácticas, así que creo que eso me ayudó a prepararme un poco», dice. Pero sin ninguna otra experiencia en la oficina, explica que le inquietaban cosas como no saber cómo se desenvolvían sus compañeros.

«Estoy enviando correos electrónicos a la gente todo el tiempo. Estoy enviando mensajes de Slack a la gente todo el tiempo», relata. «Entonces me entra ansiedad: ‘¿Estoy siendo exagerada? ¿Estoy descuidando demasiado a alguien? Realmente no conozco el protocolo, ya que nunca he estado en una oficina».

En lugar de aprovechar las reuniones con su jefe para centrarse en la progresión profesional, Callahan se da cuenta de que pasa el tiempo comparándose con otras personas y enumerando las preocupaciones que le rondan por la cabeza. Aunque la franqueza de la generación Z sobre sus sentimientos puede ser útil en algunos casos, algunos jefes dicen que también está obstaculizando el desarrollo de los empleados más jóvenes.

No sabes lo que no sabes. Si no estás rodeado de gente y te das cuenta de las pequeñas cosas, ¿cómo sabes que tienes que preguntar?

Una jefa millennial ha contado a Business Insider que uno de sus mayores retos con los empleados jóvenes son sus múltiples sentimientos sobre el trabajo.

«Por un lado, aplaudo su disposición a compartir cómo se sienten, y me maravilla lo cómodo que se sienten al decir lo que piensan», dice sobre uno de sus subordinados. «Pero, por otro lado, como jefa, no es mi trabajo ayudarle a superar todos sus sentimientos, sólo los relacionados con el trabajo».

Ser abierto sobre los sentimientos también puede llevar a compartirlos en exceso y hacer que los jefes tengan dificultades para ayudar a los nuevos empleados inquietos a mantener la calma. La propia Callahan reconoce que centrarse en sus ansiedades durante las entrevistas con sus jefes probablemente no sea la mejor forma de emplear su tiempo. «Intento ser más consciente de ello y establecer límites conmigo misma», afirma.

Lou Ali, de 41 años, que dirige la agencia de publicidad Honcho, donde trabajan Malcolmson y otra empleada de la generación Z, dice que le desconcierta lo que considera una paradoja de la ansiedad de la generación Z en el entorno laboral. Por un lado, Ali cuenta que muchos miembros de la generación Z dan la impresión de tener confianza en sí mismos. «Me parece que hay mucha chulería», dice.

Pero bajo esa apariencia de fortaleza, Ali ha observado que muchos empleados jóvenes tienen problemas para encontrar su lugar: «En realidad, tienen muchos problemas de autoestima o incertidumbre sobre la progresión profesional». Ali se ha dado cuenta de que si la progresión profesional de sus empleados más jóvenes no es inmediata, su confianza se resiente: «Se preguntan qué han hecho mal».

A pesar de las frustraciones, la mayoría de los jefes conceden un poco de flexibilidad a sus jóvenes trabajadores. «Solía ir a la oficina todos los días, cinco días a la semana», dice Ali. «Podía hablar con mis compañeros sobre mis angustias, mientras que los trabajadores más jóvenes realmente no tienen eso». Y añade: «No sabes lo que no sabes. Si no estás rodeado de gente y te das cuenta de las pequeñas cosas, ¿cómo sabes que tienes que preguntar?».

Afrontar la incertidumbre

El núcleo de las preocupaciones de la generación Z sobre el trabajo radica en torno a incertidumbre, dicen los expertos. La inquietud natural que conlleva empezar una nueva etapa en la vida se vio agravada por el cambio al teletrabajo y el caos de un nuevo paradigma laboral.

«La ansiedad está motivada por la incertidumbre», explica Ellen Hendriksen, psicóloga clínica y autora de How To Be Yourself. Como han crecido en la era digital, con una cantidad casi ilimitada de información al alcance de la mano, la generación Z es la que menos experiencia tiene con la incertidumbre. «Cuando necesitas saber adónde ir, puedes consultar Google Maps», explica. «Si vas a un restaurante nuevo, puedes mirar el menú con antelación. Ahora hay mucha seguridad en este mundo que antes no existía».

Pero en el trabajo, suele existir esa falta de certidumbre, que se acentúa en un entorno laboral remoto, donde es fácil evitar la confrontación. «La ansiedad se alimenta de la evitación», afirma Henriksen. «Nuestra primera reacción cuando tenemos ansiedad suele ser evitar lo que nos da miedo, así que si nos da miedo hablar en una reunión, nos quedamos callados. Si nos angustia atender llamadas telefónicas, dejaremos que esas llamadas vayan al buzón de voz».

Gestionar la forma de trabajar es una habilidad fundamental, ya sea para darse cuenta de que una presentación se ha alargado demasiado o para entender el trasfondo de lo que alguien está diciendo

La falta de experiencia en la gestión de la incertidumbre ha contribuido a lo que Michelle P. King, autora de How Work Works, llama la «brecha en las habilidades de ambigüedad». King dice que esto se manifiesta de dos maneras en las generaciones más jóvenes: «En primer lugar, es la ambigüedad en las tareas, como resolver problemas que no tienen una solución clara, trabajar en tareas complejas con un alto grado de novedad y el pensamiento creativo sobre la marcha».

Como resultado, varios miembros de la generación Z tienen dificultades para gestionar su trabajo y carecen de confianza para tomar decisiones en el trabajo sin disponer de toda la información necesaria.

El segundo impacto se produce en las interacciones sociales. Este año, King, en colaboración con OnePoll, encuestó a 2.000 miembros de la generación Z en el Reino Unido y Estados Unidos. En el estudio, el 30% de los encuestados de entre 18 y 24 años declararon un aumento del estrés por las relaciones ambiguas en el trabajo, nueve de cada 10 dijeron que evitaban los eventos en persona debido a la ansiedad social, y casi una cuarta parte dijeron que se sentían incómodos hablando en las reuniones de equipo y compartiendo sus ideas.

«En el nuevo mundo laboral, tenemos que gestionar cómo trabajamos con los demás», afirma King. «Es decir, saber interpretar los sentimientos y las intenciones de los demás para poder gestionar tus interacciones informales con ellos. Ya sea percibir cuándo una presentación se ha alargado demasiado o entender el trasfondo de lo que alguien está diciendo, gestionar la manera de trabajar es una habilidad elemental».

Los jefes, que han practicado mucho sus habilidades interpersonales en la oficina, tienen un papel que desempeñar a la hora de ayudar a sus trabajadores más jóvenes.

«Los jefes tienen que cerrar esta brecha de habilidades proporcionando coaching y feedback continuos que equipen a los recién graduados para hacer su trabajo sin tener toda la información, responder a los constantes cambios en el trabajo y aprender a adaptar su estilo de comunicación para conectar con diferentes personas», afirma King.

Aunque la ansiedad en el trabajo no sea nada nuevo, el propio entorno laboral se ha puesto patas arriba en los últimos años. «Creo que siempre ha existido la ansiedad de los jóvenes que quieren trabajar bien», explica Malcolmson. «Pero creo que ahora es mucho más intensa».

Victor Perez Rodriguez

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