Las mejores y peores plataformas para trabajar como ‘freelance’ según la Universidad de Oxford: solo 2 ofrecen un trabajo justo

La economía de plataforma o gig economy en inglés va más allá de los repartidores de Glovo o Uber. Cada vez se extiende a más y más oficios, y existen infinidad de plataformas digitales que ofrecen microtrabajos en Internet. De hecho, quizá tú formas parte de ella y ni siquiera lo sabes.

Pedro Gutiérrez tiene 29 años y lleva trabajando en la plataforma Upwork desde 2017. Empezó haciendo tareas de traducción y escritura de textos para páginas webs, ahora está con un proyecto de escritura de libros de divulgación científica para jóvenes.

Al principio, según cuenta a Business Insider España, le costó mucho empezar. Como su perfil era nuevo en la plataforma, las empresas no le elegían. Con el tiempo ha conseguido conseguir cierta reputación y ahora ya puede incluso elegir los trabajos que realiza. 

«Cuando yo entré había posibilidades de crecer. Pero empiezas haciendo trabajos bastante precarios por poco dinero. Poco a poco con el tiempo vas creando una reputación y tienes más reseñas, y llega un momento que puedes elegir con qué trabajo quedarte en función el dinero que te pagan y el esfuerzo que le tienes que dedicar», comenta.

«En estos años lo he tenido que compaginar con otros trabajos», añade. «Al final hay mucha gente que oferta el tipo de trabajo que hago yo, y muchas veces es difícil encontrar gente que pague bien».

Hoy la tecnología ha posibilitado la aparición de una nueva clase de trabajador digital como Pedro. Un trabajador dueño de su horario y de su lugar de trabajo, con una vida flexible y sin ataduras, pero muy precarizado en un mercado donde la competencia es global y reina la incertidumbre.

Más de 160 millones de personas en todo el mundo trabajan para plataformas de trabajo online, realizando desde pequeñas tareas como etiquetar datos y rellenar encuestas hasta trabajos más profesionales, como puede ser diseñar una página web.

La nube humana

Estos trabajadores freelance forman parte de lo que el economista Klaus Schwab llamó en su día “la nube humana”, en referencia a “una nube virtual de aspirantes a trabajador ubicados en cualquier parte”. 

Para los trabajadores, el trabajo en la nube tiene menos barreras de entrada que el empleo convencional. Para las empresas suele ser menos costoso utilizar una plataforma de trabajo online que contratar directamente a un trabajador fijo.

Algunas de las plataformas de microtareas más conocidas son UpworkAmazon Mechanical Turk o Fiverr. En ellas se pueden encontrar trabajos de todo tipo, como moderar contenidos en redes sociales o entrenar de manera manual una inteligencia artificial.

Sin embargo, si bien estos trabajos son una fuente de ingresos para muchas personas, conllevan serios problemas de precarización y condiciones laborales muy pobres para los trabajadores, según el último estudio elaborado por el Observatorio de trabajo digital Fairwork, que depende de la Universidad de Oxford y del WZB Berlin Social Science Center.



En la gig economy los trabajadores pierden

Tras haber estudiado a las 15 plataformas de trabajo freelance más importantes del mundo, la conclusión a la que llega el último informe Fairwork Cloudwork 2022 es clara: en la gig economy los trabajadores salen perdiendo y los derechos laborales se diluyen.

«Para casi todas las plataformas estudiadas en este informe, no pudimos encontrar políticas que garanticen que todos los trabajadores ganaran al menos el salario mínimo local, ni que los contratos fueran justos y transparentes, y que no exigiesen a los trabajadores renunciar a sus derechos, y que los trabajadores se les proporcionara información por adelantado sobre cómo se utilizarían sus datos», señala el estudio, firmado por una docena de expertos en trabajo digital.

En su informe, Fairwork se fija en 5 principios para fijar una puntuación de 0 a 10 en lo que respecta a condiciones de trabajo dignas de las plataformas. De las 15 plataformas analizadas, la más alta logró un 7 (Prolific), la siguiente obtuvo un 5 (Jovoto) y Workana logró un 4. Ninguna de las demás obtuvo por encima del 3 sobre 10, entre las que se encuentran las más populares, como Upwork, Amazon y Fiverr.

Los 5 principios para fijar dichas puntuaciones son: un salario digno, condiciones de trabajo dignas, contratos justos, una gestión justa, y representación de los trabajadores justa.

Salvo 3 plataformas, todas suspenden en el respeto a estos principios.

El informe de Fairwork subraya que el trabajo no remunerado supone una parte muy importante del tiempo que los trabajadores pasan en línea, algo común en el universo de los autónomos, donde realizar facturas y conseguir nuevos clientes en su trabajo duro, pero invisible.

De media, según el análisis de los investigadores de Fairwork, los trabajadores de estas plataformas pasaron más de 8,5 horas a la semana —una jornada laboral entera— realizando tareas no remuneradas, que van desde la búsqueda de clientes o tareas, solicitar trabajos, construir perfiles online, la presentación trabajos a concursos o realizando pruebas de cualificación.

Además, uno de los principales retos a los que se enfrentan estos trabajadores es el aislamiento y la atomización, señala el estudio. Es decir, no contar con una red de compañeros o profesionales de su mismo sector en los que apoyarse o con junto a los que poder reivindicar mejoras en sus condiciones laborales.

Aunque eso está empezando a cambiar y ya han aparecido infinidad de iniciativas de agrupaciones de trabajadores y sindicatos especializados en los freelancers digitales que buscan de manera colectiva proteger y defender sus derechos.

Para Pedro Gutiérrez la soledad y el hecho de depender de uno mismo para todo es de lo más duro de esta manera de trabajar. «En general, trabajar en estas plataformas y trabajar como freelance es algo bastante solitario, que en algún momento puede pesar un poco», señala.

«También estás muy solo en la parte de gestión, y todo depende de ti», añade. «Es una presión bastante grande la que puedes llegar a sentir, sobre todo si te hace falta el dinero».

«La principal ventaja es que esto me permite decidir cuando trabajo, como trabajo y para quién trabajo», comenta. «Pero si que es una forma de trabajar algo precaria, marcada por la incertidumbre. Sobre todo al principio, si es tu única fuente de ingresos, vas a ir muy justo porque no tienes unos ingresos fijos ni una clientela habitual», concluye.

El futuro del trabajo en Europa

El debate sobre el futuro del trabajo sigue abierto y los reguladores de todo el mundo poco a poco están empezando a tomar partido. En España se materializó en la pionera ley rider, y en diciembre la Comisión Europea firmaba una propuesta de directiva que sigue abierta entre los pasillos de la Eurocámara que prevé ser más ambiciosa y regulará a cerca de 5,5 millones de personas.

Según los cálculos de la propia Comisión, actualmente en la UE más de 28 millones de personas trabajan a través de plataformas digitales y se espera que para 2025 ese número alcance los 43 millones.

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