Así cierro clientes high ticket

¿Te imaginas entrar a una sala con tu cliente ideal y no llevar nada? ¿Sentarte allí a escuchar al 100 % a tu cliente?

Bueno, hoy voy a compartirte un poco de cómo es mi funnel de ventas para clientes high ticket.

Primero, para no hacerles perder el tiempo a ellos y mi misma, armo una reunión donde voy literalmente al escucharlos.

Eso es lo que hago, fíjate… Lo primero que hago cuando quiero entablar una relación con un nuevo cliente, es entrar a la reunión y preguntarle… Si esto fuera una lista para Papá Noel, ¿qué le pedirías? ¿Cuáles serían las cosas que quieres lograr?

Esta es la primera pregunta que dispara muchas más porque con ello, el cliente empieza a contarte y darte más información.

Porque lo que intento generar desde el momento cero es un espacio seguro para que el cliente se sienta cómodo al hablar y contar sus expectativas.

En esa reunión el cliente me cuenta cuál es su problema, qué le pasó y qué quiere lograr. Con esa información que recibo, le informo si lo podemos ayudar y cómo haríamos eso.

No le muestro ninguna propuesta ni presentación, tan solo le comento cómo creemos que le podemos ayudar y él o ella me dice si alguna de todas las opciones le hace sentido.

Cuando encontramos alguna opción, me centro en las posibles objeciones y dudas que le surjan. Todo esto en el formato de una conversación normal y natural.

Una vez que llegamos a algún acuerdo, ahí cierro con: “déjame contarte cómo van a ser los próximos pasos”. Y le cuento que son tres pasos. En este primer encuentro, sin ningún tipo de compromiso, basada en la información que me compartió el cliente, le doy una asesoría gratis.

¿Por qué hago esto?

Porque yo sé que los servicios que ofrecemos no son baratos y mi forma de diferenciarme es aportando valor desde el primer momento. Además, sé que esa asesoría es el principio de todo lo que puedo ofrecerle.

Una vez que acordamos cuál es el problema y cuáles de mis soluciones son las más adecuadas, le enviamos una propuesta por correo.

Esta propuesta puede ser tu propuesta standard, no es necesario que sea personalizada, la personalización vino en el primer encuentro.

En esa propuesta sí aclaramos cuándo podríamos empezar a trabajar y cuándo sería el momento oportuno para lanzar el producto.

La mayoría de las veces con el primer encuentro alcanza para que acepten sin inconvenientes la propuesta.

Si hace falta algún cambio, ahí nos pasamos a un par de reuniones con el contrato de por medio para que lo vayamos perfeccionando y ajustando los ítems de la propuesta.

La clave es anticiparte a las objeciones que pueda tener tu cliente y contestarlas desde el momento 0 para trabajar con transparencia y fluidez.

¡Felices ventas!

Un abrazo,

Vilma Núñez
Fundadora Grupo Convierte Más

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