Cómo ganar mucho dinero trabajando como asistente virtual: 3 casos de éxito

La asistencia virtual o AV, se ha convertido en una profesión muy solicitada. Las asistentes virtuales trabajan a distancia desde cualquier parte del mundo, ayudando a otros trabajadores con tareas que van desde la gestión del correo electrónico hasta la contratación de nuevos talentos. Pueden ser generalistas o especializarse en un servicio o tipo de cliente concreto.

La pandemia del covid-19 impulsó una revolución del trabajo desde casa que disparó su demanda y con ella, la retribución a la que se pagaba.

Pero la oferta de este tipo de perfiles también se disparó, por ello para muchas asistentes virtuales es difícil encontrar un nicho de cliente específico.

Tres asistentes virtuales han explicado a Business Insider cómo decidieron su especialidad y comercializaron sus servicios.

1. Hannah Dixon recomienda promocionarse a sí misma entre los clientes de un mismo nicho

Hannah Dixon, entrenadora de asistentes virtuales que ha ganado seis cifras en un año, afirma que ella recurrió a las páginas donde se anuncian pequeños trabajos como freelance para empezar en este negocio.

Pero no encontró muchos y los que había estaban mal pagados. Se dio cuenta de que tenía que ser más «proactiva» para conseguir clientes que pagaran mejor dando prioridad a «crear oportunidades en lugar de buscarlas», afirma.

Construyó una «marca personal fuerte», lo que significaba adaptar su presencia y sus palabras a lo que querían los clientes.

La coach también asegura que, por ejemplo, una asistente virtual que quiere trabajar con mujeres de alta remuneración haciendo pódcasts no debe anunciar «servicios de asistente virtual para podcast», sino utilizar otro lenguaje que apele al perfil que desea, como anunciar un servicio «premium», en un rótulo mucho más llamativo: «Pódcast con poder: elevando las voces de las mujeres en su misión» o «Servicios premium de pódcasts para visionarias».

«Los precios de 6 cifras requieren un servicio de 6 cifras, y este servicio VIP debe comenzar antes de conseguir el cliente», explica.

2. Shannon Blanchard empezó construyendo relaciones con sus clientes potenciales en las redes sociales

Shannon Blanchard comenzó a trabajar como asistente virtual en enero de 2021 y tenía claro que quería trabajar con creativos y diseñadores web.

«Descubrí que los diseñadores querían dedicar más tiempo al lado creativo de su trabajo, pero estaban tan quemados de tener que manejar sistemas administrativos y organizativos que vi una oportunidad clara», comenta a Business Insider.

Blanchard se centró en comenzar a establecer relaciones con creativos en Instagram. En lugar de ofrecer sus servicios en frío, comentaba las historias y las publicaciones en las redes sociales de los clientes con los que quería trabajar.

«Los trataba como si ya fueran mis amigos. Promocionaba mis servicios en mi página de Instagram, pero no me atrevía a venderlos directamente. Dejaba que ellos vinieran a mí», explica.

Blanchard también imaginaba a su «cliente ideal» y publicaba cada día una historia de Instagram dirigida a él. «Era importante pintar un cuadro para los clientes potenciales donde les mostraba lo que podía hacer por ellos», apunta.

3. Mary Carrasquillo se aseguró de que su Instagram fuera una cartera «cohesionada» de su trabajo

Mary Carrasquillo comenzó su negocio de asistente virtual en diciembre de 2020, y ha llegado a generar más de 8.000 euros al mes, como verificó Business Insider, en enero de 2022.

Cuando Carrasquillo decidió que quería trabajar con diseñadores de marca, sabía que su perfil de Instagram necesitaba estar «cohesionada» con su propia imagen de marca, y mostrar su portafolio de trabajo.

«Tener una página bien elaborada que muestre tus habilidades, visiones y proyectos te da credibilidad cuando las marcas deciden si trabajar contigo», señala.

Miriam Pérez

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