¿Debería tomarme el día libre?

Ayer fué martes, día festivo, es nuestra Fiesta Nacional. Así que, podría pensar que sería aceptable «saltarme» la rutina de publicar. Lo cierto es que no pasaría nada, o casi. Como he dicho aquí algunas veces, casi nadie está pendiente de lo que hagas, así que, pocos echarían en falta el post de martes.

Sin embargo, creo que hay algo más profundo en el cumplimiento de tus propias rutinas. Pienso que el mayor efecto se produce en ti más que en los demás.

Para mí, la disciplina, la rutina, el cumplimiento de tus propias reglas, es lo que mantiene todo en su sitio, unido, sólido. En cuanto dejas de seguir tu «manual de procedimientos» personal, empiezas a generar desconfianza en los demás, pero especialmente en ti mismo.

Ojo, no digo que no puedas incluir excepciones en esas normas autoimpuestas. Por ejemplo, si me sigues sabes que en Navidad, Semana Santa y, especialmente en Verano, me alejo de lo dospuntocero y dejo de publicar durante días o semanas. Pero eso también forma parte de la rutina.



La Disciplina gana a la Actitud

Sabes que no soy precisamente el mayor defensor del pensamiento positivo, de eso de la Pasión, de «perseguir tus sueños» o de la fuerza de la actitud frente a la aptitud o el desarrollo de hábitos correctos. Simplemente creo que hay cosas que hay que hacer sí o sí. Y eso sólo se consigue si eres una persona disciplinada y que no se salta sus propias reglas en cuanto surgen problemas o no estás suficientemente motivado.

Creo que es más probable que alguien tenga éxito si persiste que si tiene grandes conocimientos o habilidades pero no es capaz de mantener la tensión de su proyecto. Por eso, para alguien acostumbrado a cumplir con sus propias obligaciones, un día de fiesta puede que lo sea en el calendario, pero no en su cabeza.

La Rutina genera confianza

Ser predecible ayuda a ser consistente y a transmitir una imagen de credibilidad, de que se puede contar contigo. Quizás no sea tan excitante como estar tratando de sorprender y de llamar la atención en cualquier momento, pero ese comportamiento «aburrido» nos hace sentir bien cuando las cosas van mal. Tienes alguien o algo a lo que agarrarte porque sabes que va a estar ahí igual que ayer, hace un año o dentro de seis meses.

Por eso digo a mis alumnos que si, por ejemplo deciden escribir su propio blog y tienen la disciplina de hacerlo durante meses o años, lo que va a trasmitir es que son personas que no se rinden y que son capaces de mantener vivo un proyecto.

Cumplir tus propias reglas reduce la ansiedad

Vale, reconozco que soy una persona a la que le gusta tener cierto control de las cosas, pero es que si no quieres estar toda la vida «de los nervios», lo mejor es tratar de conseguir cierto grado de predecibilidad.

Así que, si en una parte de tu vida hay algo de orden autoimpuesto, vas a poder estar más tranquilo. Eso de tener que ir improvisándolo todo, puede ser estimulante durante un rato, pero creo que, a la larga, acaba pasando factura.

Para un profesional libre como yo, es especialmente importante que te apliques eso de ser tu propio jefe, aunque yo pienso que eres más bien tu propio empleado. En una empresa sabes que tienes unas tareas que realizar o, si no, ya tienes alguien que te diga lo que debes hacer. Pero si dependes únicamente de ti, es importante crear tu propia «job description» o, de lo contrario, perderás mucha eficacia.

Poner tus propias normas facilita las decisiones

Con frecuencia, los profesionales libres comentamos por las redes lo difícil que es decir que NO a algunas propuestas o peticiones. Eso es especialmente complicado si no tienes razones para negarte simplemente porque, aparentemente, tienes todos los huecos temporales libres o, al menos, no ocupados con cosas concretas.

Sin embargo, cuando tienes una estructura de trabajo ordenada, una petición extra, implica alterarlo todo. De ese modo, no sólo tendrás argumentos para rechazar la propuesta sino que, además, no te sentará tan mal. Y si, de todos modos, debes hacerlo, te será más fácil poner un precio o valorar lo que supone ese cambio en comparación con lo que ya tenías agendado.

Seguir tus reglas, te permite romperlas

Pero ojo, a ver si vamos a pasar de agobiarnos por ir por la vida dando tumbos a sentir que nos estamos complicando la existencia por el exceso de reglas o por convertirlas en leyes universales.

Lo bueno de crear tu propio sistema de normas es que puedes adaptarlas o mejorarlas en función de los resultados que obtengas. E incluso puedes saltártelas o romperlas (aunque no debería ser lo habitual) cuando consideres oportuno o cuando la contrapartida merezca la pena.

Si en un día de fiesta como el de hoy tenías previsto enviar esos correos que tienes pendientes como sueles hacer normalmente, pero tu familia te pide ir de compras o salir al campo o tu cuerpo de dice que salgas a hacer algo que te apetece, no deberías sentirte mal. Especialmente si ya tienes una trayectoria de cumplimiento y sabes que una excepción es justamente una forma de confirmar que ya tienes unos hábitos incorporados.

Andrés Perez Ortega

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