El consejo de ahorro que me dio mi padre al acabar la universidad y que sigo poniendo en práctica más de una década después

Cuando acabé mis estudios básicos y comencé a trabajar en mi primer empleo, mi padre me llamó. Esa noche estuvimos hablando por teléfono durante dos horas de finanzas personales y gestión del dinero. Él quería enseñarme la mejor manera de manejar mis ahorros para no quedarme sin recursos cuando me hiciesen falta.

La opinión de mi padre siempre fue que la prioridad principal debe ser ocuparse del hogar. Me dijo: «Si estás trabajando, hay pasos que debes seguir para estar siempre cómoda y segura. «Ocúpate primero del hogar y luego de cosas externas», me aconsejó.

Con la reanudación de los pagos de préstamos estudiantiles, hay muchas personas que temen tener que elegir entre los pagos de sus préstamos estudiantiles y la compra de alimentos, o incluso el alquiler.

Cuando estaba pagando mis préstamos estudiantiles, hubo momentos en los que no podía salir a tomar algo o no me podía permitir comprar algo que quizás hubiera querido en ese momento. Pero pensaba: «Siempre puedo irme a casa». Sigo teniendo ese pensamiento a día de hoy, incluso aunque tenga el dinero.

Este es el consejo que me dio mi padre.

1. Ahorra todo el dinero que puedas

Ahora ahorro dinero automáticamente para que esté en mi cuenta de ahorros incluso antes de verlo. Mi padre siempre me dijo que es mejor ahorrar 5 dólares que nada.

No puedo decirle cuántas veces tener dinero ahorrado me ayudó cuando surgieron emergencias, ya sea reemplazando una lavadora-secadora en mi nuevo hogar o llegando muy tarde a París y sabiendo que la habitación que había reservado ya no estaba disponible y la única que quedaba implicaba 175 dólares —162 euros— más por noche.

Lo que mi padre intentaba decirme, y lo que vi por mí mismo, era que tener dinero te da opciones y puede proporcionarte una red de seguridad para cuando las cosas no salen según lo planeado.

Pase lo que pase, siempre ahorro una parte de mis ingresos.

2. Paga primero todas las facturas del hogar, incluyendo la del móvil

A veces tenemos que aprender estas lecciones sobre el dinero de la manera más difícil. Puedo decirles que he tenido amigos a quienes les cortaron la electricidad, e incluso una amiga a la que le cortaron el agua después de no pagar la factura durante seis meses en su nueva casa.

Mi padre fue y es un gran ejemplo de cómo llevar un hogar. Recuerdo cuando llegaba el primero de mes y pagó todas las facturas vencidas. Como esto fue antes de que existiera la posibilidad de pagar las facturas online, hubo ocasiones en las que fui con él a pagar las facturas que no envió por correo.

Entonces, cuando comencé a trabajar y tuve mi primer departamento, él me dijo: «Cuando te llegue la nómina, deberás pagar todas las facturas asociadas con tu casa. Es lo primero que hay que hacer».

Y eso es lo que he seguido haciendo hasta el día de hoy. Primero pago todas las facturas de mi casa: alquiler, Internet, electricidad, agua y la factura del teléfono. Nuestros teléfonos móviles son una parte tan importante de nuestras vidas que incluso puedes utilizarlos para trabajar. Procura que todo en tu hogar funcione bien.

3. Llena la nevera

Cuando empiezas a ganar dinero, es muy fácil salir, comprar esa prenda de vestir que tanto te tienta o quedar con amigos para tomar algo. Pero no tiene ningún sentido gastarte 100 euros en bebidas con amigos cuando tienes la nevera vacía.

Dado que soy una persona hogareña, especialmente durante los meses de invierno, este consejo me resulta fácil de seguir, pero cualquiera debería aplicárselo por sentido común.

Cuando escucho a la gente decir que solo pueden permitirse comer arroz o pasta para llegar a final de mes, siempre me pregunto qué dinero se gastaron. ¿Compraste café, almorzaste fuera o te fuiste de rebajas?

Cuando lleno mi refrigerador, eso es exactamente lo que hago. Puedo tener fácilmente el equivalente a cinco semanas de compra en mi apartamento. Luego, cuando necesito ir al supermercado, es solo por algo que se me acabó. No empiezo de nuevo desde cero en el supermercado todas las semanas.

Tengo una membresía de Costco y compro artículos que sé que uso todo el tiempo al por mayor.

Realmente creo que mi hogar es mi santuario y por eso digo: «Siempre puedo ir a casa». Tengo libros y revistas que me gusta leer, tengo todos los alimentos ricos que me gusta comer y estoy suscrita a Netflix y Apple TV+. Como he invertido mucho en mi casa por adelantado, si decido no salir, no siento que me estoy perdiendo nada y ahorro mucho dinero.

Todo se reduce a pagarte a ti mismo primero. Toma la primera porción y prepárate para la estabilidad financiera.

Jennifer Streaks, Andrea Núñez-Torrón Stock

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